Antes del descubrimiento de América sólo estuvo Behaim en Fayal durante los años 1486 y 1490, y en este intervalo no salió Colón de España; pero los dos marinos vivieron en Lisboa desde 1482 á 1484. En este último año fué cuando Behaim partió con Diego Cam para un largo viaje á Africa, y Colón, enojado por los desdenes del Gobierno portugués, fué á Sevilla. El conocimiento positivo y sincrónico[146] de los hechos puede únicamente disipar las dudas que suscita la historia de esta época. No negaré que Colón haya tocado anteriormente en Fayal, porque se ignoran las fechas de sus expediciones lejanas á Tyle (Islandia?), á San Jorge de la Mina[147] y á la costa de Guinea, ya fueran antes de 1470, ó entre 1470 y 1482. En su Memoria «sobre las cinco zonas habitables», dice positivamente Colón, aunque merezca el dicho poco crédito, «que estuvo en el mes de Febrero de 1477 cien leguas más allá de Tyle, cuya parte austral está á 73 grados de latitud.» En su vida, tan llena de aventuras, no sería sorprendente que Colón hubiera tocado en las Azores.
En cuanto á que Behaim y Colón tuvieran relaciones personales, la cosa es muy probable, aunque no exista ninguna prueba directa. Estos dos hombres célebres se encontraron en Lisboa en los mismos años y ocupados en proyectos náuticos. Los mismos médicos del rey Juan II, maese Rodrigo y el judío maese Josef, que recibieron encargo de Diego Ortiz, obispo de Ceuta, de examinar el proyecto de Colón relativo á un viaje á Cipango[148], y en general hacia el Oeste, trabajaron con Martín Behaim, según he dicho antes, en la construcción de un astrolabio adaptado á la navegación. Parece natural que médicos del Rey á quienes «era costumbre consultar en todos los asuntos de cosmografía» pusieran á Colón en relaciones con Behaim: también Herrera, sin que sepamos en qué otro motivo se funda, dice que Colón fué alentado en sus ideas sobre la proximidad del Asia por su amigo Martín de Bohemia. Debo, sin embargo, hacer constar aquí que estos consejos fueron seguramente muy tardíos, porque vemos por las cartas de Toscanelli que, seis años antes de la llegada de Behaim á Lisboa, preocupaba ya á Colón tenazmente su expedición.
Otro sabio que hubiera podido relacionar á Colón y Toscanelli con Behaim, fué el más célebre astrónomo de esta época, Regiomontanus (Camilo Juan Müller, natural de Kœnigsberg en Franconia) que habitó desde 1471 á 1475 en la patria de Behaim y dedicó en 1463 á Toscanelli su tratado de Quadratura circuli, es decir, su refutación de la pretendida resolución de este problema, por el cardenal Nicolás de Cusa. No satisfecho de las Tablas del rey Alfonso que satíricamente califica de Somnium Alphonsinum, publicó Regiomontanus en Nuremberg sus famosas Efemérides astronómicas calculadas de antemano para los años de 1475 á 1506 y que sirvieron en las costas de Africa, América y la India en los primeros grandes viajes de descubrimientos de Bartolomé Díaz, de Colón, de Vespucci[149] y de Gama.
Aun admitiendo que Behaim, durante la época de sus viajes de comercio á Venecia, Viena y Flandes, sólo haya residido accidentalmente en su ciudad natal, no es menos probable que ha podido aprovecharse, si no de las lecciones, al menos de los escritos de su compatriota Regiomontanus. Ya hemos citado el testimonio de Barros, que dice, hablando «de la necesidad sentida por los portugueses de no seguir tímidamente las costas, sino de acudir á la observación de los astros», que Behaim (probablemente poco antes de 1484) fué miembro á la Junta que por orden del rey Juan II estuvo encargada de construir un astrolabio, de calcular las tablas de la declinación del sol y de enseñar á los marinos una maneira de navegar per altura do sol. Barros designa[150] al cosmógrafo con estas palabras: «Martin de Bohemia natural daquellas partes ó qual se gloreaba ser discipulo de Joanne de Monte Regio, affamado astronomo.» Sin duda porque Behaim se vanagloriaba de ser discípulo de Regiomontanus y, por llegar de la misma ciudad en que el papa Sixto IV había hecho proponer á Regiomontanus ir á Roma para trabajar en la reforma del calendario, su reputación de cosmógrafo se acreditó pronto en Portugal, al lado de la de tantos hombres ocupados en perfeccionar el arte de la navegación[151].
