No anticiparé los amplios informes que he de dar de Juan de la Cosa al describir el mapamundi del célebre navegante[103]; baste recordar aquí que La Cosa acompañó á Colón en el segundo, y acaso también en el tercer viaje, y que, en otras expediciones, fué varias veces, hasta el año de 1509, á las costas de las Grandes Antillas; que Anghiera elogia su talento para dibujar cartas marinas, y que Las Casas (lib. II, cap. 2), al hablar de los consejos dados por La Cosa á Bastidas en el mismo año de 1500, en que dibujó el mapamundi, dice que el vizcaíno Juan de la Cosa era entonces el mejor piloto que pudiera hallarse para los mares de las islas occidentales.
El autor del segundo mapa, Diego Rivero, cosmógrafo é ingeniero de instrumentos de navegación del emperador Carlos V, desde el 10 de Junio de 1523 (cosmógrafo de S. M. y maestre de hacer cartas, astrolabios y otros instrumentos), no fué á América; pero, llamado con el segundo hijo del Almirante, Fernando Colón, con Sebastián Cabot y Juan Vespucci, sobrino de Amerigo (Pedro Mártir, Oceánica, Déc. II, lib. VII, página 179; Déc. III, lib. V, pág. 258, y Documento número 12, en Navarrete, t. III, pág. 306), al célebre congreso de Puente de Caya, entre Yelves y Badajoz, para discutir la aplicación de los grados de longitud que debían limitar los descubrimientos españoles y portugueses, tuvo á su disposición, por la índole del cargo, todos los materiales que existían en el grandioso establecimiento de la Casa de Contratación, fundada en Sevilla en 1503, y el depósito de cartas del Piloto mayor, encargado desde 1508 (Docum. núm. 9, en Navarrete, t. III, página 300) de extender y rectificar anualmente el Padrón Real, es decir, el catálogo de las posiciones «de las tierras firmes é islas ultramarinas».
El mapamundi de Diego Rivero, trazado en 1529, y que se conserva hoy en la biblioteca pública de Weimar, demuestra cuán numerosos é importantes eran los materiales que indico. La parte de las Antillas, de Méjico y de las costas septentrionales y orientales de la América meridional, sin exceptuar el litoral del mar del Sur, desde el grado 12 N. al 10 S., es tan semejante á los mapas modernos, que maravillan los progresos de la geografía desde fines del siglo XV. La información acerca del invento de bombas de achicar, hecha por este hábil cosmógrafo, bombas que mantenían á flote un barco, haciendo tanta agua, que pudiera moler un molino (Navarrete, Docum. núm. 4, t. I, pág. CXXIV), es una prueba oficial de que no sobrevivió al año de 1533. Los sabios españoles conocían el nombre y mérito de Diego Rivero, pero no su mapamundi, que se cree fué traído á Alemania en uno de los frecuentes viajes de los señores de la Corte de Carlos V desde Sevilla y Toledo á Augsburgo y Nuremberg.
La Cosa, que había seguido en unión de Cristóbal Colón, en Noviembre y Diciembre de 1493, la costa boreal de Haïti, la que está frente á las islas Turcas y á los Caicos, debió saber de boca del mismo Almirante dónde estaba situada la isla Guanahaní, descubierta trece meses antes. Á primera vista se nota en el mapa de La Cosa que la posición de Guanahaní no es entre los bajos é islotes que se encuentran frente á Haïti, al Este de la isla de la Tortuga, sino más lejos, hacia el Oeste, entre Samaná é Isla Larga (Long Island), que llama Yumay, próxima á esa gran tierra de Habacao que Rivero indica claramente como un banco de arena, con el nombre de Cabocos. Estos dos nombres, idénticos por la sustitución tan frecuente de la c y la h, designan el banco de Bahama, sobre el cual, y más al Norte, conocemos hoy la isla Gran Albaco, que es la isla Lucayo Grande de Rivero. En la carta de este cosmógrafo figura al oeste de Lucayo Grande el nombre de la isla Bahama (la Gran Bahama de los mapas modernos), y une las dos islas por un banco de arena, que es el Pequeño Banco de Bahama, mientras Cabocos R.[104], separado por un canal (nuestro canal de la Providencia), indica el Gran Banco de Bahama.
Para orientarse en la carta de La Cosa es indispensable relacionar las islas y cayos del norte de Haïti con posiciones de la costa septentrional de esta isla, cuya identidad con las denominaciones modernas está probada. Estos puntos que presenta el trabajo de La Cosa son de Este á Oeste: el cabo Estrella (Nav., t. I, pág. 79); la isla Tortuga, que llamó mucho la atención de Colón en su primer viaje (I, 80 y 85); Vega Real (Herrera, I, 2 y 11, y Muñoz, lib. V, § 6); Isabela, diez leguas al este de Monte Cristi, fundada en Enero de 1494, después de la destrucción del fortín de Navidad (I, 219, Vida del Almirante, cap. L; Muñoz, lib. IV, § 42), Cabo de Plata (I, 131), al este de Cabo Francés de Colón[105] (Cabo Franco, C.); finalmente, la península de Samaná, perteneciente á la provincia haïtiana de Xamana (I, 132 y 209). Ahora bien; las islas Turcas, que Navarrete cree ser Guanahaní, están situadas en el meridiano de la Punta Isabelica (Isabela de Juan de la Cosa y de las cartas inglesas); es el segundo de los cuatro pequeños grupos de islotes y de cayos frente á la costa septentrional de Haïti, entre los meridianos de la Tortuga y de Samaná. Estos cuatro grupos llevan hoy los nombres de Caicos, Turks Islands (islas Turcas), el Mouchoir carré (Abre los ojos) y los Cayos de Plata (Bajo de la Plata). Esta banda de islotes y bajos también la indica La Cosa de E. á O. con las denominaciones de Maguana, Iucayo y Caiocmon, y casi á su verdadera distancia de la costa. El islote Iucayo, situado en el meridiano de Isabela, representa, por tanto, al parecer, el pequeño archipiélago de las islas Turcas, compuesto, de Norte á Sur, del Gran Kay (Gran Turco), de Hawk’s Nest, de Salt Kay, Sand Kay y Endymion’s Rock; pero en la carta de La Cosa, en vez de estar Guanahaní entre los islotes al E. del meridiano de la Tortuga, se encuentra situada al O.
