[Nota 1: El P. Eguiluz, pág. 16.]

Pusieron los Jesuitas su mayor empeño en familiarizarse con el idioma; y fué por ese entónces cuando el Padre Marban redactó su diccionario de la lengua moxo[1], con la mira de generalizarla en la provincia y hacer por este medio desaparecer en lo posible el considerable número de dialectos diferentes; pues sin ir mas léjos, en el mismo canton de Loreto hablábanse varios. Se dedicaron tambien á enseñar á los niños el castellano y la música. Cautivando así mas y mas la voluntad de los indios, poco les faltaba para realizar la conversion general. Con el objeto de completarla, penetraron aun, cincuenta leguas mas adentro, prodigando siempre las seductoras dádivas. En 1687 formaron con la tribu de los Mayumanas la reduccion de la Santísima Trinidad, en la orilla del Mamoré, como doce leguas mas abajo de Loreto, edificando una iglesia de tres naves, larga de sesenta varas y adornada con esculturas. En 1689 fundaron tambien sobre las llanuras de la otra parte del Mamoré, catorce leguas al oeste de Trinidad, la mision de San Ignacio de los Punuanas, poblada por los belicosos Canacurees. Refiere el Padre Eguiluz que el dia de la inauguracion de su iglesia precedian á la procesion mas de cien bailarines, revestidos con los disfraces usados en el Perú para tales ceremonias. Tan grande era la solicitud con que trabajaban los indios, que todo se levantaba, como por encanto, en las nuevos pueblos formados por tribus que hablaban diferentes dialectos.

[Nota 1: Arte de la lengua moxa, etc., impreso en Lima (1701).]

Poco mas ó ménos hácia esta época (1688) los PP. Antonio Orellana y José de Vega emprendieron una peregrinacion por órden del Superior de la hermandad, subiendo por el pais de los Yuracarees, desde Moxos hasta Cochabamba. En esta espedicion lograron pacificar á los Casaveones y á otros pueblos que hablaban el idioma moxo, y aun penetraron hasta el valle del Beni, llegando á la nacion de los Morohionos.

Llevando adelante sus trabajos con toda perseverancia, fundaron en 1689, al oeste del Mamoré, entre la embocadura de los rios Tijamuchi y Aperé y como ocho leguas al norte de Trinidad, la cuarta mision bajo el nombre de San Francisco Xavier, en la que construyeron al rededor de una plaza, como siempre acostumbran hacerlo, una hermosa iglesia, una casa para ellos, y habitaciones cómodas para los indígenas. Tambien fundaron en el mismo año, al pié de la cordillera, con los Maharenos y Churimas, tribus de Moxos, la mision de San José; que colocada sobre las llanuras del nordeste, á diez y seis leguas de San Ignacio y como á setenta de Cochabamba, lindaba por el norte con las naciones salvages de Gumapalca y Tocomanes.

En 1691, el gobernador y capitan general de la provincia de Santa-Cruz de la Sierra, don Benito Rivera y Quiroga, visitando los nacientes cantones para dar cuenta al Virey de Lima de los trabajos de los nuevos vasallos, halló, en las cinco misiones creadas, el número siguiente de habitantes:

En Loreto, 3,822
En Trinidad, 2,253
En San Ignacio, 3,014
En San Xavier, 2,361
En San José. 2,036
Total. 13,486

Con un celo digno de toda alabanza prosiguieron los Jesuitas en su conquista espiritual, y fundaron en 1693, bajo el nombre de San-Francisco de Borja, la sesta mision, compuesta de mas de tres mil indios de la nacion churimana y de los Moporoaboconos que hablaban un dialecto distinto del moxo. El pueblo fué edificado sobre las riberas del rio Maniqui, como doce leguas al norte de San-José, é inmediato á las últimas faldas de la cordillera.

El Padre Cipriano Baracé emprendió, en el mismo año, un viage por las llanuras del este y del sudeste hasta una distancia de sesenta leguas, llegando á visitar á los Guarayos que hablan el idioma guaraní[1], y á los Tapacuras y pacíficos Baures; mas no pudo hacer otro tanto con los Yaguehuares, nacion de un carácter feroz. Encontró este Jesuita, segun lo dice él mismo en su relacion, sesenta y seis poblaciones de Guarayos, cincuenta y dos de Tapacuras, sesenta y cinco de Baures; es decir, el total de ciento noventa y tres[2]. Hizo despues, por el espacio de dos años, muchos viajes consecutivos á este pais, y adquirió la certeza de que existian al este las tribus de los Toros, Chumacacas y Pudayares, y al norte los Fundibularios.

[Nota 1: Véase en la provincia de Chiquitos lo que se dice de la tribu de los Guarayos.]