El Francisco Martin se partio luego, haziendo lo que Aguirre le mandaua, y andubo dos o tres dias buscando sus conpañeros, y no hallandolos, y pareciendole que aquel tiempo que por el canpo andaua hera malgastado por no topar en que hazer mal, se boluio a donde estaua Lope de Aguirre, y le dijo que no los auia hallado; y asi se quedo en su conpañia, mas despues le dieron el pago con vna miserable muerte, como adelante se dira.

Y porque su saltada en Tierra Firme tuuiese algun buen prencipio, y asi mesmo por enpezar a gratificar el seruicio que le hizieron los soldados que en la Margarita de su boluntad se le juntaron, mando este propio dia, en la misma costa o playa de la mar, matar a uno destos soldados, portugues, llamado Farias. La causa de su muerte fue por que quando salto en tierra pregunto si donde estauan hera ysla o tierra firme; y pareciendole Aguirre mal aquella pregunta, lo mato dandole garrote; mas se deue creher que fue esto permision diuina, que enpezasen a uer su pago aquellos que boluntariamente auian sido traidores y causadores de muchos males que en la Margarita se hizieron; y hecho esto encamino toda su gente que se fuesen a alojar en el pueblo de la Burburata; y quedandose el alli de los postreros con algunos de sus amigos y priuados, pego fuego al nauio y barcos que le auian traido alli, porque no tuuiesen algunos ocasion de meterse hen ellos y huirse, y luego se fue tras sus soldados derecho al pueblo.

CAPITULO SSETENTA Y QUATRO

Que trata del pregon que dio Lope de Aguirre en la Burburata contra su Magestad, apregonando guerra a fuego y a sangre.

Llegado Lope de Aguirre con sus secazes al pueblo de la Burburata, se alojo en el lo mejor que le parecio, poniendo en su persona y alojamiento mucha mas guardia que asta halli, y biuiendo el muy mas rrecatado, a causa de que como estaua en Tierra Firme temiase que alguno o algunos de sus soldados, atreuiendose a sus pies, y queriendo rredemir el castigo que merecian con dalle a el la muerte, no tuuiesen algun atreuimiento viendolo solo y desaconpañado y lo matasen; de lo qual podia su merced estar seguro, porque tenia tan leales ssoldados que osaran zertificar muchas perssonas que segun las ganas de andar a rrouar y hazer mal todos tenian, aunque le toparan en el monte solo y desarmado, no le dieran la muerte, antes lo sacaran a tierra de paz y lo conservaran para tenello siempre por caueza, porque no pensauan topar con otro capitan que tan amigo fuese de rouar, hurtar y matar como Lope de Aguirre, y que mas desimulase y se holgase con las uellaquerias y crueldades que sus soldados hazian y desverguencas y blasfemias que dezian; y queriendo dar horden en su abiamiento para pasar adelante, luego esparcio algunos de sus soldados a la rredonda del pueblo para que buscasen algunas caualgaduras en que lleuasen la municion y los demas aparatos de guerra, y poniendo los soldados toda la solezytud y diligencia que pudieron en auer caualgaduras, juntaron de por alli zerca obra de beinte y cinco o treinta bestias cauallares y las mas yeguas zerreras e yndomitas, en la busca de las quales se enpuyaron ziertos soldados en puyas que en algunos caminos se auian puesto de yndustria por los uecinos, no mirando por donde yban, ciegos con la desordenada codicia que de hazer mal y rrouar lleuauan; lo qual sauido por Lope de Aguirre, porque pareciese que sentia mucho la desgrazia sucedida aquellos soldados y que los amaua mucho, comenzo a henzenderse en vna yra enfernal, diziendo muchas blasfemias contra nuestro señor Dios y contra sus santos, y haziendo muy crueles amenazas contra los uecinos de aquel pueblo; y porque no pareziese que no se sastifacia con aquello que dezia, sino que deseaua ponello por la hobra, mando luego como rrey apregonar guerra zeuil[454] y creminal, a fuego y a sangre, contra el Rrey de Castilla y sus uasallos, metiendo a cuchillo todos quantos por delante topasen, con pena que al soldado de los suyos que a qualquiera prisionero que a las manos oviesse luego no lo matase, por el mesmo caso se le quytase la uida al tal soldado, y ecetando a solos aquellos que sin ninguna fuerza y rresistencia, de su propia boluntad, le uiniesen a seruir y seguir.

Esta guerra se apregono con toda solenidad de tronpetas y atavales en el pueblo de la Burburata, y desmandandose sus soldados mas a lo largo y hazer mal como en tierra de henemigos, andauan por los hatos, cortijos y estancias de los uecinos, buscando que rrobar y en que hazer mal y daño, y assi en vna estancia questaua hobra de quatro leguas del pueblo, hallaron a vn Chauez, que hera alcalde hordinario de aquel pueblo, y luego con muy gran rregocijo lo trajeron ante su capitan, y no lo quysieron matar a fin de ynformarse del donde estauan los demas uezinos y donde tenian sus haziendas, y dejaron en la propia estancia a su muger del mismo Chauez y a una hija suya que alli estaua con el[455], que era casada con vn Don Julian de Mendoza.

Assi mesmo prendieron estos traidores soldados otro mercader que andaua al monte, llamado Pedro Nuñez, y trajeronlo ante su capitan Lope de Aguirre, al qual le pregunto que porque se huia, y el soldado[456] le rrespondio que de miedo del y de su jente, y el traidor le rreplico que le dijese que dezian del y de sus conpañeros en aquella tierra, y el Pero Nuñez le dijo que nonada, y Aguirre le torno a persuadir que dijese la uerdad de lo que se decia, y que no ouiese miedo ni temor alguno, que el le daua su fee y palabra que no rreciuiria por ello mal ni daño, y asi mesmo todos los que alli estauan se lo persuadian, diziendole que pues su jeneral se lo mandaua, que lo dijese y no obiese miedo. El pobre mercader, uiendose tan acosado y persuadido de todos, dijo: «dizen, señor, que vuestra merced, y todos los que con el bienen, luteranos, malos y crueles». El traidor se enojo de lo que el mercader le dijo, y quytandose una zelada que en la caueza traia, le amago a tirar con ella, diziendole: «baruaro, necio, no sois mas majadero queso», pero no le tiro la zelada; mas después lo mato, como adelante se dira.

CAPITULO SETENTA Y CINCO

De como enuio Aguirre a pedir cauallos a la Ualencia, y como ahorco al mercader y a un soldado.

Como las caualgaduras que en este pueblo de la Burburata se auian hurtado heran todas las mas zerradas, acordo Aguirre de detenerse alli algunos dias para domallas, porque sino las domaua no podia lleuar su municion y artilleria, en los quales[457] hizieron todas las maldades que pudieron, vsando de diuersos modos en el echar a perder lo que topauan por alli escondido de los uezinos, los quales assi rropas como otras cosas de comer auian escondido en muchas partes deuajo de la tierra, y sacandolas de rrastros se aprouechauan dellas. Otros hazian guisar todas las cosas que auian de comer, con uino. Otros desfondauan las pipas de uino por vna parte, y poniendolas derechas hazia arriua se metian dentro y se uañauan en uino, y asi usaban destos ynstrumentos y de otros por echar a perder todo lo que topauan.