Fenómenos semejantes se observan en la nariz y fosas nasales; cuando hay comezon y costras, flujo de serosidad ó de sangre, obturacion, coriza fluente, exigen tambien el carbon; estos síntomas se agravan ó aparecen despues de esfuerzos que agolpan la sangre á la cara. Cierta rubicundez con un poco de hinchazon de la nariz pertenece con especialidad al carbon animal.
La boca y la garganta ofrecen síntomas análogos; los dientes vacilan; las encías, tumefactas ó no, se esfolían y sangran, y están á veces escoriadas. Generalmente hay salivacion y abundancia de mucosidades, y el dolor de la garganta es quemante; no falta la sensacion de arañamiento, de escoriacion y de estorbo, como por hinchazon ó apretamiento. La euphrasia, la staphisagria y el fósforo son los medicamentos cuya accion se aproxima mas á la del carbon en las irritaciones crónicas y venosas de los ojos, de la nariz y de la boca.
En la angina gangrenosa, ó mas bien que amenaza ser tal, por la astenia y congestion sanguínea negruzca, el carbon está tan indicado como el ácido clorhídrico; ambos son preferibles á la quina en la afeccion profunda de la garganta, cuando el arsénico no está indicado ó que ha sido ineficaz. El carbon es conveniente en las laringitis con la sensacion de arañamiento, de escoriacion ó de ardor quemante en la laringe, con la ronquera mas pronunciada por la tarde, y por una especie de hormigueo que provoca una tos calambroidea seca ó con espectoracion verdosa.
Es el principal medicamento de la ronquera agravada por hablar, pero casi únicamente en los adultos y en la edad madura, cuando el sistema venoso abdominal goza de toda su actividad.
El carácter venoso y de congestion se halla en las afecciones torácicas propias del carbon. Este es, despues del arsénico, el principal remedio de la bronquitis crónica, del catarro sofocante y del de los viejos. Es un recurso poderoso en las personas debilitadas, enervadas y que esperimentan dificultad para espectorar. Con el carbon se ayuda á fortificar las mucosas relajadas. El tártaro estibiado tiene sus indicaciones diferenciales, tales como abundancia estraordinaria y asfixiante de las mucosidades, alteracion directa de la inervacion, parálisis inminente del pulmon.
La espectoracion no es un efecto característico entre los del carbon, pues es variable y aun nula. La respiracion es muy difícil; los accesos de sofocacion son debidos á calambres ó á gases; hay necesidad de respirar profundamente, y se observa siempre opresion, sensacion de plenitud, de ansiedad, de escoriacion, de calor quemante. Los movimientos congestivos en el corazon se espresan con las mismas sensaciones y con palpitaciones que reflejan en la vena cava.
Se ha dado el carbon como un medio de impedir el que la coqueluche pase al período convulsivo; pero su accion es mas eficaz despues del semen contra y de la drosera, y cuando la tos parece perpetuarse, con ronquera, angustia, congestiones á la cabeza y azulamiento de la cara.
La accion electiva del carbon sobre el estómago y los intestinos es un hecho generalmente conocido, que emana de su electividad sobre los mismos capilares venosos y sobre el sistema nervioso ganglionar. Esta accion se dirige mas especialmente á los órganos digestivos, porque están mas dispuestos á entorpecerse, en atencion á que su actividad vital es inferior ó susceptible de ser disminuida y alterada por mayor número de causas. Así pues, el carbon es, despues del arsénico, el medio mejor de escitar esta vitalidad, cuando la ingestion de alimentos frios, de agua fria y aun el hielo, la han rebajado hasta el punto que la reaccion local no puede reanimarla con el calor; los calambres, los dolores quemantes y la ansiedad, son la consecuencia de este estado, á menos que no revista una marcha menos aguda, pero que no por eso es menos eficazmente combatida por el carbon.
Los calambres, los dolores quemantes, el meteorismo, la sensibilidad de los tegumentos del vientre, la sensacion de contusion, de pesadez, de plenitud; los cólicos calambroídeos; la agravacion de estos síntomas por la menor ingestion de alimentos, por el frio, por la noche, caracterizan la accion del carbon en las vías gastro-intestinales, y hacen de él un medicamento escelente en los calambres de estómago; en la gastralgia y la pirosis con eructos ácidos; en ciertas disenterías pútridas, despues del período de congestion activa; en la inercia de los vasos abdominales con estancacion del sistema de la vena-porta, tension de los hipocondrios y de la region hepática, dolores en los riñones y el sacro, hemorróides pasivas con ó sin hemorragia, estreñimiento ó irregularidad de las deposiciones.
El carbon animal no presenta en las neuralgias y neuropatías el dolor quemante tan marcado como el carbon vegetal. Estas afecciones, en su principio, tienen pocos caractéres dominantes, y el estado general de los enfermos está poco modificado; pero ya crónicas, con mayor ó menor debilitacion, suponen, en general, sugetos irascibles, susceptibles, y alterándose mas con los cambios del tiempo, del bueno y apacible al húmedo y frio; son hipocondríacos, caquécticos, debilitados por los escesos de la mesa; de aspecto amarillo pálido, que se resfrian con facilidad y carecen de energía vital.