La caquexia clorótica y anémica presenta un carácter nervioso erético que tiene su punto de partida en la afeccion de los nervios ganglionares y en el estado de alteracion de las funciones hematósicas y nutritivas. No hay, ni pérdida de sangre ó humores, ni flujo seroso ó mucoso. Esto distingue perfectamente al hierro de la quina, del mercurio, del yodo, del arsénico....; no presenta, ni infartos linfáticos de los gánglios, ni derrames serosos, ni flegmorragias. La clorosis en que está indicado el hierro, está caracterizada, no por el ruido de fuelle, que pertenece tambien á otras anemias, sino por la plétora y actividad sanguínea iniciales, por la falta de pérdida sanguínea ó humoral, y por el conjunto de otros síntomas. Los principios de la sangre parecen agotados, el organismo se marchita y aniquila estando en todo su apogeo y lozanía; la lesion es dinámica y siempre lo fué; las pérdidas, en fin, y las hemorragias solo se manifiestan en el período congestivo y en el estado caquéctico; y aun cuando presenten un carácter pasivo, conservan siempre un sello congestivo y erético, que es el propio de la accion de los ferruginosos y su efecto inicial.
Las dósis exageradas de hierro en una enfermedad tan dinámica, podrán cuando más aliviar momentáneamente, y en efecto dan este resultado; pero la clorosis se reproduce despues de la mitigacion conseguida con el medicamento; el abuso, además, tiene su término: se declara, en fin, una especie de plétora erética con hemorragias, especialmente pulmonales, seguidas de tisis ó de una caquexia anémica incurables. Si recordamos el pasado, pocos médicos habrá que empleando el hierro á fuertes dósis y con insistencia, no hayan visto graves accidentes pulmonales reemplazando á estas clorosis reproducidas por el tratamiento; que no hayan observado en las mismas la espectoracion sanguinolenta despues del uso de los ferruginosos, y que no hayan vuelto á ver á las enfermas mas cloróticas que lo que antes estaban. Esta es una de las verdades confesadas ingénuamente por Mr. Trousseau, á pesar de sus teorías inconciliables. Estos accidentes no se cohonestan invocando la hipótesis de un cambio de forma de la enfermedad ó de una esclusion recíproca de la clorosis y de los tubérculos pulmonales, ni aun con la preexistencia de los tubérculos; son los efectos del hierro, esto es todo.
Entre los médicamentos que tienen una accion mas ó menos análoga á la del hierro en la produccion de la anemia, y en el tratamiento de esta enfermedad, debemos indicar el azufre, la sepia, la pulsatila, el platino, la nuez vómica, el manganeso, el yodo, el arsénico, el sílice, los ácidos minerales.
B. Tisis.—Há ya mucho tiempo que se ha aconseado y empleado el hierro en la tisis, pero con resultados fatales y tristes accidentes, á causa de la falta de indicaciones precisas y por lo cual la mayoría de los médicos le han abandonado. Ha sido necesario que la observacion clínica uniese sus datos á los de la esperimentacion en el hombre sano, para permitir á algunos prácticos el volver al hierro en el tratamiento de esta grave enfermedad. Los síntomas fisiológicos del hierro han podido ya ponernos en disposicion de precisar los casos particulares que debe combatir ventajosamente: estos síntomas están representados por los accidentes morbosos, producto del abuso del hierro y que afectan el pecho; he aquí los mas principales: tos seca, espasmódica, con constriccion del pecho, agravada por el movimiento, y que es mas frecuente por la tarde y por la noche, acompañada de espectoracion de sangre que aumenta la opresion; esputos estriados de sangre, sanguinolentos ó purulentos, que se espectoran con dificultad, despues de un acceso de tos, despues es abundante, sobre todo por la mañana; plenitud y apretamiento, calor en el pecho; gases quemantes ascienden á la traquearteria, punzadas entre las escápulas, palpitaciones de corazon, opresion mayor por la tarde y despues de media noche, ronquera, anorexia, repugnancia á la carne, calor y somnolencia despues de comer, eructos, vomituriciones, espasmo constrictivo en el epigastrio, diarrea, lientería, orinas con sedimento latericio; solo se puede dormir en decúbito dorsal, calofrío por la tarde y frio general al meterse en la cama, calores y escitaciones sanguíneas, sudor por la noche y por la mañana, que se prolonga hasta medio dia, producido por el menor movimiento; por último, piel seca, palidez sucia de la cara, congestion en la cabeza, rubicundez de las mejillas, la conversacion fatiga hasta el esceso, sensacion de síncope al andar, tintineo en los oidos, epistaxis por la tarde, calambres en las pantorrillas y estremidades, grande fatiga, debilidad muscular, pesadez de los miembros, enflaquecimiento, deseo insuperable de estar acostado, frio de los piés, edema de los mismos, pulso frecuente, apenas sensible.
El doctor Muller, que ha publicado un trabajo sobre el hierro en la tisis pulmonal, ha confirmado estos datos patogenésicos y comprobado los accidentes por abuso del mismo, empleando el hidroclorato de hierro á dósis muy débiles en la tisis caracterizada por estos síntomas y por estos accidentes, sentando además, las indicaciones siguientes:
«No puedo, en general, caracterizar mejor la esfera de accion de este medicamento en la tisis, que afirmando está especialmente indicado en los casos en que los médicos antiguos le hallaban contraindicado y peligroso. Conviene sobre todo en personas jóvenes, lozanas, que presentan un eretismo pasajero del sistema vascular ó que están dispuestas á congestiones en el pecho y la cabeza.
»Los síntomas especiales son: agitacion y ardor fácilmente provocados por los movimientos del cuerpo y las emociones morales, y como consecuencia natural, palpitacion, disnea, tos, rubicundez súbita de las mejillas, epistaxis, hemoptisis, fatiga rápida, escitabilidad nerviosa. En indivíduos de esta categoría es raro que el hierro no obre favorablemente.
»Por sus relaciones con el estado caquéctico, el hierro puede ser empleado con ventaja en la fiebre héctica, colicuativa, en la tisis avanzada (descrita anteriormente); pues resulta de todas las observaciones que este medicamento está indicado en dos estados diferentes de la enfermedad, en su principio y en un período muy avanzado.»
Esta doble accion terapéutica no es privativa del hierro; pertenece á todos los medicamentos como ya lo han visto nuestros lectores, lo cual es un hecho que nuestras investigaciones nos han patentizado, tanto por la práctica antigua, como por las aplicaciones terapéuticas modernas, y que tambien la clínica está en armonía con la esperimentacion fisiológica.
C. Eretismo sanguíneo, hemorragias, flujo mucoso, neuralgias, caquexias.—El lector no estrañará las indicaciones que nos restan indicar para la administracion del hierro en los casos de eretismo sanguíneo, en personas irritables, de un temperamento nervioso y sanguíneo con molimen hemorrágico local ó general, ó con hemorragias activas, particularmente del pulmon y de la matriz, así como en la amenorrea erética. El hierro, en estos casos, está mas indicado que la manzanilla y la nuez vómica; su accion puede compararse á la del árnica en esta circunstancia; pero estas indicaciones deben llenarse con las dósis dinámicas mas débiles.