Ármate en tu corazón del valor de Perseo. ¡Que los que habitan las profundidades de la tierra conozcan que los amas; que los que viven aún, en vez de tu amor sientan tu implacable odio. Lleva a esa mansión el sangriento castigo; mata al asesino de tu padre!

(Sale EGISTO.)

EGISTO

Han mandado que me llamen, y acudo en seguida al aviso. Me dicen que ciertos extranjeros, que acaban de llegar, traen nuevas nada agradables; que ha muerto Orestes. Sería esto un golpe más para esta casa, y nuevo manantial de temores, sobre la otra muerte que de antes nos punzaba y remordía. ¿Cómo saber con toda certeza si es verdad? ¡Acaso serán voces de mujeres medrosas, que vuelan mucho y luego mueren, y nada! ¿Podrías decirme tú algo que me diese luz sobre lo que ocurre?

CORO

Sí, lo hemos oído; pero entra en palacio y entérate de los extranjeros. Nada hace valer una nueva como que por nosotros mismos la hayamos comprobado.

EGISTO

En fin, quiero ver al mensajero y averiguar si estaba presente cuando Orestes murió, o es que cuenta vagos rumores que él ha oído. Yo le veré, y a mí no me engañan mis ojos.

(Vase.)

CORO