DANAO

¡Valor, hijas! Pues que los Argivos han decretado a tu favor, ellos pelearán por vosotras; estoy cierto de ello.

CORO

Son una procaz y malvada ralea estos hijos de Egipto, que no se hartan nunca de contiendas. Se lo estoy diciendo a quien lo sabe como yo. Por saciar su encono se han hecho a la mar con todas esas negras y bien trabadas naves, y con tal aparato de atezada y numerosa gente de armas.

DANAO

Con quien tendrán que habérselas son muchos en número también y de brazos endurecidos y curtidos por los rayos del sol del Mediodía.

CORO

No me dejes sola, padre; te lo suplico. Una mujer abandonada a sí sola, nada es. El valor de las batallas no se alberga en su corazón. Y ellos... ellos son impíos y de bien torcidos y bajos pensamientos, y no serás más respetuosos con las aras de los dioses que los cuervos.

DANAO

Lo cual ayudará a maravilla a nuestros deseos, hijas mías, pues que tan odiosos como a vosotras les serán a los dioses.