[385] Mem. de l’Instituto, 1806, t. VI, páginas 13, 17 y 21. Sprengel decía en 1792 (Gesch. der Entd., pág. 373), hablando de las Azores, que «se las creyó primero (en el siglo XV) las Antillas de la India, célebres por el viaje de Marco Polo», M. Boyd, en su interesante obra Description of the Azores, 1835, pág. 192, hace la observación siguiente: «En 1445 formóse un pequeño lago en la isla de San Miguel, por impedir una corriente de lava la salida de las aguas; este lago lleva aún hoy el nombre de Algoa da Sete Citades. En sus inmediaciones hay algunas cabañas á las cuales se las llama, sin saber por qué, las Sete Citades.»
[386] Historia de las Indias, fol. 29. Herrera (déc. II, lib. III, capítulo 1) relaciona la adoración de estas cruces, que se encuentran en Palenque y en el Chiapa, con la profecía de un santón mejicano llamado Chilam Cambal.
[387] Gomara, folios 115 y 117; Ramusio, t. I, páginas 298-302; Herrera, déc. IV, lib. VII, cap. 7. Yo he relacionado además (Rel. hist., t. III, pág. 159, y Essai politique, t. II, página 153) las huellas de antigua civilización que el P. Garcés encontró en 1773 en el Moqui, con las tradiciones de 1539, y á la vez he discutido la posición de Quivira y Cibola (Civora) que Wytfliet sitúa al Sur de su fabuloso reino de Anián, en la región inmediata al estrecho de Berhing.
[388] Behaim, que habitó en distintas ocasiones en la isla de Fayal, no sólo sitúa la Antillia lejos del archipiélago de las Azores, que llama Insulen der Habiche, sino también asegura que un barco procedente de España fué arrojado á las costas de Antillia en 1414 (Murr., pág. 32).
[389] Sigo la cronología de la Vida do Infante D. Henrique, escrita per Cándido Lusitano, el historiador portugués José Freire, Padre del Oratorio, que (páginas 319 y 338) toma los datos de documentos oficiales. La fecha de la primera tentativa hecha por Gonzalo Velho Cabral en 1431, está confirmada por una nota escrita en el globo de Behaim (Murr., página 29). La isla de Jesu, señalada en este globo y cuyo nombre no se encuentra en el mapamundi de Rivero, singularmente exacto para el archipiélago entero, ¿era idéntica á la isla de San Jorge?
El infante D. Enrique cedió en 1460 las islas de Jesu y Graciosa á su sobrino Fernando, hermano del rey Alfonso V (Barros, déc. I, lib. II, cap. 1). En el Asia de Barros nada se dice del descubrimiento sucesivo de las islas Azores, sin duda porque este gran historiador trató el asunto en una geografía universal, que cita con frecuencia en las Décadas y que nunca ha parecido.
[390] M. Buache, en una Memoria, que por otros conceptos es muy digna de elogio, ha sido inducido á error por la Relación del segundo viaje de Cook, cuando supone «el descubrimiento de las Azores (de las Hormigas?) en 1439 y el de la isla de Santa María en 1447.» (Loc. cit., pág. 14.)
[391] Esta es la verdadera acepción, según las investigaciones de Formaleoni y de Zurla. Buache leyó Bentusia para convertirla en Venusta, y la isla Graciosa (pág. 21), Tufla, puede derivarse de la raíz árabe Tefele, crepúsculos de la tarde. Tefel significa también, según Golio, la obscuridad, y Bentufla designa acaso un hijo de las tinieblas, denominación que conviene bastante á un islote del Mare Tenebrosum de Edrisi. Quanden, en el Enchiridion cosmographicum (Col. 1599), sitúa entre las Azores, además de la isla de las Siete Ciudades, la de Satap. Véase Joan. Myritius, Opusc. geogr., 1590, pág. 123.
[392] No quiero detenerme más en esta investigación, ni discutir aquí el origen de las monedas cartaginesas y cirenaicas que se asegura haber sido encontradas en 1449 en la isla de Corvo. Véase Götheborgske Wetenskaps og Witterhets Samlingar, 1778, St. I, pág. 106.
[393] Murr., pág. 55.