Lope de Aguirre, viendo que las cabalgaduras que alli tenia y estaua domando, no uastauan para lleuar todo el carruaje y bagaje, acordo screuir vna carta a los uezinos de la Ualencia, como honbre poderoso, en que les ynuiaua a dezir que el tenia determinado de no yr ni pasar por su pueblo, sino por otra parte pensaua pasar al Nueuo Rreyno e a Barquysimeto, y que para auiarse tenia necesidad de que cada uezino de los de aquel pueblo le ynuiasen vn cauallo por sus dineros, que el los queria pagar muy bien; y que con ellos ynbiasen persona de rrecaudo que tomase o rreciuiese la paga, y que demas de pagallo el muy bien, con hazerlo asi rredimirian muchas uejaciones y daños que el y sus soldados les podian hazer yendo por su pueblo, lo qual le zertifycaua que harian sino le ynuiaban los cauallos que les pedia ni por sus dineros. Los uezinos, aunque rrecivieron la carta, no curaron de rresponder nada a hella, teniendo ya noticia de las buenas hobras y hechos de Lope de Aguirre y sus secazes.

Sucedio asi mesmo que andando a hurtar estos ministros de Aguirre, vno de ellos topo o desenterro vna botija de azeitunas que vn Pedro Nuñez, mercader, questaua preso entre los traidores, de quyen arriua hemos contado que le quyso tirar con la zelada, avia escondido con cierto oro dentro; y teniendo noticia el Pero Nuñez de como aquel soldado auia hallado su botija con el oro, se fue a Lope de Aguirre y le dijo que aquel soldado habia hallado aquella botija con las azeitunas y el oro, que le suplicaua que le mandase dar su oro. Aguirre mando llamar ante si al soldado y le pregunto por la botija y por el oro, y el soldado dijo que hera uerdad quel auia hallado la uotija, pero quel oro no lo auia hallado. Aguirre, para mas aueriguacion del negocio le pregunto que con que estaua tapada la uotija. El Pero Nuñez le dijo que con brea. El soldado trajo ante Aguirre vna tapadera de yeso, la qual uista por Lope de Aguirre le dixo, quyen en aquello le mentia que tanbien le mentiria en otra cosa de mas importancia, y asi le mando dar garrote; pero la causa principal de matar este mercader fue lo que le auia dicho antes, quando le quiso tirar la zelada.

Otro dia hazerto vn proue soldado, llamado Perez, marañon, que estaua algo enfermo y por rrecrearse y apartarse del pueblo y echarse junto a un arroyo que por zerca del pasaua, y acaso salio por alli Lope de Aguirre y lo topo echado, y le dijo: ¿que hazes aquy, Perez? El qual le rrespondio questaua muy malo, y Aguirre le rreplico luego de esa manera, señor Perez, no podreis seguir esta jornada: bueno sera que os quedeis en este pueblo. El soldado le rrespondio, como vuestra merced mandare; y boluiendose al pueblo mando a sus ministros, diciendoles: alli esta Perez muy malo, trahemelo aca y curalle hemos y hazerle hemos algun rregalo; los quales fueron luego y se lo trajeron, y mando despues que se lo ouieron traido, que lo ahorcasen, porque no quysiera este traidor que ningun soldado mostrara boluntad de quedarse en ninguna parte.

Sauido en el canpo como Aguirre mandaua matar aquel soldado, muchos de sus amigos y capitanes le fueron a rrogar que no lo matase, a los quales rrespondio muy enojadamente que ninguno le rrogase por honbre questuuiese tiuio en la guerra, y sin enbargo de los rruegos de sus capitanes y amigos lo mando ahorcar, y le puso un rretulo en los pechos que zia[458]: ahorcose este honbre por ynutil y dessaprouechado; y en estas crueldades y en otras gasto el traidor los dias que estubo en este pueblo.

CAPITULO SSETENTA Y SEIS

Que trata de como dos soldados se le huyeron a Lope de Aguirre, y lo que sobre hellos passo.

