Un análisis sucinto de ambos documentos gráficos comprenderá toda la parte oriental de las islas Bahamas (Lucayas, islas de la nación de los Yucayos). El Diario de la navegación de Juan Ponce de León, emprendida en 1512 para descubrir la famosa fuente que rejuvenecía de la isla Bimini y que ocasionó el descubrimiento de la Florida (el país de Cautio, según le llamaban los indígenas), confirma además, del modo más convincente, lo que nos enseñan los mapamundi de La Cosa y de Rivero. En investigaciones de esta índole conviene distinguir, respecto á los diferentes grados de certidumbre que presentan, lo que se refiere á Guanahaní, punto capital del debate en la historia de los descubrimientos, y lo relacionado con las demás islas del mismo archipiélago, cuya identidad de nombre y posiciones es menos cierta. Este es, en mi opinión, el método, conveniente en todo trabajo relativo á los mapas de la Edad Media, método igual al que los filólogos aplican, como único posible, en el examen de los mapas que contienen los manuscritos de Ptolomeo. Antes de disponerse á adivinar cuáles son las posiciones de los mapas modernos que responden á las de los mapas de la antigüedad clásica, deben ser examinadas las opiniones que los geógrafos antiguos se formaron de la situación relativa de los lugares. Los ensayos gráficos de Agathodæmon de Alejandría, ó de los dibujantes menos sabios que posteriormente hicieron adiciones á los supuestos mapas de Ptolomeo, sólo expresan las opiniones más ó menos erróneas de su tiempo. De igual modo, respecto á la época de Colón y de Ponce de León, se procura encontrar indicaciones de este acuerdo entre los mapas y los diarios de navegación, limitándose estrictamente al examen de las obras anteriores á 1529 y á reconocer, á pesar de su disfraz, á veces bastante raro, los nombres antiguos é indígenas, en las denominaciones y recuerdos modernos.

Aunque el número de posiciones de que se puede tener alguna certidumbre es bastante considerable, quedan, sin embargo, en la descripción de la India insular de Marco Polo, como en los documentos gráficos de América, muchas islas repetidas que han continuado como estereotipadas en todos los mapas hasta el siglo XVII; islas cuyo emplazamiento real no puede fijarse, y á veces ni aun probar su existencia. No pocas cartas marinas y portulanos de la Edad Media no han sido aún más descifrados que el undécimo mapa de Asia de Ptolomeo, el cual representa el Archipiélago al sur del Sinus magnus y al oeste de Cattigara, estación de los Sines.

En las investigaciones geográficas es preciso comenzar, cuando se entra en terreno dudoso, por la identidad de los nombres. Después de reconocer en los mapas las denominaciones conservadas por los viajeros, preciso es ver si la posición relativa de los lugares está también de acuerdo con los itinerarios, y si esta posición, ó más bien, orden de sucesión de los lugares, es como los viajeros, con razón ó sin ella, la han supuesto. Estos se equivocan con frecuencia, porque en las comarcas donde las corrientes tienen gran fuerza, la posición relativa de las islas, considerando éstas bajo el doble punto de vista de la relación que entre ellas tienen ó de su yacimiento respecto á una costa próxima, debía ser muy insegura, y el atraso del arte náutico de entonces nos priva de toda determinación absoluta.

El Almirante en su Diario de navegación y en su carta al tesorero Rafael Sánchez, fechada en Lisboa el 14 de Marzo de 1493, insiste en el orden en que hizo los descubrimientos, y nombra las primeras islas entre las Lucayas. «La primera, dice, es San Salvador ó Guanahaní; la segunda Santa María de la Concepción; la tercera Fernandina; la cuarta Isabela ó Saometo; la quinta Juana ó Cuba.» Por lo que dice una carta de Anghiera (lib. VI, ep. 134), el sexto lugar corresponde á Haïti ó la Española; pero, si no resulta probado en el pleito contra Diego Colón, es bastante probable que esta última isla la vió, por primera vez, Martín Alonso Pinzón, mientras el Almirante se encontraba en las costas de Cuba[102].

Adivinó tan bien Anghiera, desde el mes de Noviembre de 1493, la importancia de estas seis islas, que, mientras Colón continuaba en la firme creencia de haber estado ó en las tierras sometidas al gran Khan ó en la isla de Zipango (el Japón), proclamó ya el descubrimiento de Novi orbis repertorem. (Lib. VI, ep. 138.)

Comenzaré por presentar, en forma de cuadro sinóptico, las distintas aplicaciones que se han hecho de los nombres que puso el Almirante á sus cuatro primeros descubrimientos.

COLÓN.
(Diario de su primer viaje.)
MUÑOZ.
(Historia del Nuevo Mundo, lib. III, § 12.)
NAVARRETE.
(Colección de viajes y descubrimientos, p. CIV.)
WASHINGTON IRVING.
(Life of Colon.Appendix, número 16.)
GUANAHANÍ.
Ó SAN SALVADOR EL GRANDE.
WATLING.
(Cabo SO., lat. 23° 56′,
long. 76° 54′.)
GRAN TURCA.
(Cabo N., lat. 21° 31′,
long. 73° 24′.)
CAT ISLAND.
(Cabo Columbus, lat. 24° 9′,
long. 77° 37′.)
SANTA MARÍA
DE LA CONCEPCIÓN.
. . . . . . . . . . . . .LOS CAICOS.
(Cabo Cometa, lat. 21° 42′,
long. 73° 45′.)
LA CONCEPCIÓN.
(Centro, lat. 23° 51′,
long. 77° 27′.)
FERNANDINA.CAT ISLAND.
(Cabo Columbus, lat. 24° 9′,
long. 77° 37′.)
PEQUEÑA INAGUA.
(Cabo E., lat. 21° 30′,
long. 75° 15′.)
GRANDE EXUMA.
(Cabo N., lat. 23° 42′,
long. 78° 22′.)
SAOMETO
Ó ISABELA.
ISLA LARGA.
(Cabo N., lat. 23° 40′,
long. 77° 40′.)
GRANDE INAGUA.
(Cabo NE., lat. 21° 20′,
long. 75° 24′.)
ISLA LARGA.
(Cabo N., lat. 23° 40′,
long. 77° 40′.)
Nota. Las posiciones se fundan en las cartas del capitán Mayne y de Ricardo Owen, ed. de 1833, suponiendo para la isla de Cuba la Punta de las Mulas, long. 78° 14′, y la Punta Maysi, long. 76° 27′; para la isla de Haïtí, el Cabo San Nicolás, longitud 75° 43′; el Cabo Isabelica, long. 73° 15′, y el cabo Samaná, long. 71° 25′.

Para apreciar el valor de las interpretaciones expresadas en el cuadro precedente, las comprobaré, comparándolas con los dos documentos más antiguos que poseemos: los mapas de Juan de la Cosa y de Diego Rivero. La gran autoridad de estos documentos consiste, no sólo en la fecha incontestable de su redacción, sino también en la importancia y posición individual de sus autores. Uno de estos mapas ha sido dibujado en el Puerto de Santa María, cerca de Cádiz, dos años antes de que Colón emprendiese su cuarto y último viaje; el otro, completamente idéntico respecto á las posiciones que aquí discutimos, es diez y siete años posterior á la muerte de Amerigo Vespucci.