Nengun contento les dio esta platica a los uezinos, porque aunque Lope de Aguirre en el conprar y contratar se mostraua liueral, prometiendo por lo que le uendian mucho mas de lo que le pedian, como quyen nunca lo piensa pagar, sus soldados y capitanes, por fuerza o de grado, sin blanca ni cornado, se proueian de todo lo que auian menester, y aun de lo que no auian menester, sino que por su pasatiempo se lo tomauan a los proues vecinos.

Auia Lope de Aguirre cobrado algun odio, de bien poca ocasion, a un Enrriquez de Orellana, capitan de su municion, por parezelle que tenia algunos rrespetos de honbre de bien, por lo qual le queria muy mal, aunque no lo mostraua. No falto quyen le dijo Aguirre que este Enrriquez de Orellana auia dicho que el se avia enborrachado el dia que entraron en la Margarita, por lo qual y por la enemistad que le tenia, le mando ahorcar sin confysion por no dalle con la muerte ningun contento ni rrefrijerio, y luego dio el cargo de capitan de la municion a un muy fiel soldado y amigo suyo, y que permanecio con el hasta su muerte, llamado Anton Llamoso, que antes hera sarjento de su guardia.

CAPITULO ZYNQUENTA Y CUATTO

De como se le huyeron quatro soldados en la Margarita Aguirre, y lo que hizo sobre hello, y como le trujeron los dos dellos y los ahorco sin confyssion y mando matar a un frayle.

Algunos ssoldados de los que Lope de Aguirre traia consigo, viendo quan poca seguridad tenian en sus uidas y personas, porque quando mas amigo hera vno de Lope de Aguirre y mas seguro pensaua questaua, entonzes lo mataua, andauan bacilando que horden tendrian para yrse y huirsse de su compañia, los quales no lo osauan hazer, lo uno por ser la tierra tan corta y tan trillada y sauida de los uezinos, a los quales tenia Aguirre sujetos y presos y facilmente los podria opremir con graves amenazas a que buscasen a los que se ausentasen y los trujesen ante el, donde no pagarian ssu huida con no menos de con muy cruel muerte; lo otro porque el traidor de Aguirre tenia de noche y de dia muy grandes guardas y zentinelas y rrondas y sobrerrondas en todo el pueblo y especialmente por los caminos que del salian por la isla, a fin de que ninguno pudiese entrar ni salir a dar auiso en ninguna parte sin que el lo entendiese ni supiese. Pero prospuestas todas estas cosas y temores, se quisieron auenturar quatro soldados casados, en compañia, llamados Francisco Bazquez y Gonzalo de Zuniga y Juan de Billatoro y Luis Sanchez del Castillo; lo qual sauido por Lope de Aguirre, traidor, comenzo alborotarse, pareciendole que si en aquel negocio de la ida de aquellos soldados no mostraua mas aspereza de la que hera menester, que se le herian[375] poco a poco todos, y asi comenzo hazer muy grandes bramuras[376] y amenazas de mostrarse muy feroz contra los uezinos y contra Don Juan de Billandrando, gouernador, y contra los demas que tenian presos, diziendoles quellos tenian escondidos aquellos soldados y sauian dellos, y que ya questo no fuese, que en su tierra estaban y que no se les podian yr, y que si no querian uer la destruicion de sus personas y de toda aquella tierra, que los trajesen, que trayendoselos, no solo liuertarian a si y a su patria, mas les daria de albricias y hallazgo por cada uno de los quatro docientos pesos. Juntamente con esto hizo muy particulares amenazas de la uida a Don Juan de Billadrando, diciendole que diese luego mandamientos para que aquellos honbres se buscasen y se los trujesen, si no, que haria morir por ello. El Gouernador, vestido del temor de sus amenazas, entendiendo que el traidor lo haria mejor que lo decia, persuadio a los uezinos a que los buscasen y los trajesen, y para ello les dio todos los mandamientos que Aguirre le mandaua.

Hechas estas diligencias se boluio Lope de Aguirre[377] los soldados que de la isla se le auian llegado y les dijo que pues hellos sauian muy bien la tierra, que tomasen consigo algunos soldados marañones y fuesen a buscar los huidos. Los uecinos por vna parte, marañones por otra, vnos por el temor del daño que podian rresceuir, otros con codicia del dinero que les auia mandado por la hallada de los huidos, pusieron toda la diligencia posible en buscar aquellos pobres soldados, no desimulando con ninguna parte de las donde presumian que podian estar, y asi los dos dellos, llamados Juan de Uillatoro y Luis Sanchez del Castillo, fueron de tan corta bentura que los toparon y los trujeron a poder de Lope de Aguirre, el qual, sin mucha dilacion, ni sin dejalles gozar del sacramento de la confision, los ahorco del rrollo, diciendoles muchos uituperios y denuestos por auerse ausentado y buscando modo como estar en seruicio de su Magestad, y asi quando los ahorco les mando poner vnos rretulos, a cada uno el suyo, que decian: «a estos honbres an ahorcado por leales seruidores del Rey de Castilla». Despues de ahorcados dezia en presencia de sus soldados a los muertos: «ueamos agora si el Rrey de Castilla os rresuzytara o dara la uida».

Muchos soldados de Lope de Aguirre que tenian proposito de huirse, viendo la diligencia que los vezinos pusieron en buscar los que se vyeron y el castigo que Aguirre hizo hen ellos, mudaron el proposito que tenian y se estuieron quedos, por no parezer el martirio que los otros sus conpañeros auian padecido, y porque hellos no sauian la tierra ni los escondrijos della.

Los otros dos soldados, llamados Francisco Uazquez y Goncalo de Zuñiga, fue Dios seruido que no pareciesen. Asi escaparon la uida[378] y se quedaron en la isla escondidos.

Sucedio queste propio dia que el traydor de Aguirre ahorco a estos dos soldados, azerto a pasar por la plaza vn fraile, sazerdote de la horden de Santo Domingo, y biendolo Lope de Aguirre mando que luego le fuesen a matar, y los vezinos questauan presentes le rrogaron que lo dejase y no lo matase, el qual, por conplazer a los uecinos, lo dejo por entonces, mas despues le dio martirio, como adelante se dira.

CAPITULO CINQUENTA Y ZINCO