Los reyes sus sucesores don Sancho el Bravo, don Fernando IV i don Alfonso XI renovaron las citadas disposiciones contra los judíos: el primero en las Córtes celebradas en Valladolid el año de 1293: el segundo en las de Valladolid año de 1295 i en las de Medina del Campo año de 1303: i el tercero en 1310 en la coleccion de leyes del estilo i luego en el Ordenamiento de Alcalá.
En 1313 en el Concilio de Zamora, en 1322 en el de Valladolid, i en el otro de Salamanca año de 1335 se dieron varias disposiciones contra los judíos, i aunque don Pedro el I.º de Castilla mandó guardar, observar i cumplir el citado Ordenamiento hecho por su padre don Alfonso en Alcalá, les conservó contra las peticiones del reino juntó en Córtes en Valladolid un juez ordinario para que los oya é libre sus pleitos en lo que taniere en lo cevil, fundando tal disposicion en que eran astragados é pobres, é gente flaca é han menester defendimiento.
Este favor i amparo que dió don Pedro á los judíos fué mui agradecido por ellos, puesto que en todas las empresas que movió este malaventurado monarca contra sus hermanos que andaban en rebelion turbando el reino con guerras civiles, le ayudaron con dineros i aun en algunas ocasiones con las armas. En 1355 varios caballeros de la parcialidad de don Fadrique, maestre de Santiago, i de don Enrique, conde de Trastamara, llevando á su cabeza á estos señores, se acercaron á los muros de Toledo, ciudad que estaba declarada por el rei; i como un amigo que tenian dentro les abriese con todo recato, i sin ser advertido por los de dentro, una puerta, metióse aquella canalla en las calles de Toledo, hicieron presa del Alcázar i de la Judería, que llamaban el Alcana, donde dieron muerte á todos los judíos que en ella moraban (que eran unos mil i doscientos entre hombres i mujeres) con propósito sin duda de robarles las haciendas. De allí pasaron á la Judería mayor; pero no con igual suceso, porque apercibidos los de dentro se pusieron en defensa con grande bizarría; i luego con el favor de muchos caballeros que tenian la voz del rei, hicieron retirar á los que llevaban la del maestre.
En premio de esta accion concedió don Pedro á los judíos de Toledo permiso para reedificar su sinagoga, en la cual pusieron una prolija inscripcion en lengua hebrea, que por ser curiosa i convenir con lo que llevo dicho, va trasladada aquí segun se lee traducida en una de las obras de Frey Francisco de Rades i Andrada[40].
«Ved el santuario que fué santificado en Israel i la casa que fabricó Samuel, i la torre de palo para leer la lei escrita i las leyes ordenadas por Dios i compuestas para alumbrar los entendimientos de los que buscan la perfeccion.
Esta es la fortaleza de las letras perfectas: i los dichos i obras que hicieron cerca de Dios para congregar los pueblos que vienen ante las puertas á oir la lei de Dios en esta casa.
Las misericordias que Dios quiso hacer con nosotros, levantando entre nos jueces i príncipes para librarnos de nuestros enemigos i angustiadores, no habiendo rei en Israel que nos pudiese librar, despues del último cautiverio de Dios, que tercera vez fué levantado por Dios en Israel, derramámonos unos á esta tierra i otros á diversas partes, donde están ellos deseando su tierra i nosotros la nuestra. I nosotros los de esta tierra fabricamos esta casa con brazo fuerte i poder alto. Aquel dia que fué fabricada, fué grande i agradable para los judíos: los cuales por la fama de esto vinieron de los fines de la tierra para ver si habia algun remedio para levantarse algun señor sobre nosotros, que fuese para nosotros como torre de fortaleza con perfeccion de entendimiento, para gobernar nuestra república. No se halló tal cosa entre los que estábamos en esta parte; mas levantóse entre nosotros en nuestra ayuda Samuel, i fué Dios con él i con nosotros, i halló gracia i misericordia para nosotros. Era hombre de pelea i de paz, poderoso en todos los pueblos i gran fabricador. Aconteció esto en los tiempos del rei don Pedro. Sea Dios en su ayuda, engrandezca su estado, prospérele i ensálzele i ponga su silla sobre todos los príncipes. Dios sea con él i con toda su casa, i todo hombre se humille á él, i los grandes i fuertes que hubiere en la tierra le conozcan, i todos aquellos que oyeren su nombre se gocen de oirle en todos los reinos i sea manifiesto que él es hecho el amparo i defendedor de Israel.
