La provincia de Moxos carece en su conjunto de todos los terrenos terciarios marinos.
Se diria que las capas pampeanas cubren totalmente la provincia, y efectivamente, en los lugares donde los aluviones se ven arrancados, están ellas representadas por un depósito horizontal, compuesto de limo rojizo, ó de arcilla cenagosa amarilleja, algo pegajosa. El limo parece dominar ménos aligado con otras materias en la parte este de la provincia, mientras que en el sud las arcillas tienen la supremacía. Estas capas me han ofrecido en el rio Piray osamentas de mamíferos fósiles característicos de su época. He tenido ocasion de ver este depósito en varias partes; entre el rio Blanco y el rio San-Miguel, entre este y el Machupo, sobre la corriente y al oeste del último; cerca de la confluencia del rio Iténes en el duodécimo grado, cerca de Exaltacion y de Santa-Ana al oeste del Mamoré; al este del mismo, en San-Pedro, en Trinidad y en Loreto; lo he reconocido luego bajo los aluviones del rio Securi y del rio Chaparé, y en el rio Piray sobre una dilatada superficie. Cuando se hallan á descubierto las capas inferiores se advierte que están sobrepuestas al grado terciario guaraniano. Por todas partes se encuentran tales capas mas ó ménos encubiertas por los aluviones modernos. Los innumerables puntos donde se manifiestan, me indicaron que deben ellas haber venido á llenar las desigualdades y á nivelar las inmensas llanuras de la provincia, tal cual se ve que ha sucedido en las pampas: la superficie que abrazan en aquella, es acaso igual á la mitad de estas. Esta superficie parece hallarse sobre el grado guaraniano en vez de estar sobrepuesta al grado patagoniano, del cual carece la provincia de Moxos.
En la parte superior á las capas pampeanas y en todas las depresiones formadas por las denudaciones de tales capas, son aluviones los que cubren la mayor parte del suelo de la provincia. Estos aluviones consisten ya en arena muy fina, ya en arcilla ó en limo hornaguero, compuesto de despojos vegetales. La estension de estos aluviones, así como su espesor, que es de diez á doce varas, harian presumir que algunas conmociones violentas los hubiesen producido; pero es evidente que se forman todos los años por las avenidas de los rios que bajan rápidamente de las montañas, trayendo consigo partículas terrosas y areniscas que se desparraman por la llanura, y dejan anualmente en ella una nueva capa. No se encuentra un solo guijarro sobre la superficie de la provincia de Moxos, y hasta pudiera yo decir que jamas he notado en toda ella un solo grano de arena un poco gruesa. Es menester acercarse al pié de la cordillera para tropezar con las primeras guijas.
En último análisis, la provincia de que tratamos, representa un grande y profundo receptáculo, una especie de gran lago al cual llegan por todas partes los rios y arroyos, arrastrando materias terrosas ó arrenáseas, que en la época de las inundaciones cunden por la esplanada, y contribuyen á levantar gradualmente el suelo. Estos aluviones parecen venir en mayor abundancia de las regiones occidentales, en donde vierten sus aguas todos los torrentes de los Andes; así es que por tal lado, en poquísimas partes llegan á descubrirse las capas pampeanas, al paso que dichos aluviones son comparativamente de muy exigua importancia.
En las estaciones lluviosas, los innumerables rios que por todos lados se precipitan con ímpetu sobre la llanura, trasforman á esta en un lago, hasta tanto que desparramado por los campos ese volúmen inmenso de aguas, llega á derramese por el único evacuadero natural de la provincia, que es el rio de Madeiras.
Algunos autores, propensos á ver por todas partes riquezas imaginarias, han sentado que los jesuitas habian estraido del cerro de San-Simon cantidades considerables de oro y de diamantes. Otros se han adelantado á creer que se encontraban piedras preciosas en las orillas de los rios Beni, Mamoré y Guaporé. Las investigaciones geológicas que he practicado yo mismo me han asegurado que no pueden absolutamente existir en Moxos materias tales: seria por consiguiente trabajo perdido el ponerse á buscar allí, tanto los diamantes, como el oro, la plata ó todo otro metal de esta naturaleza. Entre tanto, la provincia de Moxos encierra en su seno un tesoro de mucha mas valía; tal puede decirse de las minas de hierro que he descubierto cerca de San-Ramon y de San-Joaquin. Si estos mineros llegan á beneficiarse, es de esperar que sus productos sustituirán ventajosamente á esos preciados minerales, dando al pais una riqueza ménos efímera, y por lo tanto mas positiva.
Temperatura y clima.
