En los dias séptimo y octavo del viage se sube el Piray, con muchísimo trabajo si la estacion es de seca: el álveo de este rio, bastante profundo desde luego, se halla de trecho en trecho obstruido por árboles que las corrientes amontonan, ó por espigones permanentes en el fondo del rio, contra los que tropiezan á menudo las canoas; lo que ocasiona no pocos desastres. Sobre el espacio que se recorre en estas dos jornadas se ven ademas algunos puentes construidos por los salvages Sirionos[1], que moran en las selvas circunvecinas, sin jamas inquietar á los naturales de Moxos. Hasta llegar á la undécima jornada se tienen que salvar sucesivamente muchas cachuelas, formadas por una especie de saltos de arcilla amarilleja endurecida; esto obliga á perder un tiempo considerable por la necesidad que hay de descargar las canoas, para hacerlas subir por en medio de la corriente, tirándolas con sogas. Al ejecutar esta maniobra, algunos de los indios que tienen precision de caminar por entre el agua, suelen ser gravemente heridos por el punzante aguijon de las rayas armadas[2]. Tienen estos pescados en la cola, como las pastinacas de las costas marítimas de Francia, una lanceta de cuatro pulgadas, muy filosa, y guarnecida de dientes retorcidos para adentro con los que desgarran las carnes, causando dolores agudísimos y muchas veces ataques de tétano: por desgracia estos accidentes son muy comunes, sobre todo en las cabeceras de los rios. En tiempo de crecientes, cinco ó seis varas de agua cubren estos puntos salientes, y se pasa entónces por encima de ellos sin que se les eche de ver.
[Nota 1: Véase la lám. 12.]
[Nota 2: Véase la lám. 14, fig. 1.]
A la duodécima jornada, los bosques de las riberas del Piray cesan de pronto, y son reemplazados por unos pantanos á donde vienen á perderse dos riachuelos, el de Palacios y el Palometas, que nacen en la llanura de Santa-Cruz de la Sierra. Estos pantanos ó bañados anuncian que ya no dista mucho el término del viage.
Al décimocuarto dia se pasan de seguida, una tras otra, cuatro cachuelas, no léjos de las cuales se presenta el puerto situado sobre la ribera izquierda, y que no tiene mas habitacion que un espacioso rancho techado con hojas de palma: desde este puerto, separado del lugarejo de los Cuatro-Ojos por un hondo pantano que tiene como una legua de largo, hay que andar todavía treinta leguas para llegar á Santa-Cruz de la Sierra. En la estacion lluviosa se emplean solamente diez dias para hacer este camino, subiendo por el Piray; y seis dias, yendo rio abajo desde Cuatro-Ojos hasta Loreto.
POBLACION.
Si comparativamente á lo que dije en la primera época de la historia de Moxos ántes de la llegada de los Españoles, trato de saber en lo que han venido á parar las naciones primitivas de aquellas comarcas, hallaré los resultados siguientes.
La nacion de los Moxos ocupa todavía los lugares que ántes habitaba, con la sola diferencia de encontrarse reunidos en las misiones de la provincia de la manera que sigue.
Muchojeones del Cármen. 230
Baures del Cármen de Moxos. 362
" de Concepcion de Moxos. 3,126
" de San-Joaquin de Moxos. 690
" todavía salvages. 1,000
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5,178