En latín se encuentra con más frecuencia, desde fines del siglo XV, Colonus que Columbus. Pedro Mártir habla de un tal Colonus (Epist. CXXX.) El papa Alejandro VI, en las Bulas de 3 y 4 de Mayo de 1493, emplea la expresión Christophorus Colon, sin flexión gramatical. El obispo Geraldini, en su carta en estilo lapidario, dirigida á León X, dice: Colonus Ligur æquinoctialis plagæ inventor. Encuentro Columbus en vez de Colonus en Bembo (Hist. Venet., 1551, fol. 83) y en el célebre Itinerarium Portugalensium é Lusitania in Indiam (ed. 1508, folio LII) que el P. Madrignani ha calcado de la Colección de viajes de Francazano de Montaboldo.
Yo he seguido la costumbre, bastante rara, pero generalmente adoptada en Francia, de escribir Colomb. Esta costumbre es antiquísima. El traductor de la Historia natural de Acosta, Roberto Regnaud, que dedicó su obra al rey Enrique IV, habla siempre de Cristóbal Colomb (ed. de 1606, pág. 38). Voltaire intentó introducir la forma más correcta de Colombo; pero esta innovación no tuvo éxito. Los ingleses y los alemanes escriben Colombus; sin embargo, la primera obra alemana en que se habló del descubrimiento de América, la obra rara de Jobst Ruchamer, Unbekanthe landte und ein neine Weldte in kurz verganger zeyhthe erfunden, ed. de Nuremberg, 1508, capítulo 84, que posee la Biblioteca Real de Berlín, y que el sabio Camus (Mem. sur les collect. de voyages des de Bry et de Thévenot, 1802, pág. 344) dice no haber podido encontrar en París, llama constantemente á Cristóbal Colón, en alemán, Cristoffel Dawber, es decir, Cristóbal Palomo. Es un modo de germanizar los nombres extranjeros, traduciéndolos á imitación de lo que se ha hecho largo tiempo latinizándolos ó helenizándolos. El mismo Ruchamer describe la expedición de Guerra y de Per (Pedro) Alonso Niño (Gómara, fol. 12; Herrera, Dec. I, lib. IV, cap. 5) á la costa de Coro y Cauchieta, atribuyéndola á Alonzus Schwarte (Ruchamer, cap. 109-111), que es otra traducción de un nombre, y de un nombre accidentalmente desfigurado. Ruchamer encontró en el Itinerarium Portugalensium (cap. 109): Petrus Alonsus dictus Niger, en vez de Petrus Alfonsus Nignus (Niño) como dice Pedro Mártir de Anghiera (Oceánica, Dec. I, libro VIII, pág. 87). La audacia con que uno de los más grandes nombres de la historia, el de Colón, ha sido disfrazado, llamándole Cristoffel Dawber, da á la antigua traducción alemana del Mondo Novo et paesi nuovamente retrovati de Montaboldo (Navarrete, t. III, pág. 187) un aspecto rarísimo.
Cambios análogos á los que el nombre del Almirante ha experimentado en Italia y en España, donde se encuentra escrito Colon, Colom y Colomo, se reproducen en otras familias que ninguna pretensión tienen de descender de Cogoleto ó del Castillo de Cuccaro. Los Colomb de Borgoña, que antes de la revocación del edicto de Nantes habían establecido allí grandes fábricas de vidrio, firmaban también Colon, Colom y Collon (Erman y Reclam, Hist. des refugiés français en Prusse, t. V, pág. 205.)
[249] La sentencia decía: «Excluyendo á D. Baltasar Colombo, por no ser descendiente del mismo Almirante, que sólo llamó á sus descendientes.» (Mem. di Torino, 1823, pág. 123.) Baltasar pretendía descender de Franceschino Colombo de Cuccaro, y este Franceschino era, según la hipótesis que confundía á Domingo Colombo de Cuccaro, muerto en 1456, con Domingo Colombo de Génova, tío del gran Almirante. Baltasar no era, pues, de la rama directa descendente. La interpretación de las cláusulas podía parecer violenta, no consultando más que los documentos impresos hoy, porque «las hembras no eran llamadas á suceder sino cuando en el otro cabo del mundo no hubiera pariente del apellido de Colón.» Este punto litigioso lo expone con mucha claridad el conde Galeani Napione en las Mem. di Torino, 1805, páginas 204-208.
