B. Estados diatésicos resultantes de afecciones agudas.—La influencia del carbon vegetal sobre la vida y su principio, conduce á presumir fácilmente cuáles serán los estados diatésicos generales, consecutivos de fiebres graves y de afecciones profundas de la vida vegetativa en que está indicado este medicamento. Estos, pues, son: los derrames serosos, especialmente pleuríticos con fiebre héctica y exacerbacion vespertina, y algunas exudaciones seudo-membranosas de poca estension; las colecciones purulentas y plásticas no son de su dominio, sino del arsénico, del azufre, del sulfuro de cal..... Tambien está indicado en la diátesis palúdica, cuando la hinchazon de la piel presenta una palidez mate á consecuencia de la infiltracion serosa difundida en las mallas del tejido celular, y que la nutricion es nula y las funciones están inertes. Pero en este caso, el subcarbonato de cal, el mercurio, la sal marina y el azufre pueden disputarle la preeminencia en el tratamiento.
Se puede, en fin, utilizar las propiedades del carbon en la diátesis escorbútica, en la ictericia crónica procedente de un estado congestivo del sistema de la vena-porta, y en ciertos estados caquécticos, resultado del abuso de medicamentos llamados alterantes, de grandes pérdidas humorales, sobre todo por purgantes, y tambien de enfermedades graves.
C. Afecciones del sistema venoso.—Es un hecho comprobado por la esperimentacion pura y por la clínica, que el carbon ejerce una influencia especial sobre el sistema venoso en general, y en el de la vena-porta y capilares venosos en particular. Los síntomas que manifiestan esta accion, espresan perfectamente los padecimientos hemorroidales y uterinos, diversos éstasis venosos en el abdómen y otras cavidades esplánicas, las estancaciones sanguíneas de los capilares cutáneos y viscerales, como por ejemplo, las inyecciones pasivas, las estrías oscuras, las redes varicosas, los sabañones, las sensaciones de ardor, los dolores quemantes, el prurito, la lentitud, el adormecimiento, los latidos, las hemorragias, las exhalaciones sanguíneas por diversos puntos de las membranas mucosas esternas ó internas.
El aborto por plétora venosa abdominal, con flatulencia, hipocondría, várices internas, puede hallar en el carbon un poderoso medio preventivo, y no menos útil en su esfera de accion que el centeno cornezuelo, la sabina, el fósforo, la sepia.....
El carbon vegetal está perfectamente indicado en las menstruaciones casi menorrágicas ó cuya aparicion es muy frecuente; si el flujo es precedido de calambres, pesadez con calor quemante; cuando la sangre es pálida, la mucosa vaginal está ardorosa, tumefacta, y que presenta aftas y una especie de leucorrea corrosiva. Este flujo sero-mucoso, amarillento, que precede á las reglas con sensacion de escoriacion ó de ardor, cede al carbon, positis ponendis. La pulsatila, la magnesia y la manzanilla son necesariamente sus mejores auxiliares.
El carbon corresponde mejor en los cólicos hemorroidales que en el flujo mismo, el cual exige mas generalmente la nuez vómica y el azufre. El capsicum annuum, el acíbar y la pulsatila obran en este caso en el mismo sentido que el carbon, que tambien presenta un pequeño flujo sanguíneo antes de las deposiciones, pero con mas frecuencia flujo de una serosidad viscosa, prurito, ligeras punzadas y exudacion en el periné.
La importancia del carbon es mayor en el tratamiento de las afecciones varicosas esternas ó internas, y combate con especialidad los éstasis sanguíneos de carácter venoso. En las redes varicosas que existen en la base del cráneo, con los vértigos característicos, ó en otras cavidades, con sensacion de calor incómodo, de escoriacion, pesadez, plenitud, es el carbon el mas á propósito para escitar la reaccion de los tejidos, á fin de disipar esas especies de congestiones varicosas, con el auxilio de los medicamentos apropiados á ciertos órganos y á ciertas fases de la afeccion. Los sabañones que exigen el carbon están en esta categoría, del mismo modo que el estado aploplético producido por el éstasis venoso cerebral ó pulmonal, á consecuencia de enfermedades graves, ó que se desarrollan gradualmente por congestiones ó somnolencias habituales, por plétora venosa; el carbon combate en este caso el entorpecimiento y la especie de asfixia capilar.
Bajo el mismo punto de vista debe considerarse la utilidad del carbon en la hemoptísis, unida á la plétora venosa abdominal ó pulmonal, ó á una pars mandans hemorroidal. Sin embargo, el uso del carbon despues de acónito, árnica y brionia en la espectoracion sanguinolenta, efecto de la presencia de tubérculos, es de utilidad incontestable; quizá sea necesario distinguir un elemento venoso, segun la edad y la constitucion; hé aquí un punto de práctica que puede ayudar á resolver el hecho de si la espectoracion sanguinolenta propia del carbon debe ser crónica y acompañada de sofocaciones y calor quemante al interior.
Varias hemorragias, completamente venosas y pasivas, pertenecen tambien á este medicamento, como la de los ojos, de la nariz, de las encías, el vómito de sangre, las deposiciones y orinas sanguinolentas, la exudacion, en fin, de la sangre en la superficie de las úlceras; en todos estos casos se debe tener en cuenta los síntomas generales ó locales que caracterizan la accion del carbon.
D. Afecciones de los órganos de los sentidos, del pecho y del vientre.—Corresponde al carbon la irritacion crónica de los ojos, agravada por la lectura ó un trabajo intelectual, con prurito, ardor, aglutinacion de los párpados por la mañana, tumefaccion roja ó pálida de la conjuntiva, exudacion sanguínea y aun hemorragia, particularmente en personas de constitucion delicada que han abusado de la mesa.