No dejes que se extinga la descendencia de los Pelópidas, y así no habrás muerto ni aun después de tu muerte.

ELECTRA

Sí, que son los hijos la gloria de su padre, que le salvan de que muera con él su nombre; bien así como corchos que mantienen a flote la red y no la dejan irse a fondo.

ORESTES

Óyenos; por ti son estos lamentos. Al atender nuestras preces, a ti mismo te salvas.

CORO

No seré yo quien desapruebe vuestras prolijas lamentaciones. Debidas eran en honor de ese túmulo, y de un infortunado a quien nadie había llorado aún. (A ORESTES.) Por lo demás, pues que estás resuelto a ello, razón es que ya obres, y pruebes fortuna.

ORESTES

Será. Pero no irá fuera de camino, que yo pregunte: ¿a qué envió estas libaciones? ¿Por qué esta tardía reparación de un mal que no la tiene? ¿Para qué estos presentes miserables a un muerto que no se curará de ellos? No acierto a imaginarme que se pueda ella esperar. Tan sólo sé que tales regalos son mucho menores que su culpa. Todas las libaciones del mundo, derramadas por la sangre de un solo hombre, trabajo perdido. Este es mi sentir. Mas si sabes qué pueda ello ser, dímelo, que lo deseo.

CORO