Huyeron en este pueblo los guias que traian de Piru, que heran vnos yndios brasiles, por lo qual se presumio questaua zerca de alli su tierra, porque sino fuera asi no se osaran huir, porque comen estos yndios carne humana.
CAPITULO QUARENTA Y CINCO
Que trata de como partio el armada del pueblo de la jarcia, y como nauegando mato el traidor al Comendador, y llegaron a vnos buhios fuertes, y la manera de la jente dellos.
Acauado ya de todo punto todo lo que faltaua a los uergantines para la nauegacion de la mar, y auiendo metido todo el mataloje de maiz y aguaje que hera menester, mando Lope de Aguirre enbarcar toda la jente, y des que la tubo dentro, ya quando queria nauegar, quyto todas las armas a todos los soldados que el tenia por sospechosos, y las lio[344] y ato y puso en vn alcacareta[345] questaua en la proa de cada uergantin, no consintiendo que llegasen alli mas de sus amigos y priuados, a los quales dejo con todas sus armas, asi a los de su bergantin como a los que yban en el vergantin del maese de canpo, y luego comenco a nauegar el rrio auajo, por donde tanpoco cesauan sus crueldades como por tierra, porque yendo nauegando le dio en la ymajinacion de matar al comendador Juan de Gueuara, y encargandole su muerte a vn Anton Llamoso, su sarjento, se llego al Comendador, questaua bien descuidado al bordo del nauio o uergantin y le comenzo a herir con vna bota espada[346] que lleuaua; y rrogandole el Comendador que no le diese tan cruel muerte como aquella que le daua con aquella espada, tomo vna daga quel propio Comendador tenia y con ella le dio ciertas puñaladas, y luego viuo lo echo al rrio, donde acauo de morir ahogado y dando vozes y diciendo: confision, confision.
Luego el traidor publico que el lo auia mandado matar, porque auia sido en el motin con Diego de Billena y Juan Gonzalez, los que el auia muerto en el pueblo de la jarcia; y en juntandose con el vergantin donde yba Martin Perez le conto Lope de Aguirre lo que auia pasado de la muerte del Comendador, mostrando auer rreceuido muy gran contento dello.
Al cauo de auer nauegado cinco o seis dias llegaron a unas casas fuertes que por halli tienen los yndios hechas de baruacoa, altas y zercadas de tablas de palma, y en lo alto tienen troneras para flechar. Enbio Lope de Aguirre a una casa destas a un caudillo con ciertos españoles, y los yndios se hicieron fuertes hen ella y flecharon quatro españoles e hicieron rretirar a los demas; y quando llego el armada, que rrodeo por vn estero para yr halla, ya los yndios se auian huido. No se hallo ninguna comida en estas casas, ni en las sementeras que los yndios tenian, por lo qual se presumio questos yndios no se sustentan sino de solo pescado, y si otras cosas comen las rrescatan con el pescado. Hallose en estas casas sal cocida echa en panes, que nunca se auian hallado en todo el rrio, ni los yndios sauen ques sal ni la comen. Hay desde los Caperuzos a estos buhios fuertes casi mill y trezientas leguas.
Detuuose en estas cassas fuertes el armada tres dias, acauando de hazer y aderezar algunas cosas nezesarias para la nauegacion de la mar, que aun de todo punto no estaban acauadas, y al salir, que salia el armada del estero donde estaua, parecieron en el rrio mas de cien canoas y piraguas que traian dentro de si muy gran cantidad de yndios, todos a punto de guerra. Creyeron los del armada que les venian acometer, y pusieronse todos en arma, pensando que en saliendo al rrio tuuieran alguna guazauara con ellos, los quales en uiendo que los vergantines salian al rrio, luego se escondieron y huyeron, que no parecio ninguno.
CAPITULO QUARENTA Y SEIS
Que trata como nabego el harmada y se uio engolfada entre unas yslas, y no sauiendo por donde nauegar llegaron a una ysla donde dejaron el seruicio ladino que trajeron de Piru, y mato el traidor dos españoles.
Partidos destos buhios fuertes los amotinadores, vieron una multitud de islas, donde estuuieron confusos por no sauer hanzia que parte nauegarian, porque las corrientes del rrio, y con la creciente de la mar, yban tan ferozes hazia arriua como hazia abajo y casi no corria aquel rrio hazia ninguna parte, y los pilotos y jente de la mar que alli auia, estauan con esto desatinados y no sauian anzia donde nauegar por no entender el rrio ni conozer las mareas.