[35] Strabón, lib. I, pág. 103, y lib. II, pág. 162 Alm.

[36] En el Periplo de Hannón háblase de existencia de elefantes á media jornada de navegación al Sur del cabo Espartel (Véase Bredow, Untersuch. über alte Geschichte und Geographie. St. I, pág. 33, y mi Relation historique, t. I, pág. 172), Á menos de extender considerablemente hacia el Sur el conocimiento que los antiguos tenían de la costa occidental de África, y de que el gran río Chremestes (Meteor., lib. I, cap. 13, pág. 150) sea el Senegal, no podría aceptarse la idea de que Aristóteles conocía el Oeste de África hasta el paralelo de Agisymba, al Norte del cual no admite Ptolomeo, acaso sin haber visto el diario de Hannón, ni elefantes, ni rinocerontes, ni negros de cabello rizado (Véase Ptolomeo, Geogr., lib. I, cap. 9. y las discusiones de Mr. Letronne sobre la tradición de Halma en el Journal des Savans, Abril, 1831, pág. 274). Refiérome sólo en esta nota á los elefantes, al Norte del Sahara, en las costas oceánicas occidentales de África ó en el reino de Fez. Estrabón (lib. XVII, pág. 1.183 Alm., pág. 827 Cas.) nombra también los cocodrilos, completamente iguales á los del Nilo, y nada dice de la antigua existencia de elefantes en el Atlas mediterráneo oriental, reconocida por Eliano (VII, 2), y acerca de la cual Mr. Cuvier (Ossemens fossiles, ed. 2.ª, t. I, pág. 74) ha presentado interesantes observaciones. Todo esto pertenece á la Historia de los animales, es decir, á los cambios sufridos por consecuencia del transcurso de los siglos en la distribución geográfica de los animales en el globo; historia muy distinta de la parte descriptiva, vulgarmente llamada Historia natural de los animales.

[37] Aristot., De Mundo, cap. 3, pág. 392, Bekker, y Meteor., lib. II, cap. 5, pág. 362.

[38] Cosmas, Chistianorum opinio de mundo, en Montfaucon, Collectio nova Patr. et Script. græc., 1706, t. II, páginas 113-315 (el mapa, pág. 189), William Vincent, Commerce and navigation of the ancients, t. II, páginas 533, 537, 567. Bredow, St. 2, páginas 786 y 797. Mannert, Einleit. in die Geographie der Alten, 1829, páginas 188-192. Atribuíase al mismo Cosmas una obra menos teórica (Cosmographia universalis), en la que debía haber tratado especialmente de la tierra situada más allá del Océano. Más adelante hablaré de las analogías que presenta la circunvalación de montañas que suponían los Padres de la Iglesia más allá del Océano homérico, con los mitos de la India, el mundo Kaf de los árabes, y algunas opiniones helénicas antiquísimas.

[39] Strabón, II, pág. 182 Alm., pág. 121 Cas.

[40] Gomara, Hist. General, cap. 8, pág. 110. Véase sobre los fundamentos de esta hipótesis y las censuras que ocasionó á Colón aun durante su vida, mi Relation historique, t. I, pág. 506.

[41] Dante, Purgatorio, canto I, v. 22; canto IV, v. 139, Infierno, canto XXVI, v. 100-127 (Divina Comedia, col comento de G. Biagioli, 1818, t. I, páginas 484-487).

[42] Herodoto, lib. V, cap. 49.

[43] Montfaucon, l.c., pág. 37 (Tzinistam Oceanas ad orientem ambit. Cosm., lib. XI). En la geografía de Tolomeo, el Sinarum Sinus (parte del mar de Sin de Edrisi), era la embocadura del Sinus Magnus, y Thinæ estaba situada en la costa occidental del extremo del continente asiático, que, reuniendo al Oeste el Prasum Promontorium de África, formaba la costa meridional del mar interior de la India. Al contrario, en el sistema más antiguo de Eratosthenes, Thinæ estaba situada en el mismo paralelo de Rodas en la costa oriental de Asia, y la embocadura del Ganges se encontraba en esta misma costa figurada, inclinándose de Nordeste á Sudoeste.

[44] También en Cosmas cree advertir Montfaucon la primera indicación del Malabar, «región muy comercial en la que se cría la pimienta y donde hay cristianos como en Sieledivar (Ceylan).» Es la Malé del Indicopleustes (lib. III, pág. 178; lib. XI, pág. 337).