[25] En la época mítica de la expedición de los argonautas todavía se sospechaba que el mar interior tenía también comunicación por el Nordeste con el gran río Océano.
[26] Strabón, lib. III, pág. 224. En el pasaje del lib. I, página 82, la restricción «poco después de la época del sitio de Troya» refiérese á la fundación de las colonias.
[27] La primera expedición griega más allá de las columnas de Hércules es la de Colæus, posterior sin duda á la época de Homero; sería, pues, posible que los fenicios hubiesen transmitido á los helenos la noción del mar exterior y la frase que la designa.
[28] Lib. IV, cap. 152. Fundándose Voss en la época de la colonización de Cyrene, sitúa la expedición de Colæus antes de la diez y ocho Olimpiada, más de 708 años antes de nuestra era. Según las recientes investigaciones de Mr. Letronne, la expedición de los de Samos corresponde al primer año de la Olimpiada treinta y cinco.
[29] Sobre Scylax y la verdadera época de la redacción del Periplo que ha llegado hasta nosotros, véanse Niebuhr (Kleine Schr., J. I, 1810, pág. 105); Ukert (Geographie der Griechen und Römer, 1816, t. I, Abth. 2, páginas 285-297); M. Letronne, Journal des Savants, Febrero-Mayo, 1825.
[30] Scyl. Caryand, Peripl. (Hudson, t. II, págs. 53 y 54); Aristot., De mirabil. auscultat., pág. 1157.—Aristot., græce, ex recensione Bekkeri, 1831, pág. 844, párrafo 136. En este último pasaje, del cual me ocuparé también más adelante al examinar la posición del Mar de Sargazo de los navegantes portugueses, háblase de la abundancia de atunes que la mar arroja con el sargazo, y que salados y puestos en toneles eran llevados á Cartago. Paréceme que esta indicación confirma lo que dice M. de Köhler (Tarichos ó Recherches sur l’Histoire et les Antiquités des pécheries de la, Russie Meridionale, 1832, pág. 22), sobre el comercio en tarichos (pescados salados) de la ciudad de Turdetania y sobre las pesquerías fuera de las columnas de Hércules.
[31] Relation historique, t. III, pág. 236. Las divisiones que especifica Aristóteles (De Mundo, cap. III; Bekk., pág. 393) sólo se refieren á los golfos y sinuosidades del Mar Interior comparados á un puerto en que, entrando por el estrecho las aguas del Océano, llegan á estar más tranquilas.
[32] Véase una Memoria de Mr. Letronne, llena de elevadas consideraciones acerca de la historia de la geografía antigua (Essai sur les idees cosmographiques qui se rattachent au nom d’Atlas, pág. 9 y 10; en Mr. de Ferussac, Bulletin Universel des Sciences, Marzo 1831, sección VII). Prueba el autor que la expedición de Colæus, realizada en una época en que los helenos de Thera ignoraban hasta la posición de la Libia, sólo precedió en setenta años á la composición del poema mítico-político de Solón sobre la Atlántida que ocasionó la transformación del personaje de Atlas, el Titán, en Atlas montaña, situada fuera del estrecho, y sosteniendo el cielo. Acerca de este Atlas montaña, he hecho algunas conjeturas en mis Tableaux de la Nature, t. II, pág. 150.
[33] Copérnico, en la dedicatoria á Paulo III del tratado de Revolutionibus orbium cœlestium, atribuye, quizá menos por falta de erudición que por ocultar su audacia, su propio sistema de la revolución de los planetas alrededor del sol á los Pitagóricos, ora á Hicetas y á Heraclides del Puente, ora á Philolao y á Ecphanto. Pero en la antigüedad sólo fueron verdaderos copernicanos Aristarco de Samos y Seleuco de Erythrea, no empleando ni Hestia ni Autichthon.
[34] De Cœlo, lib. II, cap. XIV, págs. 297 y 298 (ed. Bekk.).