Dósis.—La alúmina es un medicamento que obra muy bien y desarrolla sus efectos especiales en un estado de division conveniente y de atenuacion bastante débil, es decir, á la primera, segunda y tercera trituracion. La cantidad debe algunas veces elevarse á un gramo por dia y por dósis. En un gran número de casos han bastado atenuaciones mas elevadas. Se le administra entonces en agua, mientras que las trituraciones se toman poniendo la cantidad de polvo sobre la lengua, y bebiendo despues una cucharada de agua pura.

AMBRA GRISEA (Ambar gris).

§ I.—Historia.

El ambar gris se cree hoy que es el producto de los intestinos de ciertos cetáceos, y se le considera como una concrecion biliaria; es una especie de gomo-resina que se prepara con alcohol para el uso en medicina. Tambien se puede atenuar por trituracion.

Los señores Trousseau y Pidoux colocan al ambar gris en la clase de los antiespasmódicos con la valeriana y los éteres, con el alcanfor y el almizcle. Los antiguos le consideraban como un medicamento capaz de escitar y fortificar los nervios; Rhassis le daba una accion especial sobre el corazon, y Abanus sobre el cerebro. Recientemente Mr. Cloquet ha indicado su eficacia contra las fiebres atáxicas, las dispepsias nerviosas y los catarros crónicos, y Riviere le prescribe contra la gastro-atonía. Ha sido mirado generalmente como un escelente medio para la epilepsia y la hipocondría. Preciso es confesar que un medicamento cuyas indicaciones se limitan á semejantes generalidades, bien merece que se le descuide algo y mas hubiera valido someterle á esperimentaciones formales, como lo ha hecho la nueva doctrina, especialmente en Alemania y los Estados-Unidos.

§ II.—Efectos fisiológicos.

Este medicamento no afecta lo bastante la vida vegetativa para dar lugar á lesiones orgánicas, pues si bien desarrolla exantemas, su carácter no está ni en la cronicidad, ni en la rebeldía. Los exantemas que provoca se limitan á veces á cosquilleos, pruritos, ardores, ligeras hinchazones, rubicundeces pasajeras, ya en la piel, ya en las membranas mucosas. Los exantemas en la piel consisten casi únicamente en granos rojos, forunculáceos, y en manchas herpéticas furfuráceas. El prurito ardiente hace pensar en las molestas sensaciones que producirá una erupcion que se cree inminente.

Los síntomas del ambar van acompañados generalmente de eretismo y de tension, si bien su limitacion y la astenia constituyen el fondo. La turgencia sanguínea es rara y puramente accidental; solo se la observa parcialmente.

Entre las afecciones aliviadas por el ambar, se cuentan las neuroses, en las que se aplicó este medicamento en collares, de la misma manera exactamente que hoy se aplican las cadenas metálicas. La electricidad puede con mas razon reclamar estos casos.

El conjunto de fenómenos á los que se da el nombre de fiebre, no son del dominio de este medicamento; pero corresponde á una especie de fiebrecilla, de irritacion sanguínea, generalmente nocturna, precedida de susceptibilidad moral, de ideas molestas, de escitacion de las facultades intelectuales, que dan lugar á un despecho interior, á conatos al llanto, á la ansiedad, al abatimiento. El enfermo se agita, se estira, efectúa el movimiento como para bostezar; su estado se agrava hácia la noche, no puede dormir; las manos y los piés están helados, adormecidos, temblorosos; frio interior sin calosfríos, pero con laxitud y pesadez de cabeza que le fatiga; la cara y las partes genitales se conservan calientes; tiene apetito y se dispone á satisfacerle. El calor que sobreviene ni es ácre ni angustioso; ocupa con preferencia la cabeza, el cuello, las estremidades, y con frecuencia va acompañado de prurito y de picotazos, sobre todo en los dedos y en las palmas de las manos. La imaginacion es viva, penetrante, la palabra fácil; pero el ejercicio abate, enerva. El sudor es algunas veces general y de larga duracion, acompañado ó seguido de sueño, á no ser que la opresion se presente al mismo tiempo que un gran calor. Esta fiebrecilla es provocada por la fatiga, el trabajo mental, la falta de sueño, pero no por el pesar ú otras causas inmediatamente deprimentes.