Rrindiole Diego Garcia al Gouernador muy cunplidas gracias por este cunplimiento y azeto el cargo, ofreciendose con el a morir por el seruicio de su Magestad. Luego se fue a donde estaua Gutierre de la Peña, general, juntando la gente en Baraquysimeto, donde de todos fue rreceuido con mucha alegria y contento, porque aunquel Gouernador auia mandado que todos acudiesen al Tocuyo, pareziendole que la ciudad de Barquysimeto hera lugar mas acomodado, asi para juntar la gente como para rreceuir al Aguirre, por auer de llegar primero alli que a el Tocuyo, mando a su General que se fuese aquel pueblo, y que alli juntaria la jente que se auia de juntar.

El capitan Pedro Brauo de Molina, despues de auerse partido y ydo el capitan Diego Garcia de Paredes, mando luego juntar la gente y uezinos que en aquel pueblo auia, para juntamente con el parezer de todos, hazer lo que mas conuiniese a el seruicio de su Magestad y sustento de su rrepublica, con los quales trato de que queria dar auiso de la nueua que tenia a la Rreal Audiencia, y assi mesmo yr con los amigos y vezinos que pudiesse, a fauorezer al Gouernador; y para lleuar la nueua de la llegada del Aguirre a Tierra Firme, mando aperzeuir tres soldados, porque no se sufria yr menos a causa de auer de pasar por ciertos yndios de guerra, que como se a dicho antes de agora, auia en el camino. A uno destos apercevidos, que se dezia Andres de Pernia, le parecio que eran pocos para poder pasar por aquellos yndios de guerra, y asi rrespondio al capitan quel no se atreuia a lleuar aquel auisso, porque hen ello no se auenturaua sino perder la vida.

Visto por el capitan la poca boluntad que de yr a dar esta nueua, que tanto ynportaua, tenian, con parezer de todo el pueblo se acordo que aquel mensaje se quedase para mas adelante que se uiese y entendiese mas claramente el yntento del amotinado y la derrota que tomaua, la qual ssucedio y salio a bien, porque si aquella segunda nueua entrara en el Rreyno, pudiera ser que costara de la hazienda rreal mas de cien mill pessos, y de particulares otros tantos, que necesariamente se auian de gastar en auiar y peltrechar soldados para la guerra y en otras municiones y aderezos necesarios.

El capitan Pedro Brauo mando luego aderezar veinte y tantos soldados, para con ellos yr al socorro que por el Gouernador le auia sido pedido; algunos de los quales, yendo contra lo que antes auian dicho, rreusaron la yda, diziendo que para rresistir Aguirre eran pocos, y que en su pueblo hazian gran falta, y que lo que en la yda se auenturaua a ganar era que los yndios de la tierra matasen las mugeres y los demas vezinos que para anparo y sustento del pueblo quedauan. El Capitan, como hombre de ualeroso animo, y con el zelo que de seruir a su Magestad tenia, rrespondio que por ninguna uia auia de dejar de yr en aquel socorro, y que se aprestasen para se partir otro dia, porque el que no quisiese yr de grado, el le lleuaria por fuerza. Visto esto, luego se aderezaron los que para yr aquel socorro se auian nonbrado y se partieron de la ciudad de Merida, alzando vandera en nonbre de su Magestad camino del Tocuyo, en la qual derrota los dejaremos y nos bolueremos a Lope de Aguirre, que lo dexamos en la playa de la Burburata alojado con su gente aquel sereno de Dios[453], sin que los uezinos de aquel pueblo le quysiesen ynuiar algun socorro o rrefresco para rrefrixerio del mareamiento que tenian, o siquiera benillos a uisitar, como hizieron aquellos caualleros de la Margarita, a quyen en pago de su buen rreziuimiento, el traidor dio el galardon que ariua se a contado.

CAPITULO SSETENTA Y TRES

Que trata de como llego Lope de Aguirre a la Burburata, y de las cossas que alli hizo.

Pasada la noche y benido el dia, que hera lunes, otauo de Setiembre, acordo Lope de Aguirre ynuiar al pueblo de la Burburata algunos de sus priuados a que uiesen lo que hen el auia, y si los uezinos parecian por alli juntos o le pensauan dar algun desasosiego y alboroto, y a que si vuiese algun rrefresco se lo trujesen; los quales fueron y hallaron ssolas las cassas, sin moradores ni otros bienes ni hazienda alguna dentro, porque como se a dicho, todo lo auian alzado y escondido y puestose hellos con ello en cobro.

Solamente hallaron en este pueblo vn soldado de los que con el capitan Pedro de Monguia se auian pasado contra su boluntad al Prouincial de Maracapana, que se decia Francisco Martin, piloto, que teniendo noticia de como Aguirre auia llegado al pueblo, aunque con los demas uezinos se auia vydo al monte, luego que uio que no parecian los uezinos se torno al pueblo y se uino a estos soldados que Aguirre auia enuiado, y les dijo que el se uenia y boluia al seruicio de su capitan Lope de Aguirre, los quales luego dieron la buelta al puerto donde auian dejado a Lope de Aguirre, y lleuandole el soldado le hizieron rrelacion de como auian hallado el pueblo, y de como aquel Francisco Martin, piloto, se auia buelto y rreducido a su servicio.

Aguirre se holgo mucho con el Francisco Martin, y le abrazo y le hizo muchas caricias, pareciendole que honbre que tanta lealtad tenia a un traidor tan cruel como el, que sienpre lo seguiria, y luego le pregunto por el suceso del capitan Pedro de Monguia, y como se auia pasado al fraile, el qual, descargandose con la ynozencia que hen el negocio auia tenido, porque es cierto que por el pensamiento no le auia pasado de rreducirse a seruicio de su Magestad, le dijo que Pedro de Monguia y Artiaga y Rodrigo Gutierrez los auian engañado a el y a los demas sus conpañeros, porque quytandoles vno a uno las armas cautelosamente, los desarmaron a todos, y desque se uieron zerca de donde estaua el Prouincial y su jente, apellidando a boces el nombre del Rrey se pasaron e hicieron con el Prouincial; y que el y los demas sus conpañeros no auian podido hazer lo que heran obligados a su seruicio por estar sin armas; y que su uenida a seruille daua testimonio de la poca culpa que hen el motin de Monguia el auia tenido, y que el mesmo proposito tenian de serville todos los demas conpañeros que andavan por alli al monte descarriados, desnudos y muertos de hanbre y perseguidos de los uezinos, los quales el creya que sauiendo su llegada aquel puerto luego se bendrian a rreducir en su seruicio.

Aguirre, sauido esto, dio muy buenos uestidos a este su leal seruidor, y escriuiendo una carta muy amigable y con muchos ofrecimientos para los demas que por alli andauan, lo ynbio y le dijo que los fuese a buscar y les diese la carta y les dijese de palabra el deseo que tenia de seruilles y hazelles todo bien.