Regiomontanus era entonces célebre por la invención de su meteoróscopo, y el astrolabio de Behaim, que se fijaba al palo mayor del barco, acaso no era más que una imitación simplificada de aquél. Además, los instrumentos de astronomía náutica «á propósito para encontrar en el mar la hora de la noche por las estrellas» existían desde fines del siglo XIII en la marina catalana y en la de Mallorca. Tal era el astrolabio que inventa y describe Raimundo Lulio en 1295 en su Arte de navegar[152]. Se equivoca Barros al creer que en la época de los descubrimientos hechos á lo largo de la costa de Africa bajo los auspicios del infante D. Enrique de Portugal se empezó á comprender la necesidad de guiarse en plena mar por la observación de los astros. Parece que ignora el descubrimiento de las Azores por los normandos, y los largos y atrevidos viajes de los marinos catalanes á las costas tropicales de Africa y á las partes septentrionales de la Gran Bretaña.
La larga permanencia de Behaim en las Azores durante dos épocas, una de 1486 á 1490, y otra de 1494 á 1506, constituye un poderoso argumento contra la pretensión de que Joao Vas Cortereal descubrió la tierra de los Bacallaos (Terranova) en 1463. Este marino había sido nombrado, según Cordeyro, autor de la Historia insulana del Océano occidental, gobernador de Terceira el 12 de Abril de 1464. Ahora bien; sabemos que el suegro de Behaim, Iobst de Hürter, llegó pocos años después á las Azores, con el título de gobernador y feudatario de la colonia flamenca de Fayal. ¿Cómo es posible que Behaim no tuviera conocimiento, ó por sí mismo ó por su suegro, de un suceso como el descubrimiento de los Bacallaos por los portugueses, que habría precedido en veintinueve años á la llegada de Colón á Guanahani? ¿Cómo es posible que no situara estas tierras occidentales en su globo construído en 1492? ¿Cómo es posible que ni siquiera las mencionase en una de las minuciosas notas que acompañan al mapamundi? Estas consideraciones deben añadirse á los argumentos que el ingenioso y sabio autor del Memoir of Sebastián Cabot[153] ha expuesto recientemente contra el viaje de Joao Vas Cortereal á las costas de América del Norte y en pro del descubrimiento de este continente por Juan Cabot el 24 de Junio de 1497[154].
Llama la atención que el excelente historiador portugués Barros, que cita á Martín Behaim como miembro de la comisión náutica del astrolabio, ignore, al parecer[155], la parte que tomó en la expedición de Diego Cam en 1484 á la embocadura del río Zaire ó Congo; nombrado primero río Pedrao á causa de un pilar de piedra puesto como señal de toma de posesión. De ello se ha querido deducir que esta participación es tan fabulosa como su influencia sobre Colón y sobre Magallanes. Para mí no existe tal duda. Si Behaim se embarcó con Cam como piloto y cosmógrafo para practicar su astrolabio, casi lo mismo que Vespucci en la expedición de Alonso de Ojeda (Diciembre de 1498—Junio de 1500), el silencio de Barrios nada tiene de extraordinario.
En las notas que Behaim añadió á su globo en 1492, habla en cuatro sitios distintos (en el título del globo; en Cabo Verde; cerca de las islas del Príncipe y de Santo Tomás, y en el cabo de Buena Esperanza) de dos carabelas con las cuales el rey Juan II hizo explorar las costas de Africa. Añade, del modo más terminante, «que fué enviado en esta expedición por su rey, y que duró diez y nueve meses.» Behaim no nombra á Diego Cam; pero Hartmann Schedel en su Liber Chronicarum[156], impreso en Nuremberg en 1493, cuando el cosmógrafo vivía aún en esta ciudad, reunió los dos nombres: «Præfecit galeis beni instructis Johannes II Portugaliæ rex, anno 1483, patronos duos Jacobum (?) Canum Portugalensem, et Martinum Bohemum, hominem germanum ex Nuremberga, de bona Bohemorum familia natum, qui superato circulo equinoxiali in alterum orbem excepti sunt.»
La ingenuidad con que Behaim habla de las primeras expediciones portuguesas, de sí mismo y de «su querido suegro M. Iobst, residente en Fayal,» da gran carácter de verosimilitud á los comentarios de su carta; y no creo que se deba oponer á estos testimonios la fecha del día (18 de Febrero de 1485), en que, según una nota conservada en los archivos de familia, recibió Martín Behaim la Orden de caballero de Cristo en la ciudad de Albassauas (Alcobaça?). Este documento, cuya época se ignora, y que no tiene carácter alguno oficial, ni es de letra de Behaim, ni está redactado en su nombre. Sabido es á cuántos errores se ha prestado la manera de escribir los números árabes (indios) á fines del siglo XV. Si no hay error en el año y debe leerse 1483 por 1485, podría verse en ello un simple error en la indicación del mes de Febrero, porque el viaje de Cam, comenzado en 1484, duró sólo diez y nueve meses. Behaim encontrábase todavía seguramente en la costa de Africa el 18 de Febrero de 1485; y es menos probable que el nombramiento de caballero fuera una recompensa por la invención del astrolabio, que una gracia concedida al compañero de Diego Cam á consecuencia de una expedición en que habían pasado el Ecuador hasta mas allá del sexto grado de latitud austral y recogido el grano del Paraíso (malagueta) en el clima en que se produce.