Fijemos igualmente la atención en que las nubes ó los suris, encamínanse con sus picos abiertos á depositar el agua ó los rayos de la tormenta en los vasos simbólicos, como en los ya citados casos de las Figs. [31], [32], [33], [39], [50], etc.
«El cántaro ó la calabaza, escribe Brinton[247], tratando de los Mitos del Agua y de la Tormenta, como símbolo de agua, fuente y preservador de la vida, es una figura conspicua en los mitos y en el arte de la América antigua. Bajo el nombre de Akbal ó Huecomitl, el vaso grande ó primitivo ocupa lugar importante en las leyendas aztecas y mayas sobre el drama de la creación; con el nombre de Tici (Ticcu) en el Perú, es símbolo de las lluvias, y en forma de calabaza entre los caribes y tupis, se menciona con frecuencia como padre ó madre (parent) de las aguas atmosféricas. Figuras colosales se han desenterrado en el valle de Méjico, en Tlascala, en Yucatán y otras partes. Representan al dios de la lluvia, el portador del agua, el patrono de la agricultura.»
Observemos que Illa-Ticci, nombre del dios acuático Viracocha, recortadas que llevan cántaros, compónese de dos palabras, que pueden traducirse así: Illa-brillar—alusión al relámpago—y Ticci ó ticcu—cántaro; ó, en otros términos:—Vaso del Trueno.
Este Vaso del Trueno y la función que desempeña en una leyenda mítica del Perú, aparecen en una hermosa poesía cuyo texto quichua nos ofrece Garcilaso de la Vega[248], la que más abajo reproducimos, con la traducción castellana que hemos hecho, lo más ajustada á su original, en cuanto posible nos ha sido.
Y antes de transcribir el himno textual y su traducción, conviene una brevísima explicación del mismo.
En el Perú, al lado de Viracocha, existía una Diosa de la Lluvia, hija de este Dios de las aguas, cuyo nombre ignoramos, pero que incontestablemente forma parte del politeismo peruano, anterior á la heliolatría incásica. La diosa era portadora de un vaso que contenía la lluvia y la nieve, el cual volcaba sobre la tierra. Cuando su hermano (Catequil, sin duda) rompía el vaso, entonces con el golpe producíase el trueno, entre relámpagos, y llovía, nevaba ó granizaba sobre el mundo[249]. He aquí el himno:
| Çumac Ñusta | Bella Infanta: |
| Taralláyquim | El tu hermanito |
| Puyñuy quita | El tu cántaro |
| Paquir cayan | Lo está quebrando, |
| Hina Mántara | I por esto |
| Cunuñunun | Truena, relampaguéa, |
| Illac pántac | También caen rayos. |
| Camri Ñusta | I tu, Infanta, |
| Unuy quita | La tu Agua |
| Para munqui | Irás á llover, |
| Muy ñinpiri | I á veces |
| Chichi munquim | Irás á granizar, |
| Riti munqui | Irás á nevar. |
| Pacha rúrac | El Hacedor del mundo, |
| Pachacámac | El Creador del mundo, |
| Viracocha | Viracocha, |
| Cay hinápac | Para esto mismo |
| Churasunqui | Te ha colocado, |
| Camasunqui | Te ha creado. |
Este himno, tan interesante, es en sí mismo una verdadera revelación en el sentido de establecer el valor simbólico del vaso que en nuestras urnas porta la Diosa de la Lluvia ó la Tormenta, y que lleno de agua acerca á sus labios en la citada [Fig. 40], cuya sección ventral, con adornos ondulados acuáticos, contribuye á dar mayor importancia á la interesantísima representación que estudiamos.
Brinton y Rialle, respectivamente en inglés y francés, traducen el Sumac Ñusta[250].
Establecida le importancia de las urnas funerarias en el culto á la Lluvia, y fijado el valor simbólico de las diversas figuraciones emblemáticas que cubren y adornan su superficie externa, el papel que en la alfarería funeraria desempeña el símbolo de la Cruz, determínase por sí mismo, sin necesidad de extremar la observación arqueológica.