Con su amparo i licencia determinamos fabricar este templo. Paz sea con él y con toda su generacion, i alivio en todo su trabajo. Ahora nos libró Dios del poder de nuestro cautiverio: no llegó á nosotros otro tal refugio. Hicimos esta fábrica con el consejo de nuestros sabios. Fué la gran misericordia de Dios con nosotros. Alumbrónos i encaminónos don Rabí Myir: su memoria sea en bendicion. Fué nacido este para que fuese á nuestro pueblo como tesoro, porque antes de esto los nuestros tenian cada dia la pelea á la puerta. Dió este hombre santo tal soltura i alivio á los pobres que no fué hecha igual en los dias primeros ni en los años antiguos. No fué este profeta sino de la mano de Dios: hombre justo i que anduvo en perfeccion. Era uno de los temerosos de Dios i de los que cuidaban en su santo nombre. Sobre todo esto añadió que quiso fabricar esta casa de oracion para nombre i fama del Dios de Israel. Esta es la casa de fiesta para los que desean saber nuestra lei i buscar á Dios. Comenzó á fabricar esta casa i su morada, i acabóla en mui buen año para Israel. Dios acrecentó mil i ciento de los suyos, despues que para él fué fabricada esta casa: los cuales fueron hombres grandes i poderosos para que con mano fuerte i poder alto se sustentase esta casa. No se hallaba gente en los cantones del mundo que fuese antes de esto menos prevalecida. Mas ¡ah Señor Dios nuestro! siendo tu nombre fuerte i poderoso quisiste que acabásemos esta casa para bien en dias buenos i años hermosos, para que prevaleciese tu nombre en ella, i la fama de los fabricadores fuese sonada en todo el mundo, i se dijese:—ESTA ES LA CASA DE ORACION QUE FABRICARON TUS SIERVOS PARA INVOCAR EN ELLA EL NOMBRE DE DIOS SU REDENTOR.»
Por esta inscripcion se viene en conocimiento de que el rei don Pedro por consejos de su grande amigo Samuel Levi consintió en que los judíos levantasen nueva sinagoga en Toledo: cosa que no hubieran podido hacer sin consentimiento del rei de Castilla, puesto que les estaba vedado fabricar tales edificios, i solo permitido reparar los antiguos, para que se fuesen sustentando, sin llegar el caso de caer por tierra. La prueba i grande de lo mucho que el rei don Pedro favoreció á los judios se encuentra en aquellas palabras de la citada inscripcion que dicen asi:—Sea Dios en su ayuda, engrandezca tu estado: prospérele i ensálzele, i ponga su silla sobre todos los príncipes. Dios sea con él; i los grandes i fuertes que hubiere en la tierra le conozcan, i todos aquellos que oyeren su nombre se gocen de oirle en todos los reinos, i sea manifiesto que él es hecho el amparo i defendedor de Israel.
En tiempos del rei don Pedro floreció en España el sabio judío Rabí don Santo, llamado de Carrion por ser nacido en Carrion de los Condes, villa de Castilla la Vieja. Fué gran trovador i filósofo moral. Hai quien dice que abjuró el judaismo i que fué luego buen cristiano; pero otros ponen duda en esto, citando la primera estrofa de su libro, intitulado Consejos i documentos del judio Rabbí don Santo al rei don Pedro: los cuales compuso en su vejez: