Pero el odio de los judíos contra don Juzaf Pichon no se mitigó con el castigo que le dió el rei Enrique II; i así luego que pasó á mejor vida este monarca, fueron á su hijo i sucesor en la corona don Juan I.º de Castilla que estaba en Burgos con el reino junto en Córtes, i le pidieron un albalá para el alguacil Fernan Martin con órden de que diese muerte á aquel que le fuese señalado como malsin. I esto decian al rei, trayendo argumentos con que mostrarle ser costumbre mui recibida de los judíos matar á algunos hombres de poco valor i de mui mala condicion que solia haber entre ellos: los cuales eran malsines, i turbaban con sus lenguas la paz de las juderías, levantando rencores i enemigas entre unos i otros, i dando ocasión á muchos desastres é inquietudes. Don Juan I.º oyó la demanda de boca de los judíos; i como estaba ocupado en enterarse de los negocios del estado, i en lo que se trabajaba en las Cortes, i era al fin rei nuevo, no paró su consideracion en lo que de él se solicitaba, i así sin saber lo que hacia, dió el albalá para que su alguacil dispusiese la muerte de los acusados de malsines.

Luego que los que ganaron tal privilegio se vieron con la cartas del rei, solicitaron otra de los judíos que regian i gobernaban las aljamas del reino, en que se ordenase al alguacil Fernan Martin la muerte de don Juzaf Pichon[42]. Ejecutada esta el dia 21 de Agosto de 1379, llegó á oidos del rei juntamente con las quejas de los caballeros del reino que estaban sumamente maravillados i ofendidos con un hecho tan injusto; pues que á todos eran notorias las virtudes i honra de don Juzaf Pichon, judío estimadisimo de los mismos cristianos por los muchos i buenos servicios que habia ejecutado en vida de don Enrique II.

El rei don Juan I.º alborotóse con la vileza de los judíos cómplices en tal infamia; i asi dispuso que don Zulema i don Zag, que dieron órden de matar á don Juzaf Pichon, fuesen muertos públicamente, i al alguacil quiso castigar con igual pena; pero los caballeros del reino intercedieron por él, representando que fué dirigido en su acción por el albalá que dió el mismo rei, i por los engaños de los judios; i que en obedecer lo mandado no habia culpa de ningún linaje. Alguna fuerza hicieron en el ánimo de don Juan estas razones, i por ellas mandó suspender la ejecucion del castigo de Fernan Martin, reduciéndolo nada mas que á la pérdida de una mano, cortada públicamente por la del verdugo. También recibieron la muerte los judíos que solicitaron del rei el albalá, encubriendo el nombre de la persona contra quien se iba á dirigir i un merino de la judería de Burgos sufrió igual castigo por cómplice en el trágico suceso de don Juzaf.

No se mitigó la cólera en el rei contra aquellos que tan villanamente lo habian engañado; i así dispuso que jamás pudiesen hacer justicia de sangre en ninguno de los de su lei; privilegio de que hasta entonces habian gozado las aljamas de los reinos de Leon i de Castilla.

I dejando en este punto las tragedias i malas venturas de los judíos, nacidas de la alevosa muerte que ellos dieron á don Juzaf Pichon, hombre mui estimado del rei, de la flor de la nobleza española i aun de la plebe, no me parece fuera de razon dar algunas muestras del ingenio i arte en componer versos de varios hebreos que vivian por los reinos de Castilla en tiempos de don Enrique II, don Juan I.º, don Enrique III, i don Juan II. Tales cantares i decires (que van trasladados en pos de estos borrones), se leen en el Cancionero que fizo é ordenó é compuso el judino Juan Alfon de Baena, escribano[43] del muy alto é muy noble rey de Castilla don Juan nuestro señor. Este libro fué formado para divertimiento del rei, de la reina doña Maria, del principe don Enrique i de las damas i señores i caballeros de la córte, i pára MS. en la biblioteca del Escorial. Aunque de todos los ingenios de que hai composiciones en este cancionero, el mas moderno es Juan de Baena, merece por ordenador de la obra el lugar primero en las muestras que voi á dar del arte que tenian los poetas judíos moradores de estas tierras en aquella edad: de los cuales unos aun guardaban la lei de Moisés, i otros ya la habian abjurado. De los demás ingenios cuyas obras se leen en el libro de Juan Alfonso de Baena, judío converso, nada diré porque eran cristianos todos, i venian tambien de padres cristianos. I asi solo daré noticia de los ingenios judios, á pesar de que no es grande el mérito de sus obras, dejando á parte el tiempo en que fueron escritas, olvidando que la lengua castellana aun no habia llegado á ser perfecta, i que los escritores pugnaban por desterrar de ella la rusticidad de los vocablos, i por levantar i atildar el estilo.

A la muerte del rei don Enrique III
en Toledo.—Decir de Juan Alfonso de Baena.

