¡Oh! ¡los enemigos!
CORO
¡Males más fieros y terribles anuncias con esto a los generosos Persas!
XERXES
Tú me haces renovar la memoria de aquellos buenos compañeros, y avivas en mí su amor vehementísimo. Tú que me hablas de calamidades tan terribles y horrendas, y que no son para olvidadas jamás. De lo hondo de mi pecho clama por ellos mi corazón con grandes voces.
CORO
¿Y tantos otros a quienes con tan vivo deseo esperamos? ¿Y Xantho, que mandaba diez mil Mardos? ¿Y el belicoso Ancares? ¿Y Diaxis y Arsaces, capitanes de la caballería? ¿Y Cedadates? ¿Y Litimna? ¿Y Tolmo, que jamás se hartaba de pelea?
XERXES
¡Allá quedan sepultados; allá quedan sepultados! No los llevaron en entoldadas literas, ni detrás los acompañaba fúnebre cortejo. Perecieron aquellos caudillos de nuestro ejército y perecieron sin gloria.
CORO