El adelantado D. Bartolomé Colón, el mismo que, según Las Casas (Washington Irving, t. I, pág. 92; t. II, pág. 216), acompañó á Díaz en el viaje de 1486, y que, al volver de Inglaterra supo, en 1493, en París, en la corte del rey Carlos VIII (Vida del Almirante, cap. 60), que su hermano había realizado el vasto proyecto, murió en Haïti como gobernador vitalicio de la isla Mona, en 1514, el mismo año en que el rey Fernando le propuso ir á colonizar Veragua, porque, conforme á los privilegios de familia, esta tierra pertenecía á la gobernación del almirante Diego Colón. (Herrera, Déc. I, lib. X, cap. 10.)

[243] Luigi Colombo, persona di vita dissoluta, dice Spotorno (Cod., pág. LXIII).

[244] Su mujer era hija de Benedicta Lomellini y de Rafael Usodimare Oliva. (Cod. Col., pág. LIV.)

[245] Vida del Almirante, cap. 5.º, donde se dice que con su nombre asustaban á los niños. Es el archipirata illustre de Sabellico. Es probable que Cristóbal Colón navegase con otro almirante genovés más antiguo, que, según D. Fernando, era también grande hombre de mar. Á estos dos almirantes del apellido Colón, anteriores á Cristóbal Colón, se les tiene por tío y sobrino; pero resulta obscuro y embrollado todo lo relativo á su historia, á sus parientes, á sus nombres y á las épocas de sus empresas, íntimamente relacionadas con la historia de Génova y de la casa de Anjou, desde 1460 á 1485. En los documentos del pleito de 1583 encuentro que el Mozo se llamaba Cristóbal y el mayor Francisco, siendo aquél sobrino segundo de éste. Subiendo más en la genealogía, se llega á Ferrario Colombo, feudatario de Cuccaro, en el ducado de Montferrato, padre de tres hijos, á saber: de Enrique, cuyos hijos fueron Nicolás y Lancia, del almirante Francisco y de Antonio. Esta genealogía presenta, al parecer, muy lejano á Francisco de la juventud del célebre Cristóbal Colón. Chauffepié en los suplementos al Diccionario de Bayle, llama Cristóbal, no á Colombo el Mozo, sino al mayor de estos dos almirantes.

[246] Véase Campi, Storia di Piacenz, t. I, pág. 85, y más reciente el conde Napione, á quienes desagradan mucho las palabras Janua cui patria est, considerando la inscripción en verso interpolada fraudulentamente (Mem. di Torino, 1823, pág. 132). Si, como dice Las Casas (Hist. de las Indias, lib. I, cap. 7) fué D. Bartolomé en la célebre expedición de Díaz que, antes que Gama, dobló el cabo de Buena Esperanza, el mapamundi presentado á Enrique VII fué hecho inmediatamente después de esta expedición. Debo advertir, con este motivo, que la nota escrita de letra de D. Bartolomé, que termina con las palabras: «Yo estaba presente», la encontró Las Casas en las márgenes de un Tratado sobre la Esfera, del cardenal Pedro de Ailly (Pedro de Aliaco); nueva prueba que puede añadirse á las presentadas al principio de esta obra, para demostrar la predilección del Almirante por los escritos del obispo de Cambrai.

[247] El apellido de Terra Rossa pertenece, además, á familias que ningún parentesco tienen entre sí. Existe una obra curiosísima relativa á los descubrimientos marítimos atribuídos á los venecianos, del benedictino Vitale Terra Rossa, Riflessioni geografiche circa le terre incognite distese in ossequio perpetuo della Nobiltà Veneziana. Padua, 1687.

[248] Presentaré como ejemplo la carta del duque de Medinaceli al Gran Cardenal de España, escrita cuatro días después de la vuelta de Cristóbal Colón de su primer viaje. Este Duque, el primero de su casa, Luis de la Cerda, se alaba (Marzo de 1493) de haber impedido á Cristóbal Colomo ofrecer su proyecto al Rey de Francia, y de haberle recomendado al tesorero Alonso de Quintanilla. (Navarrete, t. II, Doc. XIV.)

En los antiguos registros del Tesoro (libros de cuentas) para los años 1484, 1486, 1488 y 1492, encuéntrase, con ocasión de algunas pequeñas sumas pagadas al Almirante «á causa de algunos servicios prestados á Sus Altezas», unas veces Colon y otras Colomo, extrangero. Esta última forma del nombre se repite en la orden de 12 de Mayo de 1489, según la cual, el Almirante, en sus viajes á la corte, debe ser hospedado, pero no alimentado gratis (Navarrete, t. II, Doc. II y IV); como también en el título de la traducción que hizo Cozco, en Mayo de 1493, de la carta á Rafael Sánchez.

El historiador Oviedo prefirió más tarde (no tuvo el cargo de cronista hasta 1538) el nombre de Colom que es el que generalmente emplea.

Desde la redacción de las Capitulaciones (17 de Abril de 1492), que, por una coincidencia de apellidos bastante curiosa, fueron redactadas por Juan de Coloma, secretario del Rey, en los documentos oficiales figura siempre escrito Cristóbal Colon.