Ya que el traidor tenia domadas sus cabalgaduras y estaua aderezando de caminar de aquel pueblo para la Ualencia, dos soldados, deseosos de seruir al Rrey, y mas de librarse de las manos deste cruel traidor, el vno llamado Pedro Arias de Almesta y el otro Diego Alarcon, se huyeron del pueblo y sujecion de Aguirre, pareciendoles que por estar tan de camino no les[459] detendria a buscallos. El traidor, visto esto, enuio luego los mas amigos suyos que fuesen a la estancia donde auian prendido al alcalde Chauez y le prendiesen a su mujer y a su hija, que alli estauan, y se las trujesen ante el, los quales lo hicieron ansi; y hallando estas dueñas en la estancia, questava quatro leguas del pueblo, las trajeron a la Burburata, donde su jeneral estaua; el qual desque las uio en su poder, mando al Chauez, marido y padre destas señoras quel tenia en su poder, que luego fuese y buscase estos dos soldados y los prendiese y se los ynuiase donde quiera que estuviese, y que si asi no lo hiciese que se las auia de lleuar consigo a Piru, y que asi mesmo hiciesse a los yndios que luego quytasen las puyas que en los caminos auian puesto, por cuya causa el no auia osado enuiar algunos de sus soldados en busca de los huidos, porque no se le enpuyasen, y que cumpliendolo asi el le daria luego a su mujer y a su hija, y dejandolo en aquel pueblo de la Burburata el se partiria.

Cargando en los jumentos que tenia toda su artilleria, y haziendo a los soldados que cada uno cargase no solo sus armas, pero todo el mantenimiento que por el camino auian de comer, y a las señoras muger e hija del Alcalde, y a su propia hija, con otras mugeres que el auia traido del Marañon, hizo caminar a talon[460], dejando el pueblo tan asolado y quemado y perdido y destruido como al pueblo de la Margarita, y en el tres soldados que estauan enfermos, el vno llamado Paredes y el otro Marquyna y el otro Ximenez, cosa zierto muy nueua para el y que asta halli nunca auia echo.

Es de creher que el estaua tan saneado y confyado destos tres soldados que hellos no se quedauan de su boluntad sino constreñidos de la enfermedad que tenian, y por no poder caminar a pie, que por esto no los quyso matar, y asi antes de su enfermedad debian hellos de auer dado testimonio mediante sus hobras del mucho amor y afycion con que seguian Aguirre, y asi comenzo a marchar por el camino o derrota de la Nueva Balencia, y yendo caminando uio benir el traidor por la mar vna piragua en la qual parezia que uenia jente española hazia el pueblo y puerto de la Burburata; y con deseo de coxer a los que en la piragua venian, hizo que la jente no se detuuiese ni parase asta en cubrirse detras de una serrecuela que en el camino se hazia, con la qual se cubrieron de la vista de la mar, y llegando alli mando hazer alto, por que queria boluer a uer si podia hazer algun salto en el pueblo y prender a los de la piragua, y asi se alojaron alli, tras de aquella sierra, y despues de anochecido, tomando consigo el mismo Lope de Aguirre veinte y cinco o treinta arcabuzeros de los mas amigos, se boluio a la Borburata, y esparciendose por todo el pueblo, cada uno por su parte, buscaron si estaua en el alguna jente de la que avia uenido o parescido en la piragua y nunca hallaron a nadie; y como esto uieron se artaron todos de vino, especialmente Lope de Aguirre, que alzo tanto el brazo que ecediendo de la buena horden, se enbriago, y pudieron muy facilmente[461], qualquiera de los que con el yba, matalle, porque despues de estar con el vino fuera de tino, se andaua solo por las casas de aquel pueblo buscando la gente de la piragua; de donde se colixe la poca boluntad que estos soldados, y aun todos los demas tenian de que Aguirre fuese muerto, o desuaratado, porque si hellos tuuieran algun zelo de lo que conuenia al seruicio de Dios y del Rrey y tuuieran boluntad de quytarse y apartarse de aquella engañosa livertad y de que zesasen los daños que aquel traidor hazia, facilmente lo pudiera qualquiera dellos matar esta noche que boluieron al pueblo de la Burburata, y asi todos los mismos se jatauan de la gran oportunidad que tuuieron entonzes para matalle, la qual asta alli nunca auian tenido, escusandose con dezir que Dios no fue seruido de que entonzes muriese, por que si Dios lo quysiera hello se hiziera, queriendo encubrir su malicia y peruerso deseo[462] con la boluntad de Dios.

Los que en esta buelta de la Burburata mas ganaron fue tres soldados llamados Rrosales y Acosta y Jorge de Rodas, que con la oscuridad de la noche se huyeron en el propio pueblo, y el traidor y sus amigos, como estaban algo enbriagados con el vino, no echaron de ver los que faltauan asta que despues de amanecido, que ya el calor del bino se auia aplacado y con la luz del dia se ueian y conocian mejor, entonzes los echaron menos y se metieron Aguirre y sus secazes en algunas casas del pueblo, para estar alli en salto por si uiniese alguno al pueblo tomarlo descuidadamente.