COLÓN. TOSCANELLI.
«La información que yo había dado á VV. AA. de las tierras de India y de un príncipe que es llamado Gran Can, que quiere decir en nuestro romance Rey de los reyes, como muchas veces él y sus antecesores habían enviado á Roma á pedir doctores en nuestra santa fe, porque les enseñasen en ella.» «Las partes de Indias donde se podrá ir el dominio de un príncipe llamado Gran Can, que es lo mismo que Rey de los reyes; sus predecesores enviaron embajadores al Papa pidiéndole maestros que les instruyesen en nuestra fe.»

Pudo sin duda Colón tomar estas nociones del Millione de Marco Polo, á quien no nombra, como tampoco á Toscanelli; pero la serie de las ideas y las palabras paréceme que indican una reminiscencia de la carta de Toscanelli al canónigo Martínez.

[105] No ignoro que todos los comentadores de las cartas de Toscanelli creen poder citar los capítulos del viaje de Marco Polo, donde el astrónomo florentino aprendió las nociones sobre el comercio de pimienta de Zaithun (lib. II, cap. 77), y la magnificencia de la gran ciudad de Quisai (lib. II, capitulo 68); pero aquí debo observar que existen dudas acerca de lo que con preferencia pudo saber por Nicolás de Conti ó por las conversaciones con viajeros recientemente llegados del Asia Oriental, ó por el manuscrito de Poggio. No encuentro la traducción de Gran Can (Rey de los reyes); (Conti traduce Emperador) y de Quinsay (Ciudad del cielo), más que en Marco Polo; pero los 12.000 puentes de Quisay en la relación de Marco Polo, los reduce Toscanelli (y esto me llama mucho la atención) á diez, y el circuito de Quisay es casi igual al que refiere Nicolás de Conti. (Ramusio, t. I, pág. 340 b.)

[106] Nicolás de Conti tuvo que renegar de la fe para salvar la vida. Ramusio, según la edición de Venecia de 1613, dice que esta absolución fué en 1449; pero el papa Eugenio IV murió dos años antes. La redacción latina del viaje de Conti, hecha por ese mismo Poggio á quien se debe el descubrimiento de tantos preciosos manuscritos de clásicos latinos en Suiza y en Alemania, no ha llegado hasta nosotros. Lo que poseemos en italiano del viaje de Conti es una traducción hecha de la versión portuguesa de Valentín Fernández, y desgraciadamente no pasa de ser un fragmento incorrectísimo. En la Giava maggiore (Borneo?) Conti vió pájaros del paraíso, ucelli senza piedi (Ram., t. I, pág. 341 b). Son los mismos pájaros del sol (passares da sol), de los primeros navegantes portugueses. (Reinh Forster, Zool. ind., 1795, pág. 30). He aquí las palabras de Conti, que sin duda no vió más que los pájaros preparados por los indígenas y transportados de isla en isla como objetos de adorno: «Nella Giava maggiore trovansi uccelli molte volte che sono senza piedi, grandi come colombi, di penne molto sottili e con la coda lunga, i quali sempre si posano sopra gli arbori; le carne di quali non si mangiano, ma la pelle e la coda sono in grande stima perche s’usano per ornamento del capo» (Nicolás de Conti en Ramusio, t. I, pág. 345). Este pasaje, muy notable, no ha llamado la atención de los zoólogos modernos. Pigafetta cree también que se refiere á aves muertas y disecadas, pero que afortunadamente tienen patas. «Il re di Tidore mandó duoi uccelli bellisimi della grandezza d’una tortola, la testa piccola col becco lungo é lunghe le gambe uno palmo e sottili: non hanno ali, ma, in luogo di quelle, penne lunghe di diversi colori.» Pigafetta observó bien que no son las plumas de las alas, sino las de los costados las que se prolongan formando penachos más largos que el cuerpo. No vió las alas, cuya existencia niega, porque generalmente los indígenas, al disecar el ave para el comercio, le arrancan las patas y las alas. «Hanno opinione i Mori, añade el historiador del viaje de Magallanes, che questo ucello venga del Paradiso terrestre é chiamanlo manucodiata, cio é, ucello di Dio.» (Ramusio, t. I, página 367 b.) Esta palabra, repetida en la relación del viaje de Magallanes, hecha por un secretario del emperador Carlos V en una carta al Cardenal-Obispo de Salzburgo (l.c., pág. 351 b), es, según observación de mi hermano, que consta en su gran obra sobre la lengua Kavi ó Javanesa, una alteración de la palabra malaya manuk-devata formada de manu, en malayo pájaro, y devata, en malayo y sanscrito divino. La palabra manuk-devata convirtióla el viajero italiano en manuco-diata.

[107] Acaso la misma obra de Marco Polo inspiró al papa Eugenio IV tanta desconfianza en la veracidad de los viajeros. Sabemos por el testimonio de F. Jacopo di Aqui que se burlaron de Marco Polo hasta el punto de haber siempre, en las mascaradas en Venecia, largo tiempo después de su muerte, algunos que tomaban su nombre y le imitaban para divertir al pueblo, refiriéndole cosas extraordinarias. Lo mismo se hizo después con Pigafetta. Amoretti, Voyage de Maldonado, pág. 67.

[108] Khogatal se separó de los viajeros á 20 jornadas del camino de Bokhara «Il Barone s’ammaló gravemente per volontà del quale e per consiglio di molti lasciandolo, seguitorno il loro viaggio (dell Armenia Minore al porto di Giazza)» Traducción de Ramusio (t. II, pág. 3, a.) Nicolai y Maffeo Poli volvieron á Venecia en 1271, porque la noticia de la muerte del papa Clemente IV les detuvo largo tiempo en Acre. Ahora bien; como la carta de Toscanelli es de 25 de Junio de 1474, la expresión ha doscientos años es suficientemente exacta.

[109] Título que podía aplicárseles con tanta más razón, cuanto que ellos mismos se lo dieron, según la relación de Marco, y traían una carta para el Papa: «Il Grand Can proponendo nell’animo suo di volerli (idetti due fratelli) mandar ambasciatori al Papa, volle haver prima il consiglio de’suoi baroni».

[110] El jesuíta Ximénez, en su comentario á las cartas de Toscanelli, encuentra alguna obscuridad en esta designación del tiempo, algunos días ha, y la frase que le sigue inmediatamente, antes de las guerras de Castilla. Opino que, por ligero error de puntuación, se ha separado con una coma esta última frase de la palabra doméstico. La carta anuncia sencillamente que el canónigo estaba al servicio de Portugal largo tiempo antes de las perturbaciones del reino de Castilla, suscitadas por el destronamiento del rey Enrique IV en 1465, y su reposición en el trono en 1468. Otro error de mayor importancia, por referirse al descubrimiento del cabo de Buena Esperanza, se deslizó en el comentario de Ximénez. Toscanelli escribió al canónigo Martínez que el camino que propone para llegar por el Océano Occidental al país de las especias, es cortísimo, más corto que el que necesitaban hacer los portugueses para ir á la costa de Guinea (el camino por la vía del mar es brevísimo: lo tengo por más corto que el que hacéis á Guinea). El abate Ximénez dice il camino que voi fate per Guinea, lo que tiene muy distinto sentido, pues permitiría preguntar si los negociantes atravesaban la Guinea. Gnom. Fior., páginas LXXXII y LXXXIV.

[111] Garcilaso. Coment. Reales, lib. I, cap. 3; Gomara, Historia de las Indias, cap. 13; Acosta, lib. I, cap. 19.

[112] Navarrete, t. I, pág. 2. La frase saber de cierta fe es notable por lo modesta.