CORO
¡Cobarde! ¿Por qué no le mataste tú mismo? ¡Sino que una mujer le mató; una mujer oprobio de esta tierra y de los dioses patrios! Mas por ventura todavía ve Orestes la luz del sol, y esté donde quiera, él vendrá con feliz suceso y os matará a entrambos.
EGISTO
Pues que parece que te apercibes a decirlo y hacerlo, presto verás...
CORO
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EGISTO
Ea, pues, a mí mis guardias; llegó la hora.
CORO
¡Ea, al aire los aceros, y en guardia cada cual!