El sol innocente con mucho quebranto
Dejaba á la luna con sus dos estrellas:
A muchos señores é dueñas, é doncellas,
Por ser fallescido, los puso en espanto;
Por ende, señores faciendo grant llanto
En altos clamores le demos querellas
A Dios é la Vírgen: lanzando centellas,
Con grandes gemidos fagamos su planto.
La reina mui alta, plañiendo sus ojos,
De lágrimas cubra su noble regazo:
Las otras doncellas se fagan retazo
Los rostros é manos; é tomen enojos,
Las sus vias sean por sendas de abrojos
Vestidas con luto de roto pedazo:
Las dueñas ancianas la tomen de brazo,
E lloren con ella de preces é innojos.
Con bos perentoria el gentil infante,
Alce su grito en son razonable:
Con bos acesoria el grant condestable
Con lloro perfeto se muestre pensante:
En pos de los dichos el noble almirante
Luego responda con bos espantable;
E Diego Lopez con bos onorable
E Juan de Velasco diciendo adelante.
Los nobles maestres en l'Andalusia
Fagan su llanto mui fuerte sobejo,
E digan: amigos, saved que el espejo
De toda Castilla que bien relucia,
E tantas mercedes á todos facia,
Vos es fallescido é tomen consejo,
Juntando comunes de cada concejo;
E llore con ellos la grand cleresía.
Los otros señores asaz de Castilla,
Llorando mui fuerte se llamen cuitados,
Vasallos, hidalgos, obispos, letrados,
Doctores, alcaldes con pura mancilla:
Aquestos con otros, llamándome sylla
E guayen donseles sus lindos criados;
Pues quedan amargos de lloros bastados,
Con mucha tristura irá esta quadrilla.
Fagan grand llanto los sus contadores:
Con ellos consistan los sus tesoreros,
Porteros é guardas, é sus despenseros.
Con estos reclamen sus recabdadores,
Maestres de sala i aposentadores:
E otrosi lloren los sus camareros:
Tambien eso mismo los sus reposteros
Destrados de plata, é sus tañedores.
En fin de razones, con poco consuelo
Todos los dichos farán su devisa
De xergas é sogas, tambien de otra syssa
Cabellos e barbas lanzar por el suelo,
Alzando clamores cubiertos de duelo,
Por ser mal logrado segunt la pesquisa
El rei virtuoso de mui alta guisa:
Los lloros é llantos traspasen el cielo.
Agora, señores, del rei que de viso
Fué maravilloso el su finamento;
Pues fué en el dia de su nascimiento
Del fijo de Dios que está en paraiso,
El cual rescibiólo con placer é riso
Con gesto amoroso, segunt que yo siento:
De todo él ovo buen merescimiento.
Dios le dé gloria pues que así lo quiso.

En el mismo cancionero se lee la siguiente composicion hecha por el judío don Mossé, cirujano de Enrique III, cuando nació el príncipe don Juan, que luego fué rei en Castilla, segundo de su nombre.

Una estrella es nascida
en Castilla reluciente:
con placer toda la gente
roguemos por la su vida.
De Dios fué mui venturoso
aquel dia sin dubdanza
en cobrar tal alegranza
deste rei tan poderoso:
por merced del pavoroso
este gran señor cobraste,
Castilla, que deseaste
noble rei é generoso.
De reyes de tal natura
cïerto en toda partida,
de realeza complida
non nasció tal criatura.
Con beldad é fermosura
non es visto en lo poblado,
nin tan bien aventurado.
¡Dios le dé buena ventura!
N' Aragon i Catalueña
tenderá la su espada,
con la su real mesnada:
Navarra con la Gascueña
tremerá con gran vergüeña
el reino de Portugal
é Granada otro que tal
fasta allende la Cerdeña.
Salga el leon que estaba encogido
En la cueva pobre de la grand llanura:
Mire florestas, vergeles, verdura,
Muestre su gesto mui esclarecido.
Abra su boca é dé gran bramido
Así que se espanten cuantos oyrán
La bos temerosa del alto soldan;
E gose del trono de ques proveido.
El águila estraña trasmude su nido
E pase los puertos de la grant friura,
Del valle rompiendo la grant espesura
Asiente en la casa del fuego escondido:
Visite el grant poyo enfortalecido
Vuele en los campos é selvas del pan:
Coma en la mesa do comen y estan
Millares de bocas sin cuento sabido.
En la medianía del valle partido
More algun tiempo, que es breña segura.
Corra los montes con gran ladradura.

Esta composicion, segun se mira, está por fenecer. De su lectura se viene en conocimiento de lo bien que sabia escribir don Mossé en versos de arte mayor, porque hasta en estos parece que es mas levantado su estilo i mas perfecto su lenguaje. Lástima es en verdad que no tengamos otras obras del mismo autor i hechas en el mismo género de verso. Pero consuélennos de su falta la siguiente cántiga de Pero Ferrus para los rabíes de Alcalá, i la respuesta de los rabíes de Alcalá á Pero Ferrus.