Administrado primeramente el mercurio en la sífilis únicamente, se ha estendido despues su uso á un gran número de enfermedades, tales como la lepra, el escorbuto, la escrófula, varias afecciones de los ojos, la angina; en casi todas las afecciones catarrales y flegmásicas de las membranas mucosas, de las glándulas y de la piel; en la viruela y otras muchas enfermedades cutáneas; en las afecciones verminosas, la plica, el antrax, la peste, la hidropesía, la neumonía, la hepatitis, la metritis, la disentería, el histerismo, la epilepsia, la manía, el tétanos, la rabia. Es casi increible que se use hoy tan poco el mercurio en estas enfermedades, siendo un hecho su similitud con la mayor parte de ellas, y que en algunas es en estremo eficaz.
§ II.—Efectos fisiológicos.
Al estudiar el mercurio, importa mucho mas que con cualquier otro medicamento, estudiar su accion en conjunto y en todos los aparatos, segun lo que repetidas veces hemos manifestado. Pero al abordar este trabajo, no es posible desconocer con cuánta razon prácticos distinguidos han podido decir que bastaba un pequeño número de medicamentos bien conocidos para obtener los resultados apetecidos. En efecto, con la posesion de treinta medicamentos tan perfectamente conocidos como este, se logrará, bien empleados, resultados tan numerosos como variados; medios que evitarian, en una infinidad de casos, el recurrir á otros menos conocidos, aunque en apariencia se manifiesten mas especiales, ¡tan vasta es su esfera de accion, tan grandes sus propiedades!
El mercurio ataca á todos los órganos, pero solo parece obrar electivamente sobre el sistema linfático, y por consiguiente sobre la piel y sus dependencias, sobre las membranas mucosas, serosas, fibrosas y sero-fibrosas, sobre las aponeurosis, los tendones, los ligamentos, las cápsulas sinoviales; el periostio, los huesos, sobre el tejido celular, las glándulas, los gánglios, los vasos linfáticos y sobre las venas que son como la espansion, y mas especialmente sobre los vasos del sistema de la vena porta. El mercurio tiene además la especificidad de ser el antídoto del vírus sifilítico, si bien no le ataca mas que en el dominio del sistema linfático.
Un autor ha caracterizado perfectamente al mercurio denominándole medicamento venoso-linfático. Esta palabra comprende todos los efectos del mercurio. No hay órgano que no afecte, porque no hay tampoco uno en el que no entre algun elemento del sistema linfático, como parte integrante ó como de relacion. En cuanto á los órganos particulares, hé aquí el órden en que están segun sus relaciones con los efectos del mercurio, y segun la susceptibilidad para ser modificados mas fácilmente: las glándulas salivales y las amígdalas, la campanilla, el velo del paladar, la bóveda palatina, la lengua, los dientes, las encías, la faringe y la laringe, los órganos génito-urinarios, los ojos, la nariz, los pulmones, el tubo digestivo, el hígado, las articulaciones, etc.
La progresion de su influencia en el sistema nervioso es esta: agitacion, endolorimiento de todo el cuerpo, quebrantamiento, debilidad, temblores, movimientos convulsivos, calambres, rigidez, resolucion de las fuerzas radicales, escitabilidad, estremada sensibilidad al dolor, parálisis.
En el sistema sanguíneo se espresa de este modo: movimientos congestivos aun violentos, fluxiones, inflamaciones vivas, fiebre ardiente, erética. Mas en atencion á sus síntomas, estas fluxiones, estas inflamaciones, esta fiebre, tienen una marcha incierta, poco constante; los tejidos no reaccionan; el sistema sanguíneo no obra de pronto y como escitado directamente por el elemento flegmásico, sino de un modo pasivo y sufriendo el impulso de otro sistema; el linfático es el centro de accion y el punto de eleccion del medicamento.
El sistema gástrico por sus numerosos síntomas: aftas, estomacace, fluxiones, depravacion del gusto y del apetito, náuseas, aflujo de saliva y agua nauseabunda en la boca, vómitos amargos, hipo, dolor quemante, sensibilidad y tumefaccion en la region hepática, vientre duro y timpanizado, cólicos, deposiciones diarréicas y disentéricas....., confirma mas y mas el estado linfático con orgasmo sanguíneo mas ó menos pronunciado. En todo este conjunto de síntomas, no se halla el carácter gástrico esencial, como por ejemplo, en la nuez vómica; sino una afeccion principal del sistema linfático en las membranas mucosas y sus folículos, en el tejido celular y sus mallas, en las glándulas y sus vasos capilares.
Despues de la primera influencia pronta y rápida del medicamento sobre tal ó cual órgano, la alteracion del sistema nervioso parece agotar su propia actividad; desde entonces todo toma una marcha crónica hácia la descomposicion; pues el último término de la accion del mercurio es el de disminuir la cohesion de las fibras, de reblandecer los tejidos, de relajar las mallas de las láminas celulares en las que penetran y se acumulan los jugos blancos. La accion del mercurio se desarrolla mas poderosamente por la noche y en la cama que por el dia. Esta sobreescitacion de su accion empieza con la noche y concluye con ella; el calor de la cama la aumenta; la aplicacion del frio no la disminuye sin embargo, y el movimiento agrava el padecimiento. Pudiera decirse que esta accion, esencialmente descomponente, se detiene por la escitacion solar y diurna, como si la electricidad positiva del dia ejerciese alguna influencia.
La influencia del mercurio sobre el moral espresa la naturaleza de su accion: despues de los síntomas de irascibilidad, sobrevienen los mas constantes de morosidad, de aversion á toda ocupacion, de insulseces, y los del último período en fin, como la instabilidad y falta de armonía en las ideas, la debilidad de la memoria, el disgusto á la vida, la manía automática. La disolucion moral está en relacion con la física.