«Creyendo que la causa de los ingleses en la India es la mala y que la de los Hindúes es la buena, por representar el legítimo esfuerzo de una nación para sacudir un yugo extranjero y opresivo;
«Creyendo, en consecuencia, que el éxito de los ingleses no es sino el triunfo de la fuerza sobre el derecho;
«Considerando, además, que aun cuando nuestra causa hubiese sido la buena, ha sido manchada en Inglaterra por relatos fraudulentos y por un espíritu feroz de venganza, y en la India por atroces crueldades; que en fin, nosotros mismos nos hemos desmoralizado y degradado á los ojos de las otras naciones;
«Considerando, por último, que la victoria de los ingleses no es sino el origen de muchos males para ellos, como nación; que impondrá nuevos tributos á las clases obreras de este pais, ya recargadas de impuestos y de sufrimientos, por haberse logrado con el sacrificio de la vida de los soldados ingleses salidos de las mismas clases;
«Hago, por el presente acto, todo lo que está en mi poder, como ciudadano Inglés, para descargarme á mí mismo y para inclinar á mis conciudadanos á reflexionar:
«En nombre de la Humanidad, protesto públicamente contra el Te Deum del 1º de Mayo, como contradictorio á todo lo que profesamos como nación libre, como repugnante al espíritu del Cristianismo que reconoce todavía la nación, y como un ultraje á los mejores sentimientos de la naturaleza humana.
South Fields, Wandsworth, Abril 17 de 1859.
Richard Congreve.»
«...... si hay un hecho probado por la experiencia, dice el célebre lógico John Stuart Mill en su obra sobre el Gobierno representativo, (p. 437 de la traducción francesa) es que, cuando un país gobierna á otro, los individuos del pueblo que gobierna y que van al país extranjero en busca de fortuna son, entre todos, aquellos á quienes hay que contener más enérgicamente. Constituyen siempre una de las principales dificultades del gobierno. Armados del prestigio y llenos de la arrogancia de la nación conquistadora, tienen todos los sentimientos inspirados por el poder absoluto, menos el de la responsabilidad. En un pueblo como el de la India, no bastan los mayores esfuerzos de las autoridades públicas para proteger al débil contra el fuerte, y los colonos europeos son entre los fuertes los más fuertes de todos.»
«Siempre que el efecto desmoralizador de la situación no se modifica muy notablemente por el carácter personal del individuo, los colonos consideran al pueblo del país como la tierra que se huella; les parece monstruoso que los derechos de los indígenas se opongan á sus menores pretensiones; el más insignificante acto que proteja á los habitantes contra todo abuso de poder de los colonos, provechoso á los intereses comerciales de éstos, es apellidado y tenido por ellos como una injusticia real. Esta manera de juzgar es tan natural en su situación, que es imposible que no se trasluzca constantemente algo de ella, aunque las autoridades dominantes traten como hasta aquí de reprimirla.