Este medicamento produce buenos efectos en ciertas escoriaciones é irritaciones de la boca, de las encías ó de los labios á consecuencia de algunas fiebres mucosas; pero el desarrollo de aftas escluye formalmente á este medicamento. Es tambien muy útil en las leucorreas, irritaciones uretrales, la ozena, resultado de un coriza crónico, la otorrea, y cuando todas estas afecciones proceden del empobrecimiento de la sangre durante una larga enfermedad, ó que sobrevienen en el curso de una caquexia venosa y abdominal.
La magnesia está tambien indicada en la oftalmía escrofulosa, con rubicundez de la conjuntiva, alternativas de sequedad y secrecion mucosa, quemazon, legañas y síntomas de hidroftalmía. No debemos omitir que se ha recomendado la magnesia en la catarata lenticular por algunos de sus efectos fisiológicos, por ciertas gastralgias en los hipocondríacos, por algunas neuralgias y odontalgias nocturnas, con tal que el ácido azótico, la nuez vómica y la quina no sean mas apropiados. Cura, en fin, las acedías en los niños cuando la manzanilla ha sido ineficaz.
Dósis.—La administracion de las aguas minerales en que abundan la magnesia y sus sales puede hallar en este capítulo algunas indicaciones útiles, pero con la condicion de ser en dósis bastante débiles para que no obren como laxantes. En general, las trituraciones del carbonato ó hidroclorato de magnesia, por fracciones de 1 á 2 decígramos al dia, son las convenientes en el tratamiento de la diátesis, mientras que se puede recurrir á atenuaciones mas elevadas, en los casos de neuralgias y otras afecciones accidentales.
MERCURIUS (Mercurio).
§ 1.—Historia.
Con el título de mercurio estudiarémos las diferentes preparaciones y sus diversas sales, porque sus efectos pueden comprenderse en conjunto, procurando indicar las diferencias y sus particularidades conocidas. Empezarémos por las sustancias que constituyen los compuestos mercuriales mas simples, es decir, el mercurio en el estado de division perfecta, como las trituraciones de mercurio vivo y soluble de Hahnemann, preparacion que se altera fácilmente estando triturada, pero que es la mas usada; no es ni un óxido ni un protóxido, sino un sub-protonitrato-amoníaco-mercurial; vendrán despues el óxido ó precipitado rojo de mercurio, luego las combinaciones del mercurio con el azufre, el yodo y el bromo, ó los sulfuros negro y rojo de mercurio, el protoyoduro y peryoduro de mercurio, el protobromuro y el deuto ó bibromuro de mercurio. Restan aun las preparaciones en que entra el cloro, y son, el protocloruro y deutocloruro de mercurio, es decir, el mercurio vivo ó calomelano y el sublimado corrosivo; las en que entra el cianógeno para formar el cianuro ó prusiato de mercurio, y por último, el acetato, nitrato de mercurio, etc.
Desde principios del siglo pasado se ha usado mucho el mercurio y ha sido objeto de numerosos escritos. Pocos son los medicamentos que hayan producido efectos tan benéficos á la par que tan fatales, pudiéndose aplicar aquí aquello de: Abussus optimi pessimus[8]. Independientemente de los efectos desastrosos de las dósis escesivas ó por largo tiempo usadas en las afecciones sifilíticas positivas, hubo un tiempo en que se le prodigó en la mayor parte de las enfermedades, en la gratuita hipótesis de una sífilis latente. Hoy se comete la injusticia contraría, al creer que el elemento sifilítico no complica muchas enfermedades sobre todo crónicas. Se puede atribuir esta falsa seguridad al abuso mismo que se ha hecho del mercurio y á la opinion que considera á muchas gonorreas como no sifilíticas.
Hablando en su cátedra del mercurio el erudito Zlatarowich, profesor de materia médica y de terapéutica en Viena, se quedó admirado de la grande semejanza de sus efectos fisiológicos con los síntomas de las sífilis, y que no podia continuar sus lecciones sino con la ayuda de los trabajos de Hahnemann; sus esplicaciones desde entonces tomaron un interés estraordinario.
Muchos prácticos dejan de curar ó curan muy lentamente la sífilis por el uso que hacen de dósis crecidas de mercurio, pues en vez de disminuirlas, las aumentan mas y mas sin pensar que las atenuaciones convenientemente debilitadas desenvuelven mejor y con mas seguridad los efectos especiales curativos únicos que deben investigarse.
Aun cuando Hahnemann no hubiera prestado mas servicios que el de fijar la atencion de los prácticos sobre este punto, bastaria para merecer bien de la humanidad y de la ciencia.