El sílice es muy conveniente despues de belladona, pulsatila, rhux y mercurio en las afecciones de la esfera sanguínea; despues de la espigelia, la pulsatila, el mercurio y el fósforo, en las de la esfera nerviosa; del licopodio, el sulfuro de cal y el arsénico, en las de la vida nutritiva y plástica; últimamente, despues de sílice completan ó están frecuentemente indicados el arsénico, el carbon vegetal, el azufre, la sepia, el carbonato de cal y el licopodio.

§ III.—Efectos terapéuticos.

A. Fiebres. Flegmasías.—En las fiebres hécticas el sílice es muy análogo de fósforo. El enfermo es muy sensible al frio, hay frecuentes accesos de calor de corta duracion; fiebre ardiente sin calofríos durante el dia y sudor nocturno. Se suda por poco que se pasee, y por la mañana se presenta un sudor muy debilitante. Existen abscesos, focos de supuracion, infartos, flujos mucosos que debilitan y sostienen la fiebre con reabsorcion purulenta muchas veces. Encendimiento de las mejillas como si fueran manchas con calor quemante, sensacion igual en la punta de los dedos de la mano y grande ardor en los piés por la tarde, y por último, frio habitual en las estremidades. Los edemas de los piés son frecuentes, así como las palpitaciones, la opresion, la palidez, el enflaquecimiento y la debilidad general, escepto en los paroxismos de la fiebre, durante los cuales goza el enfermo de cierta energía física y moral. La tos con espectoracion abundante, los vómitos viscosos por la mañana en medio de los accesos de tos, la disnea, los esputos sanguinolentos y los sudores nocturnos le indican tambien en la tisis.

El sílice está bien indicado en los niños ó en los jóvenes en un estado de desarrollo enfermizo, con fiebre, dolores violentos en las articulaciones, adormecimiento de los miembros, escitacion sanguínea ó pulsaciones arteriales. Es tambien necesario en la fiebre de denticion que se prolonga demasiado y cuando los niños enflaquecen mucho.

No corresponde en las flegmasías, mas que en los casos graves de estrangulacion, de falta de estension de los tejidos por constriccion de las aponeurosis ó de las vainas tendinosas, y en inflamaciones de mal carácter ó gangrenosas, tales como:

1.º El panadizo, que puede hacer abortar si se le usa antes de la supuracion;

2.º Ciertas inflamaciones de las partes fibrosas articulares, inestensibles, de la rodilla por ejemplo, con calor quemante, dolores vivos, y cuando estas inflamaciones proceden de una herida, de un golpe ó contusion;

3.º El forúnculo carbuncoso, el carbunco y la pústula maligna, con grande tension de la piel, dolor generalmente intolerable; se usa despues de la brionia y antes del arsénico casi siempre;

4.º Las inflamaciones que terminan por induracion con debilitacion y adormecimiento de la parte.

B. Necrosis. Pústulas. Afecciones escrofulosas. Caquexias. Piogenia.—Las necrosis que resultan de las flogosis intensas que terminan por supuracion ó gangrena, se tratan muy bien con sílice, del mismo modo que la fístula lagrimal y la estercorácea con tension inflamatoria, sin cuya circunstancia son preferibles el causticum y el carbonato de cal. El sílice es un escelente medio curativo en las oftalmías escrofulosas con inminencia de perforacion de la córnea, en las inflamaciones de la misma con tumefaccion de los bordes libres de los párpados, y en los casos mas graves de estas especies de oftalmías en el estado crónico é indolentes generalmente.