[147] Sólo en la toma de Málaga hizo el rey Fernando 11.000 esclavos (Washington Irving, t. II, pág. 264). Tratóse de matar á todos; pero la reina Isabel, que, según Pulgar (Crónica, parte III, cap. 74), oponíase constantemente á los actos de crueldad, logró salvarles la vida. (Véase Clemencín, Elogio de la Reina Católica, en las Memorias de la Academia de la Historia, t. VI, páginas 192 y 391.)
[148] Es tanto más curioso encontrar este rasgo de costumbres (nec carnibus vescentes) en una bula pontificia, cuanto que en el Diario de Colón no se consigna. Como en las islas de América no había, á excepción del lamantín, ningún mamífero más grande que el agutí (el mono sólo se halla en la isla de la Trinidad), los indígenas casi no podían alimentarse con más carne animal que la de aves y peces. Sin embargo, aun en la parte de la América tropical, donde primitivamente había cuadrúpedos de volumen y peso más considerable (tapir, lama, ciervo, pecari capybara), tenían los indígenas, según parece, una preferencia muy marcada por las sustancias vegetales.
Creo poco probable que el nombre de la India, nombre que Colón daba á su descubrimiento, y que sólo una vez, y en sentido distinto, se encuentra en la Bula de 4 de Mayo de 1493, despertara en los eruditos de Roma el recuerdo de castas á quienes repugna la carne animal. Esta Bula no nombra la India sino al hablar de la línea de demarcación: Terræ firmæ et insulæ inventæ vel inveniendæ versus. Indiam aut versus aliam quamcumque partem.
Es digno de notar que en la Bula más incompleta de 3 de Mayo de 1492, de que antes he hablado, y que está sacada de los archivos de Simancas, las palabras versus Indos, ut dicitur, han sido añadidas donde se habla del viaje de Colón á través del Océano, mientras la misma Bula es más reservada en los elogios tributados al Almirante. He aquí las variantes lectiones. Se lee en el documento del 3 de Mayo: «Dilectum filium Christoforum Colon, cum navigiis et hominibus destinastis ut terras remotas et incognitas, per mare ubi hactenus navigatum non fuerat, diligenter inquirerent: qui tandem Divino auxilio per partes occidentales, ut dicitur, versus Indos, in mari Oceano navigantes certas insulas remotissimas et etiam terras firmas invenerunt.» La Bula de 4 de Mayo dice: «Dilectum filium Christoforum Colon, virum utique dignum, et plurimum commendandum, ac tanto negotio aptum, cum navigiis et hominibus destinastis ut terras remotas et incognitas...»
[149] En el Diario del primer viaje (15 de Enero de 1493) presenta ya Colón como sinónimo de Carib la palabra caniba, latinizada más tarde por él mismo en las instrucciones dadas á Antonio Torres, y convertida en caníbales.
[150] Este fué el envío que tanto excitó la colera de Las Casas. Inclinado Navarrete á defender el carácter de Colón, ha reunido con grande imparcialidad cuanto se consigna en la Historia de las Indias de Las Casas (lib. I, cap. 102; lib. II, caps. 11 y 24) sobre indios esclavizados por orden del Almirante.
[151] Carta de 2 de Junio de 1495 (Navarrete, t. II, páginas 177 y 178): la Reina emplea la frase nueve cabezas de indios, como aun se usa en la trata de negros, por analogía con las frases cabezas de ganado, cabezas de bueyes.
[152] Su hijo D. Fernando (Hist. del Almirante, cap. 63) es quien hace esta observación acerca de los vientos vendarales hacia el Norte. Al volver de su primer viaje fué cuando Colón subió más hacia el Norte, hasta el grado 37 de latitud. La vuelta de las Antillas por el canal de Bahama fué desconocida hasta la muerte del Almirante; pero después frecuentaron este canal hasta los buques que iban de Europa á las costas de Virginia. Bartolomé Gosnold fué el primero que, en 1603, cruzó directamente desde Falmouth al cabo Cod.
[153] Mientras en la corte se censuraba la dureza con que Colón establecía la servidumbre de los indígenas, escribían los colonos á España «que no permitía sirviesen los indios á los cristianos, y que los halagaba para hacerse independiente con su apoyo ó para formar una liga con algún príncipe.» (Barcia, tomo I, pág. 97.)
[154] Historia general de las Indias, parte I, lib. III, cap. 6. El célebre explorador del Marañón, Mr. Poeppig, acaba de descubrir en la biblioteca de la universidad de Leipzig la editio princeps de Oviedo (Salamanca, 1547, por Juan de Junta), á la que están añadidos: primero, el raro Libro último de los naufragios, por Gonzalo Fernández de Oviedo, segundo, la Verdadera relación de la conquista del Perú enviada á S. M., por Francisco de Xerez, natural de Sevilla, secretario del capitán en todas las provincias y conquista de la Nueva Castilla. La Relación llega hasta el año de 1533.