La comedia de No hay vida como la honra es, seguramente, una de las mejores de Montalbán. La escribió para defender su reputación literaria, después de haber sido silbada otra obra dramática suya, y su triunfo fué tan grande, que se representó muchos días consecutivos en ambos teatros, obteniendo siempre grandes aplausos. Su escena más notable es aquélla en que Don Carlos, cuya cabeza se había puesto á precio, se entrega voluntariamente á la justicia para recibir el dinero ofrecido, y librar de su miseria, por este medio, á su amada esposa.
La comedia titulada La toquera vizcaína se distingue por ofrecer situaciones muy dramáticas, y sería digna de grandes elogios si esas situaciones no fuesen contrarias de todo punto á las reglas más notorias de la posibilidad y verosimilitud.
De los restantes trabajos dramáticos de Montalbán, dignos de loa, sólo merecen mención especial los que llevan el título de Cumplir con su obligación, Ser prudente y ser sufrido, Como á padre y como á Rey y La más constante mujer. Las demás, que conocemos, nos parecen muy inferiores á las anteriormente citadas. Su Don Carlos (que lleva el título de El segundo Séneca de España, aplicado á Felipe II), no se puede comparar con la de Enciso. La llamada De un castigo dos venganzas, es la exposición dramática de un crimen de homicidio, de ferocidad y crueldad, repugnante hasta el extremo; el horrible suceso, que le sirve de base, había ocurrido en Lisboa el mismo año que se presentó en el teatro. La puerta Macarena, en dos partes, se propone representar la historia trágica de Doña Blanca de Borbón; pero su extensión es desmesurada y flojo el enlace de su argumento, y el asunto que se trata no corresponde de ningún modo, en la obra del poeta, á lo que de él pudiera esperarse. El divino nazareno Sansón y Palmerín de Oliva, son dos comedias de espectáculo, cuyo principal papel lo desempeña la tramoya de las máquinas.
El Polifemo, auto de Montalbán, es tan extraño, que no es posible pasarlo en silencio. Ulises simboliza en él al Salvador, Polifemo al Demonio y Galatea al Alma. De los cuatro cíclopes, el primero es el Judaísmo, el segundo el Desprecio de Dios, el tercero el Engaño ó Judas Iscariote, y el cuarto la Ley natural.
CAPÍTULO XXV.
Tirso de Molina[67].—Su Apología de la Comedia Española.—Sus obras dramáticas en general.
AS poesías que satisfacen y deleitan plenamente por su mérito á cuantos las conocen, excitan ordinariamente el deseo de conocer, también en toda su extensión, la vida de su autor. Así sucede con las comedias que han llegado hasta nosotros con el nombre de Tirso de Molina; pero, por desgracia, son muy escasas las noticias biográficas que se han conservado del gran poeta, autor de trabajos tan admirables. Su nombre verdadero era el de Gabriel Téllez, y Madrid el lugar de su nacimiento. Hasta el año de 1620 no hay dato alguno que revele su existencia, aunque se sepa que hacia ese tiempo, y ya de edad de cincuenta años, era fraile en Madrid del convento de la Merced. Hubo, pues, de nacer, con arreglo á esa indicación, hacia 1570, y por tanto, era de alguna menos edad que Lope de Vega. Desempeñó en su Orden los cargos más importantes; fué su cronista en Castilla la Nueva; doctor en Teología, y, por último, en 1645, prior del convento de Soria, y como tal debió morir en 1648, á la edad de setenta y ocho años.