La longitud que Juan de la Cosa asigna al primer punto de desembarco de Colón es, sin duda, demasiado oriental todavía. Tomando por escala la diferencia de longitud que presenta la carta de Juan de la Cosa, desde el cabo San Nicolás (cabo Estrella, C.) al cabo Samaná[106], encuentro desde Iucayo, C. (Gran Turco, M.) á Guanahaní sólo 2° 50′, en vez de 4° 12′. El error de La Cosa proviene de haber aproximado mucho Guanahaní á su isla Samaná, nombre que ha quedado á Atwoods Kay en los mapas franceses é ingleses. Es, sin embargo, notable que esta isla de Samaná está muy bien situada en la carta de 1500, pues según las buenas observaciones cronométricas, su situación es á 11° al E. del meridiano del cabo Maysi de Cuba, y según La Cosa, sólo algunos minutos menos. ¿Es posible creer que éste, que conocía la existencia de una serie de islotes ó cayos casi paralela á las costas septentrionales de Haïti, que había navegado dos veces con Colón y debió hablar varias con él del acontecimiento más importante de su vida, la primera tierra que descubrió; es posible creer, repito, que Juan de la Cosa hubiera situado Guanahaní al NO. de la Tortuga, si Colón le había indicado una isla frente á Punta Isabela?
El mapa de Rivero de 1529 confirma plenamente lo que sabíamos por el de La Cosa. Verdad es que carece de nombres en la costa septentrional de Haïti, nombres que pudieran servir para orientarse y estar seguro acerca del yacimiento de los varios islotes y bajos opuestos; pero los figura y nombra, siendo de E. á O. los Bajos de Babueco de forma cuadrada (acaso[107] Silver Bank, M.) las islas Cayaca y Canacán, que creo sean los Caicos de Ponce de León (Herrera, Dec. I, lib. IX, capítulo 10) Amuana é Inagua. Al NO. de la Tortuga indica Rivero Guanahaní, opuesta á la extremidad oriental de Cuba en el meridiano del punto donde se encuentra el nombre de Baracoa[108], que es el Puerto Santo del Diario de Colón (I, 68, 69, 72, 74), unos 45′ al Oeste del cabo Maysi, llamado antes Bayatiquiri (Herrera, Dec. I, lib. II, cap. 13) por los indígenas.
Resulta, pues, que en el mapa de Rivero está Guanahaní algo más cerca del Gran Banco de Bahama que en el de La Cosa. En general, nótase en dicho mapa lo mucho que había ganado la geografía de estos parajes con la expedición de descubrimiento de Ponce de León y el nuevo sistema de navegación inaugurado por Anton de Alaminos[109]. Ya he dicho que el Grande y el Pequeño Banco de Bahama se distinguen en él con perfecta claridad. Una isla llamada Cabocos, reflejo de la palabra Abaco, forma el centro del Gran Banco, terminado del SE. al NO. por Curaceo (Curateo de Herrera, Descripción de las Indias occid., cap. VII, acaso Hetera[110] de los mapas modernos), y la famosa tierra de Bimini (islas Biminis, M.), donde Ponce de León buscó aquella fuente que devolvía la juventud, cuyo elogio creyeron deber hacer al Pontífice romano Anghiera[111] y el ingenioso y maligno Jerónimo Benzoni.
Rivero figura la isla de Guanahaní completamente rodeada de arrecifes, siendo la única de las Lucayas donde ha creído necesario indicarlos. Estos arrecifes son la grande restinga de piedras (cinta de bajas) que cerca toda la isla de San Salvador, según el Diario de Colón (I, 24). La forma de la cruz dada á la isla es imaginaria y la distingue de todas las demás, pero es difícil adivinar en qué relato erróneo se funda.
Aunque Rivero ponga á Guanahaní frente á la costa de Cuba, donde también se dice que está situada la única vez que se la nombra en el pleito de D. Diego Colón, debió sin embargo colocarla un quinto de grado más al Oeste. Según el mapa de Ricardo Owen, que añade sus propias observaciones á un plano español de las costas orientales de Cuba, los dos cabos SE. y SO. de Guanahaní corresponden á los meridianos de los puertos Tanamo y Cananova. Ahora bien; la primera edición de la bella carta del capitán Mayne, que sólo es ocho años anterior (data de 1824) sitúa Guanahaní (el cabo SO.) al Norte de la bahía de Nipe. La posición de la citada isla ha cambiado, pues, en estos últimos tiempos en un cuarto de grado y, según los mapas franceses[112], hasta 35′. Estos ejemplos de rectificaciones modernas, tan considerables á pesar de la perfección de los instrumentos y de los métodos, deben inducir, no sólo á no censurar, sino á contemplar con sorpresa los resultados obtenidos á fines del siglo XV en un mar surcado por las corrientes.