El clima de Moxos, como el de todos los lugares situados bajo la zona tórrida, es tanto mas caluroso cuanto que la provincia entera solo consta de una grande llanura, ó por mejor decir, está formada por una fuerte depresion del suelo sin asperidades. Cuéntanse en ella dos estaciones totalmente distintas, que son el verano ó la estacion lluviosa, y el invierno ó la estacion de secas. La provincia de Moxos tiene pues que participar única y esclusivamente ó de la una ó de la otra de esas estaciones. En el tiempo de seca es menester bajar á los rios para encontrar agua, mientras que, durante los seis meses de lluvias, la inundacion abraza de tal modo el territorio, que se puede navegar en canoas casi por todo él, sin hallar el menor embarazo. Presentando entónces la provincia el aspecto de una vasta laguna, con dificultad se descubren sobre ella algunos puntos, que á manera de islas permanecen á cubierto contra la invasion de las aguas. En semejante estacion, sopla contantemente el nordeste, el cielo se muestra de continuo totalmente encapotado, y solo á intérvalos muy distantes asoma de vez en cuando el sol. Hay ocasiones en que llueve á destajo durante dos ó tres dias consecutivos, cayendo perpendicularmente los chorros de agua sin ser desviados por el menor soplo de viento: otras veces, nubarrones colosales se cruzan en tumulto por las bóvedas etéreas, y cuando llegan á entreabrirse, torrentes de lluvia se desploman con tal ímpetu y abundancia por el espacio de algunas horas, que la tierra se ve cubierta, hasta la altura de un pié, de aguas que se derraman luego muy lentamente.
Las misiones de la provincia han sido fundadas sobre los pocos puntos que están al abrigo de las inundaciones; es en ellas donde se han establecido las haciendas para la cria de ganados y para las labranzas. Hay igualmente algunos boscages, que siendo los únicos lugares del centro de las llanuras á donde no alcanzan las aguas, sirven de refugio en la predicha estacion á los reptiles de las cercanías, y á todos los animales salvages que ofrecen entónces fácil y buena caza; pero sucede frecuentemente que los tigres, huyendo tambien de las inundaciones, vienen á buscar allí la segura presa que le brindan las manadas de ciervos de diversas especies, y la cantidad variada de mamíferos; así es que los Indios, careciendo de armas para defenderse, no se atreven á llegar allí cuando están solos, y oyen con espanto los frecuentes bramidos de esos animales feroces. Los pájaros ribereños y acuáticos, qué se ven diseminados á lo largo de los rios todo el tiempo que dura la estacion de seca, se reunen en los periodos lluviosos, los primeros, sobre los terrenos no inundados, los otros, sobre el lago que forma la llanura. Millares de estos seres aligeros pueblan el territorio de Moxos. Encuéntranse en los parages ménos hondos las garzas azules y blancas, los jabirus, etc., y en todos los otros puntos bandadas de patos tan numerosas, que forman una inmensa nube cuando levantan el vuelo.
En el mes de marzo se van ya minorando las lluvias; los terrenos comienzan á orearse; las diversas corrientes naturales arrastran en su curso las aguas que cundian por la llanura, reemplazándolas por toda ella magníficos herbazales. A principios de abril ya no desbordan los rios, y las llanadas ostentan solamente una multitud de lagunillas circunscriptas. Hácia este periodo del año se advierten por los aires, á una altísima distancia, innumerables bandadas de grandes y pequeñas garzotas que se encaminan invariablemente de sud á norte, formando cada bandada dos hileras de la misma dimension, que unidas por un estremo representan la figura de un ángulo. Este es el periodo de una de esas emigraciones generales, en que los pájaros ribereños abandonan las regiones del sud, ya demasiados secas, para ir á buscar los bañados de Moxos y del Amazonas que empiezan á despejarse, dejando sobre la llanura cantidad de pescados, cuya fácil adquisicion presenta pasto abundante á esos volátiles viageros, que llegan allí á millares. Es digno de admiracion el espectáculo que presenta á la vista tanta diversidad de pájaros confundidos; el jabirú de collarin punzó se enmarida graciosamente con la blanca garzota, con la espátula rosada, con los disformes savacúes, con los tántalos, con los esparavanes ó garzas reales y con los socos. Todos ellos se disputan á porfía y metiendo una bulla espantosa la presa que yace en tierra[1]. Auméntase entretanto el número por instantes con la llegada de otras bandadas que se presentan atraidas por esa ralea general; y cuando ya todos se encuentran hartos, el jabirú, sin abandonar el campo, se retira gravemente hácia un lado, miéntras que las garzas blancas y azules y otras aves de la misma familia, levantándose en tropel, van á posarse desparramadas sobre los bosques vecinos. Es tal la abundancia de garzotas en la provincia, que se suelen ver sobre sus campos, bosques enteros blanquando á lo léjos como si estuviesen cubiertos de nieve.