[169] Padrâo de pedra. Hasta la expedición de Cam, las señales de los portugueses eran cruces de madera, y esta denominación de Padrâo, dada algunas veces á los cabos y desembocaduras de los ríos, sin añadir alguna indicación particular del sitio, ha causado mucha confusión en la geografía del Africa occidental. El cabo de Santa Catalina, donde comenzaron los descubrimientos de Cam, era el último punto á que se había llegado antes de la muerte del rey Alfonso V; por consecuencia, antes de 1480 (Barros, t. I, p. I, pág. 172).

[170] Barros, déc. I, lib. III, capítulos 3 y 4 (t. I, páginas 171, 173, 175, 176, 178, 185 y 192).

[171] Murr, páginas 4, 23, 24, 26, 80, 82, 104, 106, 108 y 111.

[172] Murr, pág. 110; Barros, t. I, p. I, pág. 178.

[173] Behaim le llama Organ, (pág. 112); denominación que podría relacionarse con la de la provincia de Organón de Rubriquis; pero el verdadero nombre del santón, según Barros (t. I, p. 1, pág. 181), es Ogan, acaso O-Khan, como reminiscencia del Ung ó Un-Khan, de Marco Polo (cap. 42. Baldelli, tomo II, pág. 100). Es el nieto del Preste Juan, Nestoriano Kéraïte, muerto por Gengiskhan en 1203, transportado en el siglo XV del Este al Oeste á Caracorum, en Abisinia, según los informes dados por Covilham y Juan Alfonso de Aveiro. No debe confundirse con Ogan (Vang-khan) de África, otro personaje misterioso cuyas costumbres asiáticas, según Marco Polo (lib. I, cap. 21; Baldelli, t. II, páginas 62 y 65), eran mucho menos severas, y que como Viejo de la Montaña (Alaudin ó Veglio de la Montagna) figura también en el Mediodía de África en el mapamundi de Bianco.

M. Lichtenstein, en un trabajo que se distingue por la excelente crítica histórica, ha demostrado que hay error de fecha en el globo de Nuremberg, cuando Behaim sitúa cerca del cabo de Buena Esperanza, que llama Terra Fragosa, la siguiente nota: «Aquí las columnas (señales) del Rey de Portugal fueron colocadas el 18 de Enero de 1485» (Murr, páginas 24 y 110). Cam no llegó al Sur del Padrâo de Manga de Areas, á los 22 grados de latitud austral; fué Bartolomé Díaz quien descubrió, probablemente en Mayo de 1487, el cabo de Buena Esperanza (cabo tormentoso), viniendo del Este, de la señal de la isla de Santa Cruz en la bahía de Algoa (latitud austral 33° 50′; longitud, 7° 15′ al E. del cabo de Buena Esperanza), y que puso la señal de San Felipe en la bahía de la Tabla (Lichtenstein, en Vaterl. Museum. Hamburgo, 1810, páginas 372-389; Vincent, Periple of the Erythr. sea, p. I, pág. 208; Barros, t. I, p. I, páginas 188, 190, 192 y 288). Confundiendo Behaim, sea la fecha, sea el sitio, sea los viajes de Cam y de Bartolomé Díaz, no dice «pusimos», sino «las columnas fueron puestas», lo cual deja su veracidad en menos peligro. No era el célebre Bartolomé Díaz, que había doblado el cabo de Buena Esperanza y costeado la extremidad austral de África, dirigida de Este á Oeste, sino su hermano Diego Díaz, que fué en la expedición de Gama. Bartolomé pereció en un naufragio en 1500, cuando con Cabral vino del Brasil al cabo de Buena Esperanza, y murió muy cerca de esa señal (Padrâo) de la isla de Santa Cruz, en la bahía de Algoa, de la cual se despidió en 1487 (como se leixara hum filho desterrado pera sempre). No debe sorprender que este naufragio fuera atribuído á un gran cometa que se vió entonces en el hemisferio austral durante once días, desde el 12 al 23 de Mayo de 1500, sin que cambiara de posición». (Barros, t. I, p. I, páginas 382 y 392.)

