Las causas de las enfermedades en las que el acónito es mas útil, confirman la importancia de este dato y la naturaleza de su accion electiva sobre el sistema circulatorio. Estas causas son: una escitacion moral caracterizada por un movimiento de concentracion al que suceden la espansion y el reflujo de la sangre á la superficie, como el espanto y la indignacion contra los cuales se rehace; la accion de un viento frio y seco que concentra la actividad sobre los centros y provoca su accion espansiva; el temperamento sanguíneo, una vida animal y de inercia, una alimentacion muy nutritiva, la juventud y la adolescencia.
Las causas de las agravaciones, tales como el vino, el tacto, el movimiento, aun el de inspiracion, cualquiera movimiento de la parte afecta, el calor, el aire de las habitaciones cerradas, el ruido y una luz muy viva están en los mismos casos. Las causas contrarias, como el aire fresco, la espiracion, la distraccion, el reposo, el silencio y la calma, alivian.
Los síntomas conocidos del acónito se prestan mejor que ningun otro medicamento á la division en estado prodrómico, agudo, sobreagudo y crónico. Esta division surge naturalmente de la accion especial y progresiva del medicamento sobre la economía. Su primera impresion sobre el sistema nervioso comprende un gran número de síntomas que corresponden al período prodrómico de la mayor parte de las enfermedades febriles; su accion sobre el sistema sanguíneo representa su período agudo, y su accion consecutiva sobre el sistema nervioso, es decir, la afeccion de los centros bajo la influencia de las alteraciones generales suscitadas en el organismo, responde al período nervioso ó sobreagudo de algunas fiebres. Por su accion diatésica en fin, el acónito ofrece síntomas análogos á los de varias enfermedades crónicas.
Verémos despues medicamentos cuyos síntomas ofrecen poca ó ninguna analogía con el período prodrómico de las enfermedades agudas; que otros tampoco la tienen con el período maligno ó crónico; así es que cada agente terapéutico tiene su especialidad; cada uno corresponde á una ó mas fases diferentes de la enfermedad; cada uno manifiesta una esfera de accion mas ó menos estensa; y el medicamento que mejor corresponde á la agudeza de tales afecciones piréticas, no siempre está en analogía con la malignidad ó alguna otra faz ó período de la enfermedad.
Cuando la materia médica agrande el círculo de sus estudios, no tanto en la adquisicion de agentes nuevos, como esperimentando mejor los que ya posee, estenderá considerablemente la esfera de accion y precisará mas sus indicaciones. Hé aquí pues el objeto de nuestra obra, tan difícil y aun atrevida quizá, pero que se ha hecho necesaria, y que facilitarán su redaccion los mas completos materiales: en atencion pues á nuestro buen deseo y á las inmensas dificultades que nos hemos esforzado en vencer, juzgamos serán motivos justos para escusar sus muchas imperfecciones, y que agradecerán sin duda su publicacion los médicos interesados en el progreso de este ramo tan atrasado de nuestros conocimientos, el mas importante, la terapéutica.
§ III.—Efectos terapéuticos.
1.º Estado prodrómico.—Por variados que sean los síntomas nerviosos del acónito, tienen relativamente una marcha mas constante que en otros medicamentos, y una fijeza de accion mas pronunciada. Este carácter de fijeza se hace aun mas notable en sus síntomas flegmásicos (período agudo), nuevo motivo para referirle al elemento inflamatorio.
Distinguimos en las enfermedades dos especies de fenómenos nerviosos: los de los prodromos debidos á la impresion de la causa morbosa, y los que suscitan las simpatias de los órganos profundamente atacados, ó la afeccion de los sólidos y líquidos que reaccionan sobre los centros nerviosos. Estos dos órdenes de síntomas tienen sus análogos en el acónito y en otros varios medicamentos. Los primeros pertenecen al período prodrómico, y los segundos al sobreagudo y diatésico. Veamos los primeros.
El frio y calosfríos cutáneos del acónito son esteriores, pero precedidos de indisposiciones internas, de bocanadas de calor y de frio procedentes del interior. Estas sensaciones internas que se desplegan en la superficie, en frio mas ó menos intenso con azulamiento limitado de los dedos de las manos, sin impresiones lineales en los miembros, se prolongan por algunas horas, rara vez por dias, hasta que el sistema circulatorio empieza á intervenir activamente. El espasmo contractivo de los capilares determina el éstasis sanguíneo en la periferia, éstasis eminentemente activo y espasmódico. Los vasos arteriales y el corazon mismo sufren una tension contractiva de sus túnicas musculares y fibrosas, que comunica al pecho un ritmo seco, tenso, y provoca palpitaciones, ansiedades precordiales, síncopes.
Todo en la economía está vinculado al espasmo central; el cerebro por el vértigo, la sensacion de vacilacion, de contusion, de tirantez; el estómago por sensaciones análogas y por náuseas; el sistema muscular por su debilidad, su endolorimiento, sus dolores erráticos y su lumbago; la piel por su frio, su palidez, su sequedad; las mucosas en fin, por la aridez ó sus flujos espasmódicos. El moral produce la inquietud por la instabilidad de las ideas, la falta de atencion; despues sobrevienen ensueños angustiosos, delirio, ó ideas fijas muy tristes.