Las aguas del rio Iténes despues de estar reunidas con las del Mamoré, corren por un largo espacio sin mezclarse y conservando todavía su viso particular.

Del punto de reunion de estos dos grandes rios hay que hacer una navegacion de seis jornadas en canoa para llegar á la confluencia del rio Beni, el cual bajando del oeste viene á incorporarse por la izquierda con el Mamoré, que lleva adelante su magestuoso curso bajo el nombre de rio de Madeiras[1].

[Nota 1: Véase lo que digo de este rio, al hablar de las grandes vias de comunicacion fáciles de entablarse entre la provincia y la Europa por el vehículo del Amazonas.]

Las orillas del Mamoré se encuentran ya desnudas en este parage de selvas antiguas, y por todas partes ofrecen terrenos de aluvion, en donde se cria la planta que los Españoles han llamado chuchio[1], así como el lambaiva, cuyas hojas blanquizcas y recortadas en forma de dedos resaltan sobre el verde tierno de los sauces, ó sobre el verde amoratado de los lisos. Entre las muchas especies de palmas ya conocidas, que cubren los terrenos mas encumbrados, se distingue una nueva, peculiar á este distrito, donde se cria en abundancia, particularmente sobre los ribazos. Este vegetal, al que los Brasileros dan el nombre de vinte pes (veinte piés) es uno de las mas elegantes de la familia de las palmeras; sus raices, que sirven de sosten al tronco, bajan desde la altura de tres varas, separándose unas de otras á proporcion que se aproximan al suelo: esta es la circunstancia que le ha hecho dar el nombre bajo el cual es conocida en el pais. Del remate de su tronco liso y empinado, que generalmente llega á la altura de quince á veinte varas, parten hácia todos lados sus grandes hojas graciosamente recortadas, formando un elegante penacho: sírvense los indios de sus frutos para hacer cuentas de rosarios[2].

[Nota 1: De esta especie, perteneciente á la familia de las cañas, hacen sus flechas todos los indios cazadores.]

[Nota 2: Esta palma es la denominada Iriartea Orbigniana, Martius.]

En esta primera jornada por el Mamoré, se avistan varios campamentos de indios salvages, y á cada paso se notan en las barrancas los angostos senderos por los que bajan al rio, particularmente sobre la ribera derecha, cuyos terrenos son mas elevados.

Viene entre tanto á reunirse al Mamoré, por la izquierda, el rio Iruyani, frecuentemente surcado por los Cayuvavas de Exaltacion, que suben aveces hácia el oeste, hasta muy cerca de la mision de Reyes. Un poco mas arriba, se encuentra tambien la embocadura del Matucaré, sobre cuyas orillas habitan algunas tribus itenes, que han formado en aquel punto una especie de aldea donde se cultivan hermosos plantíos de maiz, de mandioca y de plátanos: estos belicosos indios hacen frecuentes incursiones, por el tiempo de la seca, en el distrito de la mision de Exaltacion con el objeto de procurarse armas y herramientas.

Cuando las lluvias que caen en las fuentes del Mamoré son algun tanto copiosas, se acrecen considerablemente sus ondas, arrastrando consigo mayor cantidad de árboles que de ordinario; por lo que se ven algunos espacios, particularmente en medio del rio, de tal manera cubiertos de despojos vegetales que parecen grandes islas flotantes. Para tener que luchar ménos contra la corriente, se costea siempre la orrilla que le es opuesta; mas las multiplicadas sinuosidades que forma el rio, obligan á los navegantes á cruzar muy á menudo de un lado al otro, lo que no deja de ser sumamente peligroso, pues al mas leve choque contra esos troncos flotantes pueden sumergirse las endebles canoas: empero el tino y la destreza con que los pilotos y remeros ejecutan sus maniobras en los momentos difíciles, triunfan de lodos los obstáculos.

En este tránsito se descubren siempre bosques enmarañados, en los cuales hay un árbol corpulento, que suele tener basta trece y quince varas de circunferencia. Los Españoles le han dado el nombre de higueron[1], por ser una especie de higuera gigantesca; pero en la provincia de Santa-Cruz es conocido mas bien bajo el de bibosi. Emplean los indios la corteza de este árbol para hacerse camisas; y de sus raices chatas, las que se encuentran divididas en láminas verticales, se sacan tablas naturalmente recortadas que sirven para hacer los cajones en que se espiden las mercancias de la propiedad del Estado. Todos estos bosques, poblados de una diversidad prodigiosa de plantas casi desconocidas, abrigan tambien en su seno tigres y otros animales feroces.