[174] Pedro Mártir, lib. XXXV, ep. 767 (ed. Par. 1670, página 446). La carta al Arzobispo está fechada en Valladolid, III cal. Sept. MDXXII, y hay un error de cifra en esta indicación. El buque Victoria no tocó en parte alguna desde las islas de Cabo Verde, y la fecha de la llegada á la bahía de Sanlúcar, el 6 de Septiembre, es exacta. Pigafetta, Primo viaggio interno al globo, pág. 183; Herrera, Déc. III, lib. IV, capítulo I (ed. de Amberes, 1728, t. II, pág. 95). No debe sorprender el corto número de compañeros de Magallanes (18) que cuenta Pigafetta, mientras Herrera habla de «los 30 marinos que á las órdenes de Juan Sebastián Elcano (natural de Guetaria, en la provincia de Guipúzcoa, embarcado en 1519 como patrón de la nave la Concepción, hombre intrépido cuyo nombre no debe ser olvidado, y á quien ni la antigüedad ni la Edad Media pueden oponer rival alguno) volvieron en la nao Victoria». Herrera, Déc. II, lib. IV, cap. IX (t. I, pág. 339); Década III, lib. IV, capítulos 2 y 4 (t. II, páginas 98 y 100). El historiógrafo de la India no comprende á Pigafetta, que, siendo caballero de Rodas y agregado á la legación apostólica de monseñor Francisco Chiericato en España, sólo se embarcó como voluntario y curioso, en el número de los 30 «que fueron vestidos á costa de la corte», y los 18 de que habla Pigafetta forman con los 13 que retuvieron prisioneros los portugueses en la isla de Cabo Verde, y fueron reclamados con insistencia desde la llegada de Juan Sebastián Elcano á la bahía de Sanlúcar «las 30 personas» salvadas en el buque Victoria, excluyendo á Pigafetta.

[175] Pigafetta Primo viaggio, pág. 182. Los marineros del Victoria advirtieron con espanto «que durante el viaje alrededor del globo habían comido de carne el viernes y celebrado las Pascuas el lunes». (Herrera, t. II, pág. 95.) Anghiera, que era algo inclinado á burlarse, da á entender en su correspondencia que el problema de el día perdido, como con más razón se le llama, mortificó largo tiempo á los compañeros de Magallanes «quonam vero pacto classicula, de qua puto vos non ignorare, parallellum circuerit integrum, proras ad Occidentem solem vertens semper, donec ad Orientem illarum una, garyophyllis onusta, redierit et in eo discursu unum sibi defuisse repererit, quæ stomachis exilibus impossibilia videbuntur, per ejus rei ad unguem discussam narrationem in Decade mea quarta videbitis». (Pedro Mártir, ep. 770, pág. 448.)

[176] «La longitudine s’argomenta de la latitudine de la Luna.» Pigafetta, Trasunto del Trattato di Navigazione, página 219.

[177] Herrera presenta el tipo de este cálculo, déc. II, libro IV, cap. 10 (t. I, pág. 338). Comparando atentamente Herrera y Pigafetta, me he convencido de que no eran idénticos los materiales que cada uno empleaba. Citaré sólo el 13 y el 17 de Diciembre de 1519, el 7 de Febrero y el 11 de Octubre de 1520, el de la trágica historia de la traición en el Río de San Julián. Pigafetta atribuye al Cabo de las Vírgenes la latitud de 52° 3′, mientras los elementos numéricos de la observación de 28 de Octubre de 1520, referida por Herrera, arrojan 52° 56′ (véase Pigafetta, páginas 16, 24, 33, 35, y Herrera, t. I, páginas 339, 447, 449 y 451). Acerca de la coincidencia de la llegada de la Victoria y de Contarini, véase Ranke, Päpste, t. I, página 153.