¡Oh dolor! ¡Conque los cuerpos de nuestros hermanos, envueltos en las ondas, y sin vida, son arrebatados por la corriente entre los flotantes despojos de nuestras naves!

MENSAJERO

De nada nos sirvieron las flechas. La armada entera pereció al choque poderoso de las naves enemigas.

CORO

¡Infelices! ¡Qué grito de angustia y dolor lanzarían cuando los dioses con total perdición lo acabaron todo! ¡Ay, ay, armada nuestra destruída!

MENSAJERO

¡Oh nombre de Salamina, a mis oídos el más odioso de todos! ¡Oh, Atenas, y qué de lágrimas me hace derramar tu recuerdo!

CORO

¡Oh Atenas, funesta para tus enemigos! ¡Harto de recordar serán tantas Persas como hoy quedan sin esposos, sin padres, sin hijos; y todo en vano!

ATOSSA