—La buena crianza consiste en decir cosas que no puedan desagradar, especialmente al que no está acostumbrado á oirlas; y tened ambas entendido, que éste no es sitio de decir necedades ni habladurías. Ésta es la casa de un gran señor, ya lo sabéis; ved cuánta gente le rodea; las hay de todas clases; conque así tened juicio, si podéis; pesad las palabras, y sobre todo hablad poco y sólo cuando sea necesario, que por callar nada se pierde.
—Vos sí que todo echáis á perder con vuestras... volvía á decir Perpetua. “¡Silencio!”, repitió en voz baja D. Abundio, y al momento se quitó el sombrero precipitadamente é hizo un profundo saludo. Había divisado al Incógnito que se dirigía á su encuentro: éste había visto y reconocido á D. Abundio, y por lo tanto se encaminaba hacia él apresuradamente.
—Señor cura, dijo cuando estuvo cerca; hubiera querido ofreceros mi casa en mejor ocasión; pero de todos modos, experimento un gran placer en poderos ser útil en algo.
—Confiado en la gran bondad de vuestra señoría ilustrísima, contestó D. Abundio, me he atrevido á venir á molestaros en esta circunstancia; y según ve vuestra señoría, me he tomado además la libertad de traer compañía. Ésta mi ama...
—Bien venida, dijo el Incógnito.
—Y ésta, continuó D. Abundio, es una buena mujer á la cual vuestra señoría ha dispensado mucho bien. Es la madre de aquella... de aquella...
—De Lucía, dijo Inés.
—¡De Lucía!, exclamó el Incógnito, volviendo su inclinada frente hacia Inés. ¡Mucho bien yo, justo Dios! Vos sois la que me colmáis de bienes con vuestra venida... á esta casa. Bien llegada seáis, pues que traéis la bendición del cielo.
—¡Oh, muy al contrario! Yo vengo más bien á importunaros. En seguida ella añadió acercándose á su oído: “Vengo también á daros las gracias”.
El Incógnito se apresuró á interrumpirla, preguntándole con mucho interés por Lucía. Luego que Inés le satisfizo, dió la vuelta para acompañar al castillo á los nuevos huéspedes, como lo verificó á pesar de la respetuosa resistencia de éstos. Inés echó al cura una mirada que quería decir: “Ved si hay necesidad que os interpongáis entre nosotros dos para darnos consejos”.