CORO
Por temor a esos tridentes ni a la majestad de estas imágenes no dejarán de poner manos en nosotras, padre; que son por demás soberbios e impíos esos rabiosos y desvergonzados perros, y se harán sordos a la voz de los dioses.
DANAO
Pero sabido es que los lobos pueden más que los perros. El fruto del papiro no aventaja a la espiga.
CORO
Con todo, guardémonos de su poder; que encierran en su pecho toda la rabia y crueldad de las bestias feroces.
DANAO
No es maniobra tan pronta la arribada y desembarco de una armada. No se hallan al paso los fondeaderos, ni en todo paraje se puede amarrar los cables sin peligro, ni así a la primera se fía a las anclas un patrón de nave; y más cuando se aborda a tierra donde no hay puertos. Al ponerse el sol y venir ya la noche, el timonel más experto se llena siempre de temores vivísimos, aunque se eche el viento y la mar duerma serena y en calma. Antes de encontrar fondeadero cómodo donde la armada pueda confiarse, la gente de mar no haría desembarco seguro. Piensa tú que el terror no te haga olvidar a los dioses, y pídeles su auxilio. Yo corro a avisar a la ciudad. No me desatenderá, porque viejo como soy, mi corazón y mi lengua son jóvenes todavía.
(Vase.)
CORO