[250] Digo futuro, porque el título de gracias (30 de Abril de 1492) no promete el uso del Don y los títulos de Almirante, Virrey y Gobernador sino cuando fuera logrado el objeto de la expedición. En la introducción al Diario del primer viaje, que probablemente sería escrita antes del 3 de Agosto de 1492, se vanagloria Colón de los favores de los monarcas «que se han dignado ennoblecerle y le han concedido el tratamiento de Don.» Se ve, sin embargo, en la cédula Real del 20 de Junio de 1492, encontrada en los archivos de Simancas, que, en aquella época, el grande hombre era designado únicamente como nuestro capitán Cristóbal Colón. Si, dos meses antes, en las capitulaciones, encuéntrase ya añadido el Don, sólo es en la parte de ellas redactada por Colón mismo, no en la que redactó el Secretario de Estado.
[251] D.ª Juana de la Torre, hermana de aquel Antonio Torres que acompañó á Colón en su segundo viaje. La carta cuyo párrafo nos ha conservado su hijo, no es la Carta al Ama, escrita cuando Colón llegó preso á Sevilla, y que fué encontrada en los archivos del convento de Santa María de las Cuevas en dicha capital. En esta última nada se dice del parentesco con los almirantes genoveses.
[252] Y no 12.000, como frecuentemente se ha dicho é impreso. (Véase Cod. Col. Amer., pág. LXV, y Mem. di Torino, 1823, página 123.)
[253] Voy á reunir en esta nota los títulos de las principales obras que tratan de la patria de Cristóbal Colón: Agustín Giustiniani, Psalterium hebr. græc. arab. chald., 1516. Antonio Gallo y Senarega, en Muratori, Rer. Ital. script., tomo XXIII, pág. 243, y t. XXIV, pág. 535. Barros, Asia, Década I, lib. III, cap. 2. Jul. Salinerus ad Tac. Anal., 1602. Pietro Maria Campi, Istoria universali di Piacenza, 1662. Casoni, Annali della Rep. di Genova, 1708, pág. 271. Tiraboschi, Litt. Ital., t. VI, part. I, pág. 171. Elogio storico di Crist. Colombo e d’Andrea Doria, Parma, 1801. Gianfrancesco Galeani Napione di Cocconato, en Mem. dell’ Acad. di Torino, 1805, páginas 116-262, y 1823, páginas 73-172. Franc. Cancellieri, Not. stor. di Colombo, 1809. Galeani Napione, Patria di Colombo, Florencia, 1808. Domenico Franzone, la Vera patria di Christ. Colombo, 1814. Serra, Carrega e Piaggio, en Mem. dell’ Acad. delle scienze di Genova, 1814. Marchese Durazzo, Elogio di Colombo, Parma, 1817. Bossi, Vita de Crist. Columbo, 1818. Bianchi, Osserv. sul clima della Liguria maritima, 1818, t. I, pág. 143. Spotorno, Origene e patria di Crist. Colombo, 1819. Belloro e Vernazza, Not. della familia di Colombo, 1812. Zurla, Viaggiat. Veneziani, t. III, pág. 412. Spotorno, Codice diplom. Colombo-Americano, 1823. Navarrete, Colección de viajes, t. I, páginas LXXVII-LXXIX. Lettera del conte Galeani Napione al chiar. signore Washington Irving, 1829. Cuando se hace un estudio serio de los documentos relativos á la vida de Cristóbal Colón, hay que dolerse de la incertidumbre que existe en toda la parte de esta interesante vida anterior al año de 1487. El pesar aumenta al recordar el minucioso relato que los cronistas hacen de la vida del perro Becerrillo, ó del elefante Abulabat, que Aarum al Raschyd envió á Carlomagno.
[254] También sólo una vez se encuentra la firma Xpo. Ferens sin las siete iniciales. Véase la carta de 25 de Febrero de 1505, en la que habla de Amerigo Vespucci. La mezcla de letras griegas (X y P) y latinas es muy común en España, como entre los teólogos el emplear Christifer, Christiferus y Cristiger (Cancellieri, pág. 4) por San Cristóbal.
[255] Este uso ha influído en las costumbres de la vida ordinaria. Cuando en la América meridional se habla de Colón, se le designa con la sola palabra Almirante, como en Méjico Cortés y en los Estados Unidos Lafayette son designados con la palabra Marqués. Esta popular costumbre demuestra la grandeza histórica de los personajes objeto de ella.