No tuvo tampoco éco en el Paraguay el movimiento revolucionario de 1810. En aquella parte del territorio del antiguo vireinato, se formaron ejércitos para contrariar el movimiento y se opuso una resistencia tenaz á la espedicion libertadora del General Belgrano. Los paraguayos, en la mas abyecta servidumbre, no podian interpretar cumplidamente los principios sostenidos y proclamados por sus compatriotas, ni tenian del mundo esterior las noticias que pudieran iluminar su espíritu haciéndoles comprender las conquistas políticas de sus hermanos. Con justicia observa el General Mitre que la espedicion de Belgrano, siendo desgraciada, auxilió al pensamiento revolucionario porque dejó en el territorio paraguayo la semilla fructífera de la idea.
Los mismos jefes que habian obtenido el triunfo sobre el patriota arjentino en Tacuarí, regresaron á la Asuncion con planes revolucionarios, depusieron al Gobernador Velazco y crearon una junta de tres individuos, entre los cuales figuraba el que estaba destinado á dominarla con su intelijencia y audacia, el Dr. Francia, mas tarde Dictador del Paraguay. Este, cuando se sintió fuerte en su propio país, envió á Buenos Aires una comision con instrucciones para proponer las bases de la incorporacion.—Como todos los caudillos ambiciosos, deseaba Francia el sistema federal con el secreto pensamiento de segregar al Paraguay.—Su habilidad dió por resultado el tratado de 1821 cuyas estipulaciones, dice el General Mitre, llevan «como lo preveia Rivadavia, el sello del egoismo mas exijente por parte del Paraguay.» «Tres puntos principales comprendió el tratado: 1º descentralizacion de las rentas ó sea la independencia económica. 2º la demarcacion de los límites ó sea la independencia territorial. 3º el establecimiento de una confederacion ó sea la independencia política. Las tres envolvian la segregacion.» La voluntad imperante del Doctor Francia, coadyuvada por la naturaleza del país y por las costumbres que imprimieron á los naturales las misiones jesuíticas, pusieron á este país en la condicion del mas salvaje, sin contacto civilizador de ningun jénero con el resto del mundo. De ahi el que la nacionalidad paraguaya sea un hecho consumado por su propia incomunicacion. No obstante eso, los gobernantes arjentinos protestaron constantemente contra la segregacion de esa parte del territorio y desconocieron la lejitimidad del gobierno de Francia y de su sucesor Cárlos Antonio Lopez. Solo en 1852 aceptó la República Argentina tratos con esa nacionalidad.
Como consecuencia de su eterna protesta contra la independencia del Paraguay el Dictador Juan Manuel Rosas contribuia al aislamiento de ese país impidiendo la libre navegacion del rio Paraná, via natural y única de aquella antigua seccion del vireinato para la esportacion de sus productos. El Estado de Buenos Aires, separado de las otras provincias que formaron la Confederacion despues del derrocamiento del tirano, deseaba ostentar los principios liberales de su nuevo gobierno. A tal efecto dictó una ley en Octubre de 1852, declarando ámpliamente libre la navegacion fluvial en su territorio para todos los pabellones, inclusive el paraguayo y aceptando, como resultado de su concesion, la independencia de esa república, sin perjuicio de someterse osteriomente á las decisiones que adoptara en la materia un poder nacional arjentino. El General Urquiza, Presidente de la Confederacion en esa época, envió á la Asuncion en carácter de Encargado de Negocios al Dr. Dn. Santiago Derqui, representante que llevaba la mision de firmar algunos convenios internacionales y de hacer oficialmente el reconocimiento de la independencia. Los actos públicos de este diplomático referentes á tan interesante asunto, fueron despues ratificados por el Congreso de la Confederacion.
Es sabido que una gran parte de Bolivia pertenecia al Vireinato del Rio de la Plata; la desmembracion mas ostensible fué, sin embargo, la de Tarija, cuyo territorio libertado por sí mismo de la opresion española formaba parte integrante de la provincia argentina de Salta. Durante el gobierno del General Sucre en Bolivia fué invadido por las tropas de su mando que, encubriendo su propósito en la pretension de libertarlo del poder español, cambiaron las autoridades del pueblo y anexionaron el territorio á la nacionalidad fundada por Bolivar con su nombre.
Comprobado esplícitamente el hecho de que ese territorio pertenecia en 1810 á la provincia de Salta é interpuesta la reclamacion del caso por plenipotenciarios arjentinos, volvió á hacerse sentir alli, por consentimiento espreso de Bolivar y de Sucre, la jurisdiccion de su antigua pátria. Empero, las disidencias intestinas de la república despertaron de nuevo las ambiciones de Bolivia.—El Congreso argentino acababa de declarar provincia soberana al territorio en cuestion, desprendiéndolo de la de Salta, cuando el gobierno del Alto Perú manifestó que resistiria por las armas la entrega de Tarija á su lejítimo dueño. Esa provincia continua hasta hoy formando parte de aquella nacionalidad, porque la República Argentina, que estaba entonces en guerra con el Imperio del Brasil, no tuvo los medios de hacer valer sus derechos con eficacia.
La nacion mas vehemente en la defensa de sus hermanas, la que mas sacrificios se impuso en beneficio de los intereses jenerales de la América, debe á la amplitud de sus operaciones militares en las horas de peligro y á la escelencia de sus prácticas liberales en la época de la organizacion, el haber perdido lejítimo dominio sobre gran parte de Bolivia, el Uruguay y el Paraguay.
Las otras secciones de la América hispana no alteraron tan fundamentalmente sus circunscripciones administrativas, porque las grandes nacionalidades divididas posteriormente, se debieron á la política de la emancipacion y se segregaron solo para asumir las formas jeográficas que les correspondian segun el uti possidetis de 1810, es decir, de acuerdo á las decisiones del gobierno colonial.
La Confederacion Colombiana, decretada bajo los auspicios de la victoria y á inspiracion de Bolívar en el Congreso de Cúcuta, se deshizo porque, con razon ó sin ella, fueron atribuidas al prestijioso guerrero miras demasiado ambiciosas.—El jeneral Paez á la cabeza del movimiento revolucionario de Venezuela segregó ese país, llevando la nueva capital á la ciudad de Carácas que lo fué de la capitanía general.—El Ecuador bajo el gobierno del jeneral Flores, siguió en breve este ejemplo, separándose de Nueva Granada en 1831 y formando una nueva nacionalidad con la ciudad de Quito por capital.
En cuanto á la confederacion que ideó el jeneral Santa Cruz entre Bolivia y el Perú, no tenia base estable ni podia durar como un sistema simpático á ambos pueblos, desde que fué impuesta contra la voluntad presunta de muchos bolivianos y espresa del partido dominante en el Perú.