CAPITULO SSETENTA Y UNO

Que trata de como Aguirre nauego y se determino de yr a la Burburata, y de como llego a hella, y de lo que en el camino dezia y hazia contra Dios.

Enbarcosse Lope de Aguirre en la forma dicha, en su nauio y tres uergantines, domingo ultimo dia de Agosto del año de sesenta y uno; el qual, antes que se enbarcase, auia tenido auiso de como en el Nonbre de Dios y en Panama y en todos los otros pueblos de la costa, se tenia noticia de su llegada a la Margarita y de los desinios que tenia, y que estauan puestos en arma y a punto de guerra, y con todo cuidado y bijilancia, y con mucha jente de guarnicion; y considerando la estrechura del camino que por alli ay para pasar a Piru, y quan facilmente le podian desuaratar y ofendelle, acordo, en uiendose enbarcado, mudar proposito y benirse al pueblo de la Burburata y saltar en tierra, y atrauesando aquella Gouernacion, yrse al Nuevo Rreyno de Granada, y de alli a la Governacion de Popayan, y de alli al Piru, sin considerar si tanbien tendria por este camino estoruo o ynpedimento como por el Nonbre de Dios; y asi hizo a los pilotos que tomasen la derrota y nauegasen hazia el puerto de la Burburata.

Lleuaua a sus mas amigos y de quyen el mas confianza tenia en los barcos, y a todos los demas consigo en el nauio, y con todo eso no consintio que en los barcos lleuasen ninguna aguja ni carta de mariar, sino solo en su nauio; en el qual de noche lleuaua puesto vn farol para que le siguiesen los barcos, y de dia se iuan tras del.

En la navegazion no le sucedio tan prospero tiempo como el quysiera, porque la trauesia que ay desde la Margarita a la Burburata se suele nauegar en dos dias, y fue Dios seruido de dalle calmas, de suerte que tardo ocho días, y creyendo que el tardarse tanto en tomar tierra hera por falta de los pilotos, los amenazaua con la muerte asperamente, temiendo que le lleuauan a otra parte, o que hen ellos estaua el defeto del tiempo o de no nauegar los nauios; y con esta yra, boluiendose contra los pilotos y honbres de la mar, dezia muchas blasfemias y eregias contra Dios y contra sus santos. Esta yra le aplacauan muy bien sus secazes y amigos, añadiendo a sus heregias y a sus blasfemias, otras mayores. Todos procurauan ymitar a su capitan: si el blasfemava, todos blasfemavan; si el rrenegaua, todos rrenegauan; si el mataba, todos heran omecidas; si el rrouaba, todos hurtauan; si el hera traidor, todos le seguian, y aun en estos casos que e dicho, o algunos, y aun por uentura muchos que tenian tan perdido el temor de Dios y la uerguenza de las jentes como su capitan y aun quyzas mas, y con estos generos de lletanias y oraciones, no mirando Dios a los que las dezian, por lo que su diuina Magestad fue seruido.

Llegaron al cauo de los ocho dias a uista del puerto de la Burburata, y con mucha alegria y contento entraron hen el, y surxeron a los siete de Septienbre; y luego sin se detener ora ni momento, echo toda su jente en tierra, los quales se alojaron en la playa, sin salir ninguno de la conpañia hasta ver si su General mandaua otra cosa.

Estaua en el puerto de la Burburata vn navio de mercadurias, y sus dueños, viendo venir los nauios de Aguirre y rreconociendo ser hellos por la noticia e señas que les auian dado, dieron barrenos al nauio, despues de auer sacado del lo que pudieron, y echaronlo a fondo[449] zerca de la playa; y por ser tan junto a tierra, quedo el nauio la mayor parte del descuuierto, y biendolo asi Lope de Aguirre lo mando luego echar o poner fuego y se quemo asta donde estaua lleno de agua, y el se estuuo con su jente en la playa alojado toda aquella noche, sin consentir que nadie se apartasse del alojamiento.

CAPITULO SSETENTA Y DOS

Que trata de como el Gouernador de Venencuela fue auisado de la llegada de Aguirre a Burburata, y de lo que sobre hello hizo, y enuio a llamar al capitan Brauo, y al capitan Diego Garcia de Paredes, y de otras cossas que, azerca desto, suzedieron.

Los vezinos del pueblo de la Burburata, que estara media legua del puerto, viendo uenir los nauios del traidor, presumiendo que no podian ser otros, pusieron en cobro todas sus haziendas, y ellos, desanparando su pueblo, se auyentaron todos a los montes y a sus rrepartimientos por diversas partes, por estar mejor escondidos; y teniendo zertifycacion de los que heran por uellos saltar en tierra y desenbarcar, enuiaron luego por la posta auisso a su Gouernador de como Lope de Aguirre y sus secazes auian saltado en tierra; la qual nueua rreceuida y sauida por el llicenciado Pablo Collado que, como antes de agora se a dicho, rresedia en la ciudad del Tocuyo, procuro dar horden en como se le hiciese alguna manera de rresistencia al Aguirre, entendiendo que la jente que alli se juntase no podia ser parte para arruinar ni desuaratar al traidor ni a sus secazes, a causa de la poca gente que se podia juntar de los pueblos comarcanos, y de las pocas armas asi defensiuas como ofensiuas que alli tenian; pero pareciole que ya que esto no pudiesen hazer, que podian ser parte para quytalles y alcalles las comidas y dalles algunas armas y trasnochadas de noche, con que los hiciesen andar atemorizados o desasosegados y desuelados, y asi mando luego juntar, y que se juntasen a donde el estava, toda la jente de los pueblos comarcanos, nombrando por general della a Gutierre de la Peña, vezino del Tocuyo; y juntamente con esto despacho sus cartas al capitan Pedro Brauo de Molina, justicia de Merida, haziendole sauer la llegada del Aguirre a su Gouernacion, y rrogandole que luego le uiniese a fauorezer con toda la mas gente que pudiese; y tornando a rogar y persuadir al capitan Diego Garcia de Paredes y a los demas vezinos de Benenzuela que con el estauan en Merida, que se fuesen a seruir a su Magestad en aquella enpresa, dandoles todo siguro[450] por lo pasado, y prometiendoles premio por lo que de presente se ofrecia, porque[451] aunque antes los auia enuiado a llamar, no auian ydo, por no sauer la nueua cierta de la llegada deste[452] traidor a la Gouernacion; los quales luego se partieron y fueron a donde el Gouernador estaua con toda la breuedad que pudieron, sin se detener en el camino; a los quales el rreciuio con rrostro alegre, agradeciendoles su uenida, nonbrando luego por maese de campo al capitan Diego Garcia de Paredes, descargandose con el con buenas rrazones, diciendole que uien beya lo mucho que su perssona merezia, y que por auer estado ausente en aquella coyuntura y rrequerillo asi la breuedad del negocio, auia nonbrado por general a Gutierre de la Peña; que le suplicaua que hazetase aquel cargo de maese de canpo, pues no auia otro mejor cargo con que podelle seruir, y que aunque Gutierre de la Peña tenia titulo de general, que el hera el que auia de mandar el canpo.