Fig. 17. Tela de Chancay. Fig. 18. Tela de Ancón.

Toda orlada de cruces aparece la franja superior de una tela encontrada en Chancay[1], en la que pueden contarse hasta cuarenta ([Fig. 17]). Sus signos, en vez de un círculo ó punto centrales, llevan un cuadrado en el lugar de la intersección de los palos. La franja inferior está adornada por siete figuras como arabescos, que Wiener[139] cree que son signos fonéticos de una escritura desconocida, y que un examen detenido permite reconocer en ellas al pájaro, tan común en las telas, esta vez representado en dos sentidos. El pájaro es casi siempre símbolo de la Nube: las cruces complementarias serían entonces acuáticas.

Finalmente, en una muy curiosa tela de Ancón[140], dentro de un cuadrado con marco de líneas quebradas que hacen triángulos equiláteros aparece una figura de doble cuerpo triangular ([Fig. 18]), con la cabeza adherida al vértice superior del triángulo primero, totalmente negro. De los ángulos inferiores de este triángulo, salen sus brazos: la mano derecha es portadora de un tridente, y de una Cruz, la izquierda. Esta figura puede ser una revelación, pues nos enseña al tridente, insignia mítica ó de autoridad, como aparece en las Láms. 7 y 8 del trabajo de Jiménez de la Espada, en una relación de equivalencia simbólica con la Cruz, la otra suprema insignia; y quién sabe si en el caso presente no es esta la xayhua, ó señal de alguna divinidad, ó del hijo del sol, á que aludía D. Pedro Arias Dávila, antes citado.

Fig. 16. Inscripción funeraria
de Pachacámac.

La figurilla reproducida en la tela es á todas luces simbólica, y ella prueba que en el caso de la [Fig. 16] las insignias cruciformes como brazos y manos, no son tales brazos y tales manos, sino cruces portadas. Y es de advertir que en las figuraciones idolátricas debe estudiarse cuidadosamente la mano, á veces de dos, tres y cuatro dedos, que indican cantidades sagradas, generalmente portadoras de las insignias que las caracterizan.

Por lo demás, la mítica figurilla de dobles triángulos que nos ocupa, es una representación femenina, por estas combinaciones geométricas; y seguramente que un pequeño triangulillo central dentro del triángulo inferior, no es otra cosa que un signo sexual,—la vulva de la mujer ó hembra, tal como indiscutiblemente aparece en uno de nuestros dobles ó andróginos de Tinogasta.

La Cruz en este caso será símbolo de fecundación.

En cuanto á la escritura simbólica peruana, hay que observar que es especialmente en las telas funerarias donde los indios pintaban su pensamiento: la historia del muerto, las hazañas por él realizadas y los dioses bajo cuyo amparo se colocaba al extinto, ó los votos de que eran objeto de parte de los sobrevivientes[141].

En Calchaquí el material sobre el cual se escribe ideológica ó simbólicamente el pensamiento, es la alfarería funeraria.