La ipecacuana está indicada en las erupciones miliares de las mujeres paridas, si hay angustia, opresion, suspiros: análoga en estos casos á la brionia, difiere por la menor afeccion del peritoneo; pero á decir verdad, es eficacísima en la mayor parte de las enfermedades febriles de las embarazadas, con tal que haya espasmos y movimientos congestivos. Está, en fin, indicada en los prodromos de la meningitis y aun en el primer período de esta grave afeccion, y lo está asimismo hasta el fin, cuando la enfermedad, por su rápida marcha, confunde sus períodos. El beleño es preferible en la agudeza, y se le puede administrar ventajosamente despues de ipecacuana.

No está probado, como se necesita, que este medicamento sea mas eficaz que el sublimado corrosivo y el arsénico en la disentería; pero es útil al principio de esta afeccion cuando es febril ó que las deposiciones contienen mucha sangre. La ipecacuana se limita muchas veces á modificar el estado general sin disminuir el tenesmo ni cambiar las deposiciones de un modo notable, como no sea la supresion de la sangre que contienen, cantidad que puede llegar hasta constituir una hemorragia intestinal. Pero el médico posee poderosos recursos para estas especies patológicas, con la quina, el zumaque, el arsénico, el cólchico, el mercurio, sobre todo el corrosivo, pues cada uno de estos en su especialidad, llenan las exigencias de los diversos casos de disentería. Las diarreas disentéricas, las colicuativas, las mucosas ó biliosas, tienen tambien sus respectivos medicamentos, entre los cuales es la ipecacuana el que ocupa el primer lugar. Las diarreas del estío y todos los flujos intestinales con síntomas mucosos y gástricos ceden generalmente con la ipecacuana.

Si á estos síntomas se une la fiebre, en los niños, casi siempre serán indicadores de la ipecacuana, los movimientos convulsivos, los vómitos, la diarrea, fiebre violenta, bronquitis y opresion.

C. Congestiones. Hemorragias.—Entre las afecciones análogas á los síntomas de este medicamento, se hallan las congestiones y hemorragias. La apoplejía solo reclama su uso en los casos en que el estómago es la pars mandans de la congestion, pues su accion sobre el cerebro es consecutiva á la que ejerce en el estómago. La nuez vómica es tambien muy eficaz en la apoplejía gástrica. Despues del acónito, es la ipecacuana uno de los mejores remedios de la hemoptisis, cuando hay congestion pulmonal caracterizada por la palidez del resto del cuerpo y por los espasmos de las estremidades. Importa en estos casos averiguar la causa de la hemoptisis y recurrir á brionia, árnica ú otros medicamentos que mejor correspondan por este concepto. En general, las congestiones del pulmon que mas se adaptan á brionia, exigen como intercurrente algunas dósis de ipecacuana. El fósforo está indicado en las congestiones del tejido pulmonal, y en todos los casos de congestiones completas y fijas, y el zumaque en las menos rápidas y activas que las de la ipecacuana.

En las congestiones uterinas con movimiento rápido de la sangre, palidez y nerviosidad, la ipecacuana puede evitar el aborto.

Este medicamento se opone eficazmente á las hemorragias uterinas con contracciones normales de esta víscera. Disminuye las reglas escesivas producidas por una fuerte congestion uterina, y las cura completamente cuando degeneran en metrorragia. Los loquios escesivos se reducen á sus justos límites con la accion de la ipecacuana. Como síntomas indicadores en todos los casos, es preciso tener presente un dolor rápido ó continuo y cortante en el ombligo, una sensacion de presion en el útero y de espulsion hácia el cuello de este órgano, calor en la cabeza con frio en lo restante del cuerpo.

D. Afecciones espasmódicas y neurálgicas.—Estas afecciones no tienen para la ipecacuana el carácter nervioso esencial como en las de ignacia. Son siempre el resultado de una afeccion gástrica, uterina, pulmonal, con movimientos congestivos. No tienen la pasibilidad de las del opio, ni el carácter esclusivamente calambróide del cobre. Están acompañadas de palidez de la cara, de gritos involuntarios, y consisten principalmente en sacudidas ó rigideces del cuerpo, en movimientos continuos de los músculos de la cara; se presentan en fin al principio de una fiebre ó en el período agudo, y algunas veces en los estados graves de las afecciones puerperales, en la denticion.... Ha sido eficaz la ipecacuana en ciertas neuralgias congestivas é intermitentes del ojo, en oftalmías muy dolorosas con turbacion de la vista, y que la inflamacion afecta con preferencia el íris y la córnea.

Los vómitos incoercibles del embarazo, para los que se han preconizado tantos medicamentos y que la pulsatila, el arsénico, el eléboro blanco, el platino...., han curado algunas veces, ceden generalmente á la ipecacuana y la nuez vómica. Se usará el primero de estos dos, durante las dos horas antes de comer, y el segundo, en las dos ó tres horas despues de comer: esta medicacion es casi siempre eficaz, pero exige dósis pequeñas. Tambien produce buen efecto la ipecacuana en las toses gástricas con ó sin vómitos, y en los de los niños de teta que arrojan fácilmente la leche no elaborada.

E. Afecciones de los órganos respiratorios.—Conviene la ipecacuana en las bronquitis con esfuerzos para vomitar, opresion mayor que la que el grado de irritacion bronquial puede hacer suponer, ansiedad ó debilidad que no corresponde á la benignidad de la enfermedad. Por su electividad en las membranas mucosas, corresponde la ipecacuana al carácter catarral, y se adapta por una parte á las bronquitis con fiebre ó tos seca, y por otra, á la misma afeccion con espectoracion abundante y astenia, es decir, á los períodos inicial y final, puesto que presentan síntomas característicos de la ipecacuana. La coqueluche en que está indicada, es eminentemente catarral y tiene el dolor tirante profundo, las titilaciones en la laringe que escitan la tos, esputos sanguinolentos, diarrea, padecimientos asmáticos pero que no se elevan hasta el enfisema pulmonal. En el primer período, ó en el catarral de la coqueluche, es cuando conviene mas la ipecacuana despues del acónito y la belladona ó antes que esta última.

La ipecacuana es, en general, un medicamento precioso en la disnea de las bronquitis y de las afecciones asmáticas, cuando empieza la espectoracion despues de la tos, y que los esputos son espumosos y abundantes, hasta el punto de escitar el vómito. En estos casos, el tártaro estibiado está tan indicado como la ipecacuana. En el asma de Millar ó calambre del pecho, la ipecacuana rivaliza con el arsénico, la nuez vómica y el saúco, especialmente si hay un elemento congestivo. No es menos recomendable en el catarro sofocante, de los niños al menos, y en el asma húmedo que cura en union de la brionia, la lobelia, el arsénico y la nuez vómica, á dósis mas ó menos frecuentemente repetidas, y alternadas con las de los referidos.