Su accion fisiológica presenta tres estadios bien distintos, mas claros que en cualquier otro medicamento. Obra primero en el sistema nervioso, despues en el circulatorio, y luego sobre el nutritivo. Es por lo tanto sucesivamente, concentrante, reactiva y discrásica. El conjunto de esta accion sobre los dos primeros sistemas representa el estado agudo en los tres estadios del acceso pirético. Su accion sobre el sistema nutritivo representa el estado crónico y el período diatésico.
Los fenómenos del estado agudo, en la quina, corresponden á la constitucion linfático-sanguínea. La fiebre es precedida del espasmo general de los capilares, desenvolviendo sus primeros fenómenos en las estremidades de los vasos arteriales, en lo cual consiste uno de sus principales puntos de contacto con el arsénico. La turgencia de los vasos capilares á la que sigue el calosfrío y el frio, produce despues un calor tanto mas vivo, cuanto mas violento ha sido el orgasmo sanguíneo, guardando relacion directa con la intensidad del calosfrío y del espasmo inicial.
En las constituciones mas análogas á la accion de la quina, la irritacion, es decir el eretismo, no existe en el estado agudo; se presenta, por el contrario, en las personas secas y nerviosas, lo cual no es, en casos semejantes, una contraindicacion para su uso. Las dos acciones de los sistemas nervioso y sanguíneo son separadas, sucesivas, y la flojedad ó atonía que completa el movimiento espansivo, el estado fluxionario de los órganos periféricos, constituye el primer grado de la accion discrásica del medicamento. Tal es la sucesion de los tres estadios del acceso. Esto esplica el por qué en la quina no se presenta la sed sino en el momento en que los fenómenos de escitacion sanguínea reemplazan á los de concentracion y de frio espasmódico, es decir, en el momento en que domina el orgasmo.
Sin embargo, así como una causa morbosa no produce en todos los mismos efectos, y que, aun cuando la enfermedad tenga en todos la misma índole, presenta no obstante formas diferentes; así un medicamento no desarrolla constantemente en todos los mismos síntomas, aunque su accion conserve siempre los mismos caractéres esenciales. Por ejemplo, la quina producirá la sed en un sugeto nervioso-sanguíneo durante los prodromos, ó si se presenta entre el frio y el calor, se prolongará hasta la conclusion del tercer estadio, ó bien el sudor será menor que en los linfático-sanguíneos.
El estado crónico de la quina está caracterizado por lesiones funcionales permanentes, por dolores reumáticos y por alteracion de la nutricion y de los tejidos. Estos efectos son siempre la espresion del abuso del medicamento. Sometidos habitualmente los tejidos á la escitacion erética y al orgasmo vascular de la trama orgánica, vienen á ser el teatro de una laxitud asténica, de una estancacion de los vasos privados de tonicidad, y sus células, sus láminas sobrenadan en los líquidos dentro de los cuales no pueden reaccionar más.
La fuerza plástica se ejerce por la doble accion de apropiacion y eliminacion, y si bien asimila incesantemente al organismo moléculas nutritivas, tambien elimina y rechaza otras; á esta doble accion, pues, de la vida vegetativa es á la que ataca la quina, á la que debilita y aun reduce á la inercia. Así pues, el tejido celular, elemento orgánico de todos los tejidos, de todos los órganos, siempre está hinchado, edematoso, infartado, ó endurecido en alguna parte. En este estado, es importante tener en cuenta los síntomas morales. Son perfectamente análogos á los físicos, y están caracterizados por la apatía, la indiferencia, el desaliento.
A medida que la vida se debilita, las alternativas de concentracion, de espansion y de laxitud se hacen mas y mas irregulares, se agregan á una fiebre discrásica consecutiva á la falta de nutricion, y tienden á hacerse continuas. El estadio de flojedad ó relajacion que consiste en el sudor, se trasforma en infartos, en flujo y con mas frecuencia en diarrea; y aparte del endurecimiento de algunas glándulas y vísceras, la quina no tiene lesiones orgánicas de otra índole. Las afecciones quínicas, pues, son mas rebeldes que graves, y muchas veces un régimen dietético conveniente y la actividad muscular son los mejores medios curativos, porque desenvuelven mas enérgicamente la fuerza plástica y producen un movimiento de sucesion mas rápido de las moléculas orgánicas, es decir, una reparacion mas activa de los materiales constitutivos de la economía.
Si el estado agudo de la quina corresponde á la constitucion linfático-sanguínea, su estado crónico y discrásico está en relacion con el temperamento linfático, con la constitucion fria y floja, en la que el procesus plástico está lánguido y como entorpecido; en este caso, ya lo hemos indicado, el moral está afectado en armonía del organismo; los dos parecen en vías de disolucion: el organismo con estancacion de materiales destinados á la reparacion de los órganos ó á la eliminacion por las vías escretorias, y el moral con la apatía característica de este medicamento. En este grado de la afeccion, llega un momento en que es tal la diminucion de las fuerzas, que el sistema nervioso, irritado por la insuficiencia de los materiales asimilables, provoca una reaccion erética, que espresa á los ojos del práctico las necesidades íntimas de la economía. Esta es la fiebre recorporativa, metasincrítica, lenta, nerviosa, que da á veces por resultado la reabsorcion de los líquidos infiltrados, y conduce á una diarrea colicuativa con sobreescitacion nerviosa erética. Los síntomas morales presentan entonces irritabilidad y ansiedad, y es tambien cuando se observan algunos fenómenos atáxicos y pútridos, último término de la accion quínica.
Ya hemos consignado, al hablar de otros medicamentos, como tambien en este, un último período nervioso, una reproduccion de las sinergias sobre el mismo sistema, cuyos síntomas difieren esencialmente de los que indican el primer período de la accion medicinal, el de espasmo ó de concentracion. En el primer período, la accion se verifica de afuera adentro, y en el último es de dentro afuera.
El estado caquéctico, espuesto en las líneas precedentes, recuerda la consuncion tuberculosa y la diátesis paludiana; tres caquexias que se asemejan con bastante exactitud. La quina, empero, es el remedio de la caquexia palúdica, y el miasma palúdico es un remedio para la tuberculizacion. Lo hemos indicado, aunque de paso; lo hemos ya demostrado[60], y muchos prácticos, entre otros los doctores Boudin[61] y Feuillet[62], lo han confirmado. No es con negaciones como se destruye este hecho adquirido, en nuestro concepto, por la ciencia; no se consigue tampoco oponiendo los casos de fiebre intermitente observados en algunos tísicos; porque seria menester saber en qué grado de la tísis debe obrar el miasma palúdico. Habria, pues, ligereza al tratar de comparar estos accesos de fiebre observados en tísicos en el último período, y para los cuales no hay lucha posible.