[163] Es error muy general confundir los romances con las redondillas, siendo en realidad tan distintos, y caracterizando á los primeros su especial versificación, que consiste en el acorde ó asonancia de cada dos versos, por largos que sean, al paso que las segundas forman cuatro versos de rima perfecta, en esta forma: 1 2 2 1. Para explicarnos mejor y evitar semejante confusión en lo sucesivo, ponemos los ejemplos siguientes:
| ROMANCES. |
| ¡Nuño Vero, Nuño Vero, |
| Buen caballero probado, |
| Hinquedes la lanza en tierra, |
| Y arrended el caballo! |
| Preguntaros he por nuevas |
| De Baldovinos el Franco. |
Tal es el romance perfecto, que más tarde fué admitido en el drama, y en el cual siempre se usa del asonante, nunca de la rima perfecta. En los más antiguos se usa indistintamente de la rima perfecta ó del asonante, pero las vocales finales son las mismas en toda la composición, v. gr.:
| Porque el gran emperador |
| Así lo había mandado, |
| Llegó el valiente Roldán |
| De todas armas armado, |
| En el fuerte Briador, |
| Su poderoso caballo, |
| Y la fuerte Durlindana |
| Muy bien ceñida á su lado; |
| La lanza como una entena, |
| El fuerte escudo embrazado, etc. |
| REDONDILLA. |
| Ven, muerte, tan escondida, |
| Que no te sienta venir, |
| Porque el placer de morir |
| No me torne á dar la vida. |
Escritores alemanes, y hasta algunos españoles modernos, como Sarmiento, dan el nombre común de redondilla á todos los versos trocáicos de cuatro pies, diferenciándolas después (lo cual no deja de ser extraño), según la asonancia ó disposición de las rimas. No sucede así con los antiguos españoles, que ignoran estas distinciones, y jamás confunden los romances y las redondillas.
[164] «El verso de ocho sílabas es el propio y natural de España, en cuya lengua se halla más antiguo que en alguna otra de las vulgares, y así en ella solamente tiene toda la gracia, lindeza y agudeza que es más propia del ingenio español.»—Argote de Molina, Discurso sobre la poesía castellana.
«El de ocho sílabas es el más famoso, más antiguo, más natural y más común.»—Sarmiento, Memorias para la historia de la poesía española.—Sarmiento cita cuatro párrafos de antiguas crónicas y de leyes alfonsinas, que, si bien escritas en prosa, son verdaderos romances.
[165] Hay memoria en diversos lugares del Repartimiento de Sevilla, de Nicolás de los Romances y Domingo Abad de los Romances; ambos quiere Argote de Molina que fuesen poetas del Santo Rey; y de Domingo Abad de los Romances,—«este nuestro poeta (dice) escribió en castellano, que es lo más antiguo que he visto en Castilla; y por el gusto de los curiosos pondré aquí una serranica, que dice así:
| «En somo del Puerto |
| Cuidéme ser muerto |
| De nieve y de frío, |
| Y de ese rocío |
| De la madrugada. |
| A la decidida |
| De una corrida |
| Fallé la serrana |
| Fermosa, lozana |
| E bien colorida. |
| Díxele á ella: |
| Omillome bella; |
| Diz tú que bien corres, |
| Aquí no te engorres, |
| Que el sol se recala. |
| Dix él: frío tengo, |
| E por eso vengo |
| A vos, fermosura; |
| Quered por mesura |
| Abrir la posada. |
| Dixo la moza: |
| Cormano, la choza |
| Está defendida. |
| Non habedes guarida |
| Sin facer jornada.» |
«Domingo Abad de los Romances y Nicolás de los Romances quedaron avecindados en Sevilla, que consta de escrituras del archivo de la Santa Iglesia.»—Diego Ortiz de Zúñiga, Anales eclesiásticos y seculares de Sevilla. Edición de Madrid, 1795, tomo I, pág. 196.