Pedir tal, hija, es pedir más que oro, más que las colmadas dichas hiperbóreas. El dolor habla por ti. Pero vuestros ayes penetraron al fin en las mansiones del Hades; los que habitan el seno de la tierra se han estremecido con violenta sacudida, y apréstanse a acudir en vuestra ayuda. Las manchadas manos de los impíos dominadores encienden el odio de la víctima; ese odio más vivo aún en el corazón de sus hijos.

ELECTRA

Como un dardo me han traspasado tus palabras. ¡Zeus, Zeus, que haces surgir de los abismos profundos el castigo que con tardo, pero seguro golpe, abate la osadía de los malvados, haz que así suceda también en favor de mi padre!

CORO

¡Ojalá llegue a cantar jubiloso himno de muerte sobre los cuerpos ensangrentados y sin vida de un hombre y una mujer! Porque ¿a qué ocultar este pensamiento que acude a mi mente y la llena? Mal que me pesara, asoma a mi rostro la ira, y el odio cruel y acerbo que se alberga en mi corazón.

ORESTES

¿Cuándo tenderá Zeus sobre ellos su diestra omnipotente? ¡Ay de mí! ¿Cuándo abatirás sus cabezas, y harás ante nuestro pueblo completa ostentación de tu poder? ¡Justicia contra los inicuos pido! ¡Diosas que veláis por el honor de los muertos, escuchadme!

CORO

Es ley. Las gotas de sangre, que cayeron en el suelo, reclaman otra sangre. El crimen da grandes voces. Acude, Erinis, y en venganza de las primeras víctimas ve amontonando calamidad sobre calamidad.

ELECTRA