Herrera refiere que el famoso navegante Alonso de Ojeda, que acompañó á Colón en su segundo viaje, se hizo fraile franciscano. Este aserto carece de fundamento. (Navarrete, t. III, página 176.)
[16] Memoir on Sebastian Cabot, illustrated by documents of the rolls, now first published, 1831, pág. 10.
[17] Navarrete, t. I, pág. 2. Véase también la relación del viaje en el miércoles y en al sábado (páginas 16 y 17), donde Colón dice «que no se quiso detener, pues su fin era pasar á las Indias, y si se detuviera no fuera buen seso.» Y más adelante (haciendo distinción entre el continente de Asia y las islas que lo rodean), añade, «que si erraban la isla de Cipango no pudieran tan presto tomar tierra, y que era mejor una vez ir á tierra firme y después á las islas.»
[18] Véase el Diario del Almirante, en Navarette, t. I, página 58. En el Diario copiado por Las Casas se lee: «Miércoles, 14 de Noviembre de 1492. Dice el Almirante que cree que estas islas son aquellas inumerabiles que en los mapamundos en fin del Oriente se ponen.» Dice también Colón que creía que el grupo de estas islas se extendería y ensancharía hacia el Sud, y que en ellas encontraría «grandísimas riquezas y piedras preciosas y especería.» El Atlas de mapas catalanes de la Biblioteca Real de París, que data del año 1374, y del que poseemos minucioso estudio debido á la sagacidad de Mr. Buchon, tiene una leyenda relativa al mar de la India, que indica la existencia en él de 7.548 islas, «ricas en piedras finas y metales preciosos.» En el mapamundi de Martín Behaim, terminado en 1492, se encuentra una cita de Marco Polo (lib. III, cap. 42), de 12.700 islas, «con montañas de oro, de perlas y doce clases de especias» (mit vil Edelgestain, Perleim und Golt Peragen, 12 lei Spezerey und wunderlichem Volck, davon lang zu schreiben), dice Behaim en su antiguo y enérgico lenguaje. Gottl. von Murr, Diplom. Gesch, von Martin Behaim, 1778, pág 37. La cita de Marco Polo no es exacta. El viajero veneciano habla de 12.700 islas (lib. III, cap. 38), aludiendo á las Maldivas (ed. de Marsden, pág. 717), Behaim transporta este grupo de islas al Nordeste, lo cual influyó en las opiniones de los navegantes al fin del siglo XV.
[19] Malte Brun, Geographie Universelle, 1831, t. I, página 616.
[20] Dec. I, lib. I, cap. 1 al 6.
[21] Almagrurim significa mejor engañados en sus esperanzas, y la raíz de esta palabra es meghrur.
[22] Plutarco, De plac. phil., III, 12. Pasaje repetido por Galieno, De Phil. Historia, cap. 21, ed. Kühn, 1830, t. XIX, pág. 294. Esta es una de las causas indicadas por Demócrito y que recuerda la falta de equilibrio que, según un mito javanés, Batara Guru, el Ser Supremo, observaba en la tierra inclinada al Oeste, al cual puso remedio trasladando algunas montañas.
[23] «Lo que hay más bello en la tierra habitada se encuentra en las extremidades», dice Herodoto, lib. III, cap. 107; quien, como Thales y Anaximenes, no cree en la forma esférica de la tierra (lib. V, cap. 92).
[24] Bredow, Untersuch. über alte Geschichte und Geographie, 1800, pág. 78. Ukert, Geographie der Griechen und Römer, vol. II, parte 1.ª, páginas 234-243.