[77] Los resultados de esta misión más allá de Méroë pueden verse en Plinio, VI, 29.
[78] Navarrete, t. II, páginas 264 y 272. El Almirante añade: «Seneca in VII tragetide Medeæ in Choro audax nimium.» Es el final del acto segundo.
[79] Navarrete, t. I, páginas 303, 309 y 312.
[80] Historia de las Indias Occidentales, Dec. I, lib. I, capítulo I, pág. 2.
[81] En muchos manuscritos de Pomponio Mela se le llama Tile y Tyle.
[82] Vida del Almirante, cap. IV. Más adelante trataré este asunto.
[83] Fray Hernando de Talavera, que después fué primer Arzobispo de Granada, y que no debe ser confundido con el Arzobispo de Sevilla, antes Obispo de Palencia, D. Diego de Deza, dominicano, sin el cual (carta del Almirante á su hijo D. Diego fechada el 21 de Diciembre) «Sus Altezas no hubieran adquirido las Indias». En efecto, después del franciscano Fr. Juan Pérez de Marchena, guardián del convento de la Rábida, Deza fué el amigo más fiel é íntimo de Colón.
Se cree con fundamento que la disputa de Salamanca ocurrió durante el invierno de 1487, porque el sitio de Málaga terminó el 18 de Agosto de 1487, y la época de la disputa está indicada, por la estancia de los Monarcas en Salamanca durante el invierno, después del sitio citado. Según asegura el historiógrafo Muñoz, Colón, favorecido por los dominicos, habitaba en Salamanca en el convento mismo de San Esteban con el citado profesor de Teología Fr. Diego de Deza. Vemos también que las primeras remuneraciones concedidas á Colón son de 1487 y 1488 por cédula del Obispo de Palencia; sin embargo, el favor singular, pero comodísimo para un viajero, de alojarse gratis él y los suyos en todos los dominios de España, procede del decreto de Córdoba de 12 de Mayo de 1489.
Al hablar de estos hechos anteriores al primer viaje, debo recordar uno curioso que Navarrete, relacionando fechas con sagacidad, ha puesto en claro, á saber, que no fueron tanto las persuasiones y buena amistad del Obispo de Palencia, D. Diego de Deza, las que impidieron á Cristóbal Colón volver á Lisboa y aceptar los nuevos ofrecimientos del Rey de Portugal, contenidos en una carta de 20 de Marzo de 1488, como los amores y el avanzado estado de preñez de una bella dama cordobesa, doña Beatriz Enríquez, madre de D. Fernando Colón, hijo natural del Almirante, nacido el 15 de Agosto de 1488. Esta dama sobrevivió á Colón, quien en el testamento puso una cláusula en su favor, añadiendo ingenuamente: «la razon dello non es licito de la escrebir aqui.» Los biógrafos del grande hombre, como de costumbre, no han mostrado tan virtuosa discrección.
[84] «En fin, esta isla Atlántica podría ser la isla de que Séneca hace mención en el sexto libro de Las Cosas Naturales (el pasaje Quæstiones Nat., VI, 24) dice, según el pensamiento de Tucídides, que, pendiente la guerra de Morea, fué sumergida enteramente ó en parte una isla llamada Atlántica, de que habla Platón